jueves, 21 de noviembre de 2019

Despedida




Parece que fue hace nada, y sin embargo han pasado ya 10 días.

Y es que el tiempo es siempre relativo.

Sucedió de improviso. Nunca me gustaron las despedidas y siempre he intentado evitar las sorpresas.

Y fue sorpresa. Y fue despedida. E inesperadas.

Primero, una llamada a un despacho. Unas actas que me piden firmar.

Después, una foto de recuerdo. "Pero mejor no aquí, en el patio".

Ese móvil que tarda tanto en sacar la foto.

Unas gotas de lluvia que empiezan a caer.

Un timbre inesperado, quince minutos antes de lo previsto.

Mi extrañeza.

Alumnos que empiezan a salir de las clases, que se asoman a ese patio que alguna vez he comparado a un patio de vecinos.

La planta baja, la primera, la segunda, se van llenando de caras jóvenes.



Espera, me dicen.

Salen más alumnos, mis compañeros, mis compañeras.

Y empiezan los aplausos, y oigo mi nombre en ese patio: "¡Pedro, Pedro…!"

La lluvia para y sale el sol, que ilumina sus caras, y no sé dónde mirar, arriba, abajo, alrededor…

Me pongo en el centro del patio, saludo. Casi como un torero en una tarde grande.

Voy dando vueltas sobre mí saludando, dando gracias, intentando mirar a todos los que me miran y me aplauden.

Luego, algunos compañeros y compañeras se acercan a mí, me rodean, me sonríen, y terminamos en una foto de grupo final.

Y yo no sé que decir. "gracias, gracias, gracias…"

La despedida ha llegado, inesperada y por sorpresa.

Y una nueva vida empieza.

Y comienza agradecida.







martes, 12 de noviembre de 2019

Vacaciones en noviembre

Mi cuenta atrás
Este jueves saldré de vacaciones.

De hecho, estos días, a ratos, llevo colgada una tarjeta que me recuerda, y a quienes suelen preguntármelo, los días que me quedan.

Desde hace 30 años nunca he tenido vacaciones en noviembre, pero la Consejería de Educación me concede 5 días. Ha sido generosa, pues tras 30 años, 2 meses y 21 días de docente este curso me correspondían 4,94 días de los 22 anuales que me han asegurado que tenemos.

Lo primero que haré será viajar a Granada a ver a mi madre y hermanos. Todos estos años mis viajes fueron o en verano o en navidades, así que disfrutar del final del otoño en Granada será algo estupendo.

A la vuelta de Granada terminaré mis vacaciones y vendrá mi cumpleaños y con ello el final de una etapa y el comienzo de otra. Dicen que será mi tercera edad, y parece ser que no han inventado de momento una cuarta, así que intentaré aprovecharla lo mejor posible: creando, aprendiendo, viajando, amando.

No digo que no tenga algo de miedo, como aquel septiembre de 1989 en que entré en una clase como profesor por primera vez. Entonces subía las escaleras de dos en dos, me acercaba a mis alumnos de un salto y las horas se me pasaban sin darme cuenta. O eso pensaba yo.

Ahora mi miedo es diferente, porque hoy, aunque no puedo quejarme, no dejo de reconocer que no soy el mismo de entonces, ni física ni anímica, ni intelectualmente. Y quizás por ello ahora en mi mente lo prioritario es mi salud. Aún recuerdo cuando mi padre, cercano a su jubilación, vio truncados sus sueños de futuro, y parte de los nuestros, por un maldito infarto.

Por eso, a quien me recuerda que bien podría seguir trabajando, le recuerdo que lo llevo haciendo desde los 21 años. En este periodo solo tuve algunos breves meses de paro, y muy diferentes trabajos hasta que llegué a la educación. 

Pero no es momento ahora de hacer balance. Ni de evaluar ni evaluarme. He intentado hacer mi trabajo lo mejor que he podido y sabido, y uno no es nunca el mejor juez de sus actos. Esto de la educación lo he comparado alguna vez a la agricultura, y como tal sólo el tiempo podrá decir si hubo frutos o no de lo plantado, y si supe o no hacerlo mejor o peor.

Y por ello creo que dejaré vivo este blog, le daré más tiempo, pues discente o aprendiz lo seguiré siendo hasta el fin de mis días, para seguir dejando aquí algunas reflexiones, porque escribiendo también se aprende, se emprende y se comprende.

