domingo, 27 de enero de 2019

Levando anclas (cambio de rumbo)


Este es un post que pensé escribir en septiembre, luego a comienzos de enero, finalmente, a 300 días de cumplir los 60 años, me pongo a escribirlo.

El 1 de septiembre de este año se cumplirán 30 años desde que me dedico a esto de la enseñanza, educación, pedagogía, aprendizaje o como quieran que le llamen ahora o en el futuro. 

Dos meses más tarde cumpliré los 60, y con 35 años, 5 años y 1 día cotizados (eso me dicen, yo hasta hace poco no contaba los días), y salvo milagro o desastre, y eso es quizá lo que me ha hecho alargar la redacción de este post, este será mi último curso como docente.

Por ello, y porque aunque por fuera pueda no parecerlo, mi interior, mi paciencia y mi resistencia tienen 59 años, como ya no aguanto las 20 horas lectivas semanales y los dos centenares de alumnos que te pueden tocar con estas materias de 2 horas semanales, decidí pedir reducción de 2/3 de horario - y de sueldo - en Canarias la reducción de horario al profesorado "mayor" es inexistente, pues queda todo "según la disponibilidad horaria del centro", y esa disponibilidad ya saben ustedes que no existe.

En todo caso, por todo lo anterior, y pagando de mi bolsillo la reducción horaria, este curso veo las cosas de otra manera, con una distanciación necesaria y positiva, procurando no implicarme como los 29 cursos anteriores, dibujando lo que ocurre y más atento a detalles que antes la falta de tiempo no me dejaba ver.


Muchas cosas han pasado estos años, muchas están en este blog, buenas, regulares y malas. En este blog "Discentia", empezado por este "discente" (aprendiz) en abril de 2006 con un post "Discentia, discentiae" de aprendiz de etimología que aún suscribo, y que en todos estos años, con más de 400 artículos en el blog, no ha cambiado mi condición de aprendiz, aunque alguna vez, la ignorancia es atrevida, me haya colocado en un falso papel de "experto", que quizás no es alguien superior, sino alguien que escribe sobre su experiencia.

En todos estos años, otra vida, la de artista, de dibujante, de curioso, de viajero, reflejada en mi otro blog "Acuarelas y Apuntes", ha ido ganando terreno a mi vida docente y posiblemente irá ganando aún más en el futuro. Crear lleva tiempo, y el tiempo (esos 35 años, cinco meses y un día) no siempre ha sido el que me gustaría.

Aunque intento no obsesionarme, pero la edad marca, y mirar al horizonte te hace ver que lo que queda atrás es más de lo que queda por delante. Por eso estoy aprendiendo a decir NO a todas aquello que me pedían todos estos años, porque 10 minutos hoy, 10 mañana y los que vengan es un tiempo que ya me empieza a faltar. Puede que mis compañeros y alumnos lo vean como egoísmo, yo lo veo como autoestima y pervivencia.

Por eso ayer, mientras otros dedicaban su jornada de descanso de ayer a perfeccionar su práctica educativa, yo preferí tomar mi libreta y dibujar con otras personas a las que le gusta lo mismo:


A quienes ayer y en el futuro pregunten por mí, sirvan estas palabras de explicación, y por supuesto que en persona, si llega el caso, podrá ser aún más extensa.

Pero la vida para mí ni empezó ni se acaba en la educación o en el trabajo. Hay vida más allá y alrededor. Seguiré siendo aprendiz toda la vida y seguramente alguna vez aparezca por aquí para escribir sobre algo que me sirva de aprendizaje. 

Con gran ilusión preparo mi corto o largo futuro, con proyectos e ideas en mi mente, saludando el nuevo Estatuto del Artista que parece que permitirá crear estando jubilado, cuando llegue el momento, con mi frágil pero decidido barquito de ilusiones, levaré anclas como aquel barquito rojo que pinté una vez. No será un gran yate, pero estará lleno de las mejores intenciones.