lunes, 29 de octubre de 2018

Palabras al Vuelo

Palabras al vuelo, de alguna manera son las que vengo escribiendo aquí, cada vez menos, es cierto, cuatrocientas y pico veces desde hace 12 años y medio. 


Pero "Palabras al Vuelo" es también el nombre del Festival del cuento contado de Lanzarote que ya va por su sexta edición. En este tiempo lo he llamado "palabras al viento", "palabras al cielo", "palabras al aire", "palabras al mar" y de muchas maneras más.

Por la cercanía geográfica y sentimental a Lanzarote y al mundo de los cuentos y la ilustración llevaba cinco años sintiendo curiosidad y envidia. Este año, por circunstancias que en otro post quizás sepa explicar, me pude acercar y aunque fueron apenas dos días, la experiencia, ayudado por la compañía de los urban sketchers (dibujantes urbanos ) de Lanzarote, mereció mucho la pena.

Ya visitar la isla de Lanzarote fuera del periodo de verano en que suelo visitarla merece mucho la pena. Pasear por Arrecife sin prisas y con tiempo fresco, donde sólo suelo acudir en julio o agosto a hacer compras bajo un calor sofocante y permaneciendo el menor tiempo posible, también.

El viaje comenzó con un mini curso de ilustración, "Relatos de acuarela" impartido por Karina Cocq, ilustradora chilena, en la Sala el Quirófano de Arrecife.

Cuatro horas no son muchas para un dibujante lento como yo. Aún así, poder observar su proceso de trabajo, sus cuadernos de ideas y dibujos, intentar seguir la dinámica de un cuento limitado a dos palabras y dos colores al azar me gustó.


Al día siguiente, por la mañana, un paseo matinal me descubrió Arrecife y Playa Honda como no las recordaba, y evidentemente, había que dibujarlas:




Y por la tarde, con mi amiga, anfitriona y dibujante Eva de Urioste visité la exposición de Karina Cocq en la Escuela Pancho Lasso de Arrecife. Resultó muy interesante ver sus ilustraciones terminadas y el proceso, por ejemplo del cartel de esta edición de Palabras al Vuelo.



A continuación, en Arrecife, si atardece, es un paseo casi obligatorio pasar por el Charco de San Ginés, que con suerte siempre nos regalará algo:



Y así llegamos a la Recova municipal de Arrecife, junto a la Iglesia de San Ginés. Allí asistí al espectáculo "Planeta Cuento", Acompañado de Eva y de un numeroso grupo de dibujantes del grupo Urban Sketchers de Lanzarote. No conocía el sitio ni había asistido nunca a un espectáculo de tan numerosos y variados cuentacuentos en orígenes y estilos, y además la organización, encabezada por Cristina Temprano, también dibujante, nos reservaba allí un lugar de honor, muy cerca del escenario. 



El relato de lo sucedido allí lo cuentan en el mismo blog de Palabras al vuelo con el título "¡Arriba las palabras!".

"Arriba las palabras, … abajo los dibujantes" comenté yo en Facebook, porque abajo estuvimos, pluma y libreta en mano, intentando captar, cada uno a nuestro estilo, luchando con las luces y la oscuridad, las palabras y las ideas, las líneas y colores, aquellas historias que nos iban contando aquella noche. 


El resumen gráfico de lo sucedido bien podría ser el dibujo mío que encabeza este post, aunque hasta cinco dibujos fui capaz de hacer aquella noche de viernes.


Pero igualmente cualquiera de los dibujos de quienes me acompañaron aquella noche dibujando serviría para reflejar la chispa de aquellas palabras que volaron por el escenario:



Lanzarote me despidió al día siguiente con un luminoso día y una excursión a las Salinas del Janubio que no pude dejar de dibujar, y que bien podrían ser objeto de otros miles de cuentos aún por contar.


Y volver sobrevolando la hilera de volcanes como palabras de lava fue un premio añadido a un viaje corto, pero muy valioso. Gracias, Eva. Gracias, Lanzarote.






sábado, 19 de mayo de 2018

El discurso que no di ayer


Ayer se celebraba la Orla de Bachillerato de mi instituto, el IES el Rincón.

Unos días antes unas alumnas me pidieron que les ayudase con un cartel para el acto y con un pequeño discurso.

