El discurso que no di ayer


Ayer se celebraba la Orla de Bachillerato de mi instituto, el IES el Rincón.

Unos días antes unas alumnas me pidieron que les ayudase con un cartel para el acto y con un pequeño discurso.

Aunque dudé, les dije que sí. El cartel me costó unas horas, los dedos manchados de rotuladores y ceras y un pequeño corte en el dedo. Lo normal.


El discurso me costó algo más. Ya el curso pasado me estrené con "Un discurso en tres palabras" que luego conté en este blog.

Esta vez me costó encontrar un motivo. Una compañera me dijo que los discursos de las orlas deberían ser iguales cada año, ya que las circunstancias son muy similares. 

No soy de esa opinión, o al menos a mí no me gusta repetirme, o me resulta imposible, yo veo una casi infinita variedad de alumnos, de circunstancias, de historias, y es una de las cosas que peor llevo de esta profesión docente. Aunque comprendo que haya a quien le guste, que lo vea útil o incluso necesario.

Estuve toda la semana dando vueltas mentales, no soy de muchas palabras, aunque haya gente que pueda pensar lo contrario, y finalmente encontré un motivo, o más bien un objeto. El año pasado fue un "fidget spinner", esta vez fue una regla rota que encontré en mi aula.

En torno a ella no escribí un discurso, preferí dibujar un mapa, y con ese mapa y dos sobres que encontré del discurso anterior me dirigí a donde se celebraba la orla, este año en el impresionante auditorio del Colegio Jaime Balmes:


Allí me senté yo, en la segunda fila, con mi mapa enrollado y los sobres en mi bolsillo, mientras se solucionaban algunos problemas con la presentación que iban hacer, los formatos, los ordenadores…


Me levanté varias veces y en una de ellas fui a ayudar a mantener una enorme escalera mientras ajustaban el cañón proyector. Antes de volver a mi sitio la curiosidad me llevó a acercarme al atril de los presentadores y allí pude ver que en el programa no figuraba mi nombre ni mencionaba mi discurso. 

No sé por qué pasó, son días complicados, pero nadie me avisó. Volví entonces a mi asiento a contemplar y grabar distintos momentos de la orla.

El mapa del discurso que nunca di volvió conmigo anoche.
Nunca sabremos ni qué habría dicho ni cómo pude haberlo dado.
Pero aún conservo el mapa.







Comentarios

la seño de plastica ha dicho que…
PUES... DE ALGUN MODO, TU DISCURSO ME HA SERVIDO PARA INICIAR EL CURSO EN LUGAR DE DESPEDIRLO: UNA REGLA QUE SE ROMPE PARA CAMBIARLA POR OTRA MEJOR!!!
PARA MI, COMO SI HUBIESE ESCUCHADO TUS PALABRAS...
Pedro Villarrubia ha dicho que…
Gracias por los comentarios, "seño de Plástica".
Hacía tiempo que nadie pasaba por aquí.
Así que me has animado a escribir.
A ver de qué soy capaz… ;)