¿Escribí antes "viajando"?
Pues sí, porque la vida, y como parte de ella la educación, y hasta la paz, se comparan a menudo a un camino, donde lo importante no es tanto el destino como el camino en sí. 

Viajes habrá. Por ello termino aquí con la imagen que dibujé este domingo, los barcos que saldrán de regata por el Atlántico casi al mismo tiempo que yo lo haré por el aire. Ya les contaré, espero.


domingo, 27 de enero de 2019

Levando anclas (cambio de rumbo)


Este es un post que pensé escribir en septiembre, luego a comienzos de enero, finalmente, a 300 días de cumplir los 60 años, me pongo a escribirlo.

El 1 de septiembre de este año se cumplirán 30 años desde que me dedico a esto de la enseñanza, educación, pedagogía, aprendizaje o como quieran que le llamen ahora o en el futuro. 

Dos meses más tarde cumpliré los 60, y con 35 años, 5 años y 1 día cotizados (eso me dicen, yo hasta hace poco no contaba los días), y salvo milagro o desastre, y eso es quizá lo que me ha hecho alargar la redacción de este post, este será mi último curso como docente.

Por ello, y porque aunque por fuera pueda no parecerlo, mi interior, mi paciencia y mi resistencia tienen 59 años, como ya no aguanto las 20 horas lectivas semanales y los dos centenares de alumnos que te pueden tocar con estas materias de 2 horas semanales, decidí pedir reducción de 2/3 de horario - y de sueldo - en Canarias la reducción de horario al profesorado "mayor" es inexistente, pues queda todo "según la disponibilidad horaria del centro", y esa disponibilidad ya saben ustedes que no existe.

En todo caso, por todo lo anterior, y pagando de mi bolsillo la reducción horaria, este curso veo las cosas de otra manera, con una distanciación necesaria y positiva, procurando no implicarme como los 29 cursos anteriores, dibujando lo que ocurre y más atento a detalles que antes la falta de tiempo no me dejaba ver.


Muchas cosas han pasado estos años, muchas están en este blog, buenas, regulares y malas. En este blog "Discentia", empezado por este "discente" (aprendiz) en abril de 2006 con un post "Discentia, discentiae" de aprendiz de etimología que aún suscribo, y que en todos estos años, con más de 400 artículos en el blog, no ha cambiado mi condición de aprendiz, aunque alguna vez, la ignorancia es atrevida, me haya colocado en un falso papel de "experto", que quizás no es alguien superior, sino alguien que escribe sobre su experiencia.

En todos estos años, otra vida, la de artista, de dibujante, de curioso, de viajero, reflejada en mi otro blog "Acuarelas y Apuntes", ha ido ganando terreno a mi vida docente y posiblemente irá ganando aún más en el futuro. Crear lleva tiempo, y el tiempo (esos 35 años, cinco meses y un día) no siempre ha sido el que me gustaría.

Aunque intento no obsesionarme, pero la edad marca, y mirar al horizonte te hace ver que lo que queda atrás es más de lo que queda por delante. Por eso estoy aprendiendo a decir NO a todas aquello que me pedían todos estos años, porque 10 minutos hoy, 10 mañana y los que vengan es un tiempo que ya me empieza a faltar. Puede que mis compañeros y alumnos lo vean como egoísmo, yo lo veo como autoestima y pervivencia.

Por eso ayer, mientras otros dedicaban su jornada de descanso de ayer a perfeccionar su práctica educativa, yo preferí tomar mi libreta y dibujar con otras personas a las que le gusta lo mismo:


A quienes ayer y en el futuro pregunten por mí, sirvan estas palabras de explicación, y por supuesto que en persona, si llega el caso, podrá ser aún más extensa.

Pero la vida para mí ni empezó ni se acaba en la educación o en el trabajo. Hay vida más allá y alrededor. Seguiré siendo aprendiz toda la vida y seguramente alguna vez aparezca por aquí para escribir sobre algo que me sirva de aprendizaje. 

Con gran ilusión preparo mi corto o largo futuro, con proyectos e ideas en mi mente, saludando el nuevo Estatuto del Artista que parece que permitirá crear estando jubilado, cuando llegue el momento, con mi frágil pero decidido barquito de ilusiones, levaré anclas como aquel barquito rojo que pinté una vez. No será un gran yate, pero estará lleno de las mejores intenciones.