Aunque dudé, les dije que sí. El cartel me costó unas horas, los dedos manchados de rotuladores y ceras y un pequeño corte en el dedo. Lo normal.


El discurso me costó algo más. Ya el curso pasado me estrené con "Un discurso en tres palabras" que luego conté en este blog.

Esta vez me costó encontrar un motivo. Una compañera me dijo que los discursos de las orlas deberían ser iguales cada año, ya que las circunstancias son muy similares. 

No soy de esa opinión, o al menos a mí no me gusta repetirme, o me resulta imposible, yo veo una casi infinita variedad de alumnos, de circunstancias, de historias, y es una de las cosas que peor llevo de esta profesión docente. Aunque comprendo que haya a quien le guste, que lo vea útil o incluso necesario.

Estuve toda la semana dando vueltas mentales, no soy de muchas palabras, aunque haya gente que pueda pensar lo contrario, y finalmente encontré un motivo, o más bien un objeto. El año pasado fue un "fidget spinner", esta vez fue una regla rota que encontré en mi aula.

En torno a ella no escribí un discurso, preferí dibujar un mapa, y con ese mapa y dos sobres que encontré del discurso anterior me dirigí a donde se celebraba la orla, este año en el impresionante auditorio del Colegio Jaime Balmes:


Allí me senté yo, en la segunda fila, con mi mapa enrollado y los sobres en mi bolsillo, mientras se solucionaban algunos problemas con la presentación que iban hacer, los formatos, los ordenadores…


Me levanté varias veces y en una de ellas fui a ayudar a mantener una enorme escalera mientras ajustaban el cañón proyector. Antes de volver a mi sitio la curiosidad me llevó a acercarme al atril de los presentadores y allí pude ver que en el programa no figuraba mi nombre ni mencionaba mi discurso. 

No sé por qué pasó, son días complicados, pero nadie me avisó. Volví entonces a mi asiento a contemplar y grabar distintos momentos de la orla.

El mapa del discurso que nunca di volvió conmigo anoche.
Nunca sabremos ni qué habría dicho ni cómo pude haberlo dado.
Pero aún conservo el mapa.







viernes, 27 de abril de 2018

"País…"



Últimamente leo mucho en quienes sigo el "larriano" y quizás "forgiano" concepto de "país" aplicado a las muchas basuras de todo tipo que nos rodean. 

"Éste es un país de…"
"Éste no es país para…"

Creo que toda generalización es odiosa. 

En estos casos a veces me da por releer las descripciones de la España de "El Quijote" o las primeras palabras de "Los Cuentos de la Alhambra" y veo lo poco y lo mucho que hemos cambiado. Quizás no hayamos mejorado lo suficiente o no hayamos sabido limpiar nuestra basura, la de la corrupción y la de las cunetas, la del desempleo y la del sobresueldo, o nos hayamos dejado sobornar por Europa para ser "un país para…" pero me niego a pensar en conceptos como "es país de…" o "no es país de…"

Seamos lo que seamos, somos el 53 país del mundo en superficie, más que Suecia, Japón, Italia, Alemania o Reino Unido.

Somos el quinto país de Europa en número de habitantes y el 30 del mundo, más que Argentina, Canadá o Australia, y si nos ceñimos a la zona habitada, y aún sin contar con el peso del turismo, uno de los de más densidad de población.

Somos uno de los países con mayor esperanza de vida, y de menor natalidad y quizás ese envejecimiento sí que tenga mucho que ver con esa sensación negativa que nos invade.

¿Es cualquier otro país mejor que éste?

A mi me gusta creer que no, sin negar que también éste se puede mejorar, y mucho, que podemos producir menos basura y retirar y reciclar la existente, que podemos hacernos oír y que se pueden mejorar cosas, y que la lícita indignación, el pasado y el asco no deben cegar la visión de la dignidad, del futuro y de la belleza.


miércoles, 7 de febrero de 2018

Los niños

Resulta curioso que al leer el título de este post mi sensación sea de inquietud, casi de terror.

"Niños"… qué miedo… qué peligro… qué responsabilidad… qué cansancio.

Cómo cambia una sociedad, o uno mismo, para que reciba esa sensación.

Hace unos días leía la noticia - ahora no la encuentro - sobre la caída de un niño en las escaleras de un centro comercial. 

En el debate posterior yo escribí: 

"Resulta evidente por ello que los pasillos y escaleras de un centro comercial no son el mejor lugar para que jueguen los niños. Pero si los minúsculos pisos ni los ausentes parques lo permiten ¿dónde? Hoy, tras una falsa fachada, quizás como antes, pero entonces los niños teníamos más opciones, lo cierto es que los niños - No votan, no compran, no opinan - importan más bien poco. Mejor que se entretengan con pantallitas."

"Hemos ido robando la ciudad y el espacio a los niños. Si yo fuese niño ahora ya no sabría dónde jugar. Lugares enrejados, vigilados, cercados, aislados es lo que les dejamos ¿Hay rutas para que un niño - o un anciano - atraviesen las ciudades andando, corriendo o en bicicleta? No. Los niños - y los ancianos - son para esta sociedad seres molestos y ruidosos (los ancianos menos) que nadie quiere tener cerca. Y entonces pienso en los dibujos de Francesco Tonucci y su proyecto “la ciudad y los niños”.

Recordé también que, en Jaén, cuando era niño, detrás de mi casa había una chatarrería y a unos cien metros las vías del tren. Allí jugaban mis hermanos y otros niños del barrio al escondite, a batallas a palos y pedradas, a montar cabañas, refugios o artefactos con trastos encontrados, a carreras y peleas en el barro. Mi madre se asomaba por la ventana, o simplemente nos oía jugando y llegado el momento nos llamaba.

Pensando en ello salí después a dar un paseo. Cerca de mi casa hay pequeños parques entre edificios, vi niños en su parque infantil vallado y acolchado, vigilados por sus padres, sentados en bancos cercanos, mientras ojeaban sus móviles. Otros niños algo mayores jugaban… al fútbol. Todos menores de 10 años. Adolescentes un par, practicando con su "skateboard" o como se llamen ahora.

Parque de la Minilla - 5


Y sí, recordé a Francesco Tonucci. Resulta que, un día como hoy, hace diez años, escribí "Francesco Tonucci, mi alegría de hoy".

Allí agradecía a Francesco Tonucci dejarme utilizar sus dibujos en mi blog. Aún sigo teniendo en Flickr un álbum con algunos dibujos de Tonucci, y siguen siendo de mis álbumes más visitados.

Lo curioso de los dibujos de Tonucci, firmados como Frato, es que pasan los años, y salvo matices, siguen estando vigentes. Un dibujo suyo del 68 servía en 2007 y sirve en 2018:
Tonucci - El Pupitre 1967 - 2007

frato34.png

frato41.gif

Tonucci - Escuela

frato21

frato44

frato50

frato51

Me gustaría que los dibujos de Francesco Tonucci no fuesen actuales aún, o al menos fuesen como un recuerdo arqueológico de los que pasaba en nuestros colegios hace mucho tiempo.

Tonucci, creo, aún sigue viajando. Exponiendo sus ideas sobre cómo devolver la ciudad a los niños. Algunos alcaldes, políticos, consejeros lo invitan ante audiencias de profesores y padres que lo escuchan, lo aplauden, … para volver al día siguiente a sus calles de todos los días, sin niños, sin espacios, con coches, con obstáculos mil, y a sus colegios, con pupitres, pizarras, gramáticas y reglamentos.

Aunque ha venido a Canarias varias veces, raramente me he enterado cuando viene.

Sin embargo, una vez, por casualidad, hace cinco años, me lo encontré en un avión a Lanzarote. Comenzado el vuelo me armé de valor y me acerqué a presentarme y darle las gracias en persona. Él no me recordaba, obviamente, pero fue muy amable. Como me parecía poco darle simplemente las gracias regresé a mi asiento y volví con una de mis pequeñas acuarelas "Molino en Famara". Me sonrió y lo guardó. Desconozco qué habrá hecho con aquel dibujo que mostraba algo del pasado, un molino, hoy aún más deteriorado, en medio de los matos de arena de Famara. De alguna manera cerré entonces el círculo comenzado hace 10 años.

Molino, Pozo de Famara, Lanzarote


Artículos y vídeo sobre Francesco Tonucci:

viernes, 2 de febrero de 2018

Alegato por el tiempo… para adquirir destrezas



Esta vez lo que me disparó fue esta imagen en el muro de Anibal de la Torre. 

Y escribí esto: 

No sé si en el olvido, o en franco retroceso horario, aplastadas por 57.000 items que poco tienen que ver con ellas.

Acabo de ver cómo se realiza un frutero en vidrio: horas.

Esta mañana dos alumnas de Bachillerato de Dibujo Artístico aprovecharon dos horas sin clase para terminar un trabajo de acuarela y tintas. Semanalmente disponen de 3.

En Secundaria, ¿se pueden enseñar destrezas artísticas en dos horas semanales, justificando eso en que existen vídeos en Internet?

Esta mañana, un alumno, voluntariamente, en el recreo, explicó a sus compañeros, voluntarios también, cómo comenzar a dibujar anime y manga. Yo le abrí mi aula gustoso. Y no le dije qué competencias y estándares tenía que evaluar.

Tiempo. Tiempo. Al final uno lo que pide es tiempo. 

Pararse y mirar. Coger un lápiz. Disfrutar. 

Pero un timbre y mil papeles siempre se interponen.

jueves, 1 de febrero de 2018

Alegato por la libertad... de colores

En (por) principio yo creo que el color es libre, no debería asignarse ni a sexos, ni a razas, ni a países, ni a partidos ni a empresas. 

Hace tiempo leí que alguien había registrado el color magenta y a partir de entonces habría que pagar por usarlo. Creo que aquello no prosperó porque aún sigo viéndolo, y usándolo, como en la nueva cabecera de este blog.

Escribo esto porque Montse Pedroche, profesora de Filosofía a quien conozco y sigo hace años escribió esto en su muro de Facebook:

Viniendo del instituto he escuchado en la radio que en la gala de los Goyas van a repartir abanico rojos con el lema “más mujeres” para denunciar la brecha salarial, el techo de cristal y la invisibilidad de las mujeres. ¿Acaso no hay ya un color (el violeta) que se identifica con la lucha feminista? ¿Por qué no reparten abanicos violetas? Ahora vendrán lxs que argumentan que nos quejamos de todo, que qué más da, etc.

Pues no, no da igual:
1) Ante el contundente argumento “¿qué más da?, yo argumento: si da igual, ¿qué más da que sean violentas?
2) No usar determinados símbolos históricamente reconocidos es una forma de dispersar la atención y, presumo, que no desinteresadamente.
3) ¿Alguien ha visto una vez que en la lucha de una cuestión importante se cambie de pronto el color que representa esa lucha: color azul para el comunismo o color naranja para el PP, por ejemplo?
4) Que ni si quiera cuiden ese detalle es una muestra más de que es puro producto comercial y puro marketing y no convicciones profundas y valores sinceros.


Y añadió esta imagen, de quien se desconoce la autoría, pero me dice la Wikipedia que fue "uno de los símbolos del movimiento feminista alemán, a partir de la década de 1970":


Aunque entiendo el razonamiento de Montse, me da cosa que alguien se asigne éste o aquél color, que en un país de “rojos” y “azules” donde murieron verdes, amarillos, naranjas y violetas se hable de ello me da grima.

Más que el color de los abanicos, los lazos, los tuits o lo que escribo aquí o en Facebook, para mí serán más importante las actitudes de quienes allí estén: ¿seguirán siendo los Goya un mercado de carne al por mayor o una reunión de artistas? ¿Una sucursal del INEM o un mercado de talentos? ¿Una repetición de tópicos o escaparate de ideas? 

Quizás aspire a demasiado. 

Quizás los Goya, como nuestros gobiernos, nuestros artistas, nuestros políticos, nuestros edificios, nuestras empresas, nuestros periodistas, nuestro cine, y sí, nuestros educadores, no sean más que un reflejo algo más brillante y falso de los espectadores que los estamos mirando.

miércoles, 31 de enero de 2018

De premios y gremios

Imagen de Pixabay.com - CC0 Creative Commons- Gratis para usos comerciales - No es necesario reconocimiento


Me prodigo poco.

Mucho ha llovido - y nevado - desde noviembre.

Ya todo consiste hoy en leer en redes, Twitter o Facebook, a veces sólo el título, compartir o no, si hay tiempo comentar, si la cosa se alarga, una o dos veces, y pasar a otro tema.

Tiene que pasar que uno se encuentre en casa con gripe un par de días para que tenga tiempo de leer o escribir para sí.

