martes, 12 de noviembre de 2019

Vacaciones en noviembre

Mi cuenta atrás
Este jueves saldré de vacaciones.

De hecho, estos días, a ratos, llevo colgada una tarjeta que me recuerda, y a quienes suelen preguntármelo, los días que me quedan.

Desde hace 30 años nunca he tenido vacaciones en noviembre, pero la Consejería de Educación me concede 5 días. Ha sido generosa, pues tras 30 años, 2 meses y 21 días de docente este curso me correspondían 4,94 días de los 22 anuales que me han asegurado que tenemos.

Lo primero que haré será viajar a Granada a ver a mi madre y hermanos. Todos estos años mis viajes fueron o en verano o en navidades, así que disfrutar del final del otoño en Granada será algo estupendo.

A la vuelta de Granada terminaré mis vacaciones y vendrá mi cumpleaños y con ello el final de una etapa y el comienzo de otra. Dicen que será mi tercera edad, y parece ser que no han inventado de momento una cuarta, así que intentaré aprovecharla lo mejor posible: creando, aprendiendo, viajando, amando.

No digo que no tenga algo de miedo, como aquel septiembre de 1989 en que entré en una clase como profesor por primera vez. Entonces subía las escaleras de dos en dos, me acercaba a mis alumnos de un salto y las horas se me pasaban sin darme cuenta. O eso pensaba yo.

Ahora mi miedo es diferente, porque hoy, aunque no puedo quejarme, no dejo de reconocer que no soy el mismo de entonces, ni física ni anímica, ni intelectualmente. Y quizás por ello ahora en mi mente lo prioritario es mi salud. Aún recuerdo cuando mi padre, cercano a su jubilación, vio truncados sus sueños de futuro, y parte de los nuestros, por un maldito infarto.

Por eso, a quien me recuerda que bien podría seguir trabajando, le recuerdo que lo llevo haciendo desde los 21 años. En este periodo solo tuve algunos breves meses de paro, y muy diferentes trabajos hasta que llegué a la educación. 

Pero no es momento ahora de hacer balance. Ni de evaluar ni evaluarme. He intentado hacer mi trabajo lo mejor que he podido y sabido, y uno no es nunca el mejor juez de sus actos. Esto de la educación lo he comparado alguna vez a la agricultura, y como tal sólo el tiempo podrá decir si hubo frutos o no de lo plantado, y si supe o no hacerlo mejor o peor.

Y por ello creo que dejaré vivo este blog, le daré más tiempo, pues discente o aprendiz lo seguiré siendo hasta el fin de mis días, para seguir dejando aquí algunas reflexiones, porque escribiendo también se aprende, se emprende y se comprende.

¿Escribí antes "viajando"?
Pues sí, porque la vida, y como parte de ella la educación, y hasta la paz, se comparan a menudo a un camino, donde lo importante no es tanto el destino como el camino en sí. 

Viajes habrá. Por ello termino aquí con la imagen que dibujé este domingo, los barcos que saldrán de regata por el Atlántico casi al mismo tiempo que yo lo haré por el aire. Ya les contaré, espero.


1 comentario:

Tu hermana pequeña dijo...

Ya hay frutos, Pedro, porque un trocito de ti nos lo has regalado y ya luce en nuestros corazones: te queremos!!