Y esto leí hoy, curiosamente en un página dedicada a la vida sin gluten: "La enfermedad de estar ocupado"

Y después de una semana y un fin de semana muy ocupados y de un inicio de semana enfermo me he puesto a pensar en premios.

En premios y gremios.

MIS PREMIOS

Alguna vez he hablado de premios por aquí. Y resulta que este viernes recibí, o mejor no, pues no pude, estaba muy ocupado, o mejor recibimos, pues el premio era para mis alumnos de 4º de ESO del curso pasado, y en realidad tampoco, pues el premio al fin y al cabo va para mi centro, el IES El Rincón, pues contenía un vale para material escolar,…

Bueno, por resumir, este viernes "recibí" un Accésit en la XXIV Edición de los Premios de Pintura DEAC La Regenta.



En realidad me siento igual que si me lo hubiesen dado en mano, pues aunque no esté en esa imagen sí que conservo la imagen del día que mis alumnos pintaron ese cuadro en el Taller de la Regenta:



Fue hace 10 meses, a poco de contactar con quienes curiosamente estaba yo en el momento de la entrega del premio, las ponentes de la II Jornada "Educación y Artes Visuales" de mi asociación Arcúvica, que precisamente se realizaba al día siguiente en La RegentaLuz Beloso, MªJosé Soto y Ángeles Saura, docentes con un largo currículo de premios a sus espaldas, y por qué no decirlo, frente a ellas, pues seguirán recibiéndolos.

Intenté llevarlas a ver la entrega de Premios, pero el tiempo es el tiempo, y no llegamos a verla, aunque sí a los alumnos que aún estaban por allí, porque no sólo estaban allí por los premios, ese día se inauguraba la exposición "OBJETIVOS" con fotografías del alumnado del IES El Rincón y del IES Primero de Mayo, coordinados, impulsados, motivados por sus profesores Natalia y David. Supongo que ver allí sus nombres y sus fotografías expuestos constituyó también un buen premio para ellos, bastaba ser sus caras, y sus móviles y mensajes de aquél día:



Pero bueno, ya me he vuelto a ir… debe ser el tiempo sin escribir… la gripe… o lo complejo que es el tema de los Premios y la Educación. O simple, porque quizás en su concesión, difusión y disgregación haya una simpleza que asusta.

PREMIOS NACIONALES



Porque miren, justo ayer u hoy, creo, el Rey Felipe VI concedía la Orden del Toisón de Oro a su hija Leonor. Independientemente de otras consideraciones es una distinción que desde 1429 ciertos nobles y reyes conceden, por simplificar, a quien les da la gana. Fácil de entender.

Mirando en Wikipedia las órdenes, medallas y condecoraciones que se conceden en España resulta que las hay militares, civiles, y entre ellas para Justicia, Cultura y Sociedad, Asuntos sociales, Seguridad, hasta Socioeconomía y luego incluso de Comunidades autónomas, con sus categorías también, pero…

De Educación sólo encontré dos que la mencionen, la orden Civil de Alfonso X el Sabio, que abarca    "los méritos contraídos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación" y la Medalla al Mérito en la Investigación y en la Educación Universitaria. 

No es mucho, y más si cuando miro los condecorados en 2017 con la orden civil de Alfonso X el Sabio me encuentro a: 

José Joaquín de Ysasi-Ysasmendi Adaro, Gustavo Torner de la Fuente, Marianne Thyssen, Gil Carlos Rodríguez Iglesias, Renzo Piano, Hermann Parzinger, Soledad Lorenzo García, Carmen Laffón de la Escosura, Alicia Koplowitz Romero de Juseu, Rebeca Grynspan Mayufis, Valentín Fuster Carulla, Irina Bokova, Víctor García de la Concha, Guillermo de la Dehesa Romero, Miguel Zugaza Miranda, Carlos Solchaga Catalán y Gil Parrondo.

De los cuales, no me voy a poner a buscar currículum, nadie me suena mucho como docente, de esos de a pie, de los de treinta alumnos por aula, veinte horas a la semana, de los de primera línea.

Así que me pongo a buscar premios en el Ministerio de Educación. Y los hay, para entidades, para centros docentes, para equipos docentes,… para… no consigo ver para docentes individuales, algo así como "el mejor docente de España", y no, no lo veo.

Y no me pongo a buscar premios para docentes por Comunidades Autónomas o por Municipios pues el post no da para tanto. 

PREMIOS EMPRESARIALES

Iba a llamarlos premios "comerciales" pero quizás el intercambio comercial no esté tan claro. O sí. Viendo el vacío de premios docentes o el mercado docente/educativo, quién sabe, determinadas Fundaciones de empresas, bancos, compañías telefónicas, de prensa y televisión, textiles o lo que sea,  supongo que con sus merecidas desgravaciones fiscales, convocan de tiempo en tiempo Premios, Concursos, Encuentros, donde entregan distinciones, regalos, y hasta puede que dinero, a docentes, alumnado y centros seleccionados en unas bases y condiciones que ellas mismas determinan.

Los docentes suelen salir de allí entre aplausos de sus compañeros/as y amigos/as, con la satisfacción de haber sido reconocidos y hasta puede que con algún recuerdo material de aquel momento. La difusión por los medios y redes además le dará un eco y energía extra para cuando el lunes regresen a su aula tengan renovada su motivación y compromiso.

Uno de los últimos que están de actualidad son los autodenominados "Premios EDUCA ABANCA 2017. Mejor Docente de España" que incluso cuenta con su web "mundoeduca.org", toda una declaración de intenciones, y con un "1º Congreso Mundial de Educación", ahí es nada, a celebrar en Febrero en La Coruña, con sus 400 plazas previa matrícula de pago, sus ponencias (de algunos nos sonarán algunas caras y algunos nombres), su entrega de premios y demás, etc, etc,

No voy a añadir mucho más a lo que ya Jordi Martí, más activo y valiente que yo, en su blog Xarxatic y en su Twitter ya ha comentado al respecto.

Respeto la decisión de cada docente, que me parece perfectamente respetable. Algunos de los premiados y premiadas son amigas/os, conocidas/os, y quienes no, seguro que son merecedores más que de sobra de esos eurillos, viaje u hotel que les dará la Fundación o quien sea para ello.

Lo que para mí no está tan claro, y creo que para muchos también, es si se debe asignar esos rimbombantes títulos de  "mejor docente de España" o "1º Congreso Mundial de Educación", pero bueno, de repente hasta los tienen registrados y adjudicados a su nombre.

Habrá que reflexionar, y eso estoy haciendo, tras estos años de precariedad laboral, de desprestigio y mercadeo educativo, de crisis casi total, solventada en Educación con el esfuerzo y sacrificio de muchos más docentes de los que serían capaces de premiar, si es lícito o tolerable dejar que Fundaciones, Bancos, Empresas, Bases notariales o votaciones por Internet o por el móvil decidan qué docente es el mejor, quiénes pueden o no asistir a un Congreso Educativo qué es lo mejor que podemos aceptar para el progreso de la Educación en general.

GREMIOS. PREMIOS GREMIALES

Luego están los premios que podríamos llamar del "gremio". Un grupo de docentes se reúnen, sacan tiempo de donde no lo hay, se rascan el bolsillo y homenajean de la mejor forma que pueden a compañeros que creen que son grandes, que son incansables, que comparten lo que aprenden, que están ahí cuando se les llama o necesita, que animan y no desaniman.

Y es así como homenajeamos, no les pusimos nombre ni quizás se puedan llamar premios, pero entregamos, parte del cariño y admiración, un pequeño presente este sábado a cuatro docentes, Luz Beloso, Mª José Soto y Ángeles Saura, que cruzaron el Atlántico para viajar lo más al sur que se puede en nuestro país para asistir a la II Jornada de "Educación y Artes Visuales" de "mi" asociación ARCÚVICA", y a Marta Vega, que desde el DEAC de La Regenta la hizo posible. Y a su lado en la foto, Natalia y David, que además de la exposición, dedicaron tiempo y esfuerzo a elaborar las piezas cerámicas que les dimos como regalo:


Igualmente fue un premio para quienes pudimos estar allí, algunos desplazados desde otras islas, pasando la noche fuera de casa, cansados, con gripe, asistir a la exposición de sus experiencias, de su ánimo. El premio fue renovar de alguna manera nuestras baterías, aunque en mi caso pasase por un gripe, que, miren por dónde, me ha permitido escribir estas líneas.



Y UNA CONCLUSIÓN: LA JUBILACIÓN

Resulta, cuando menos… frustrante para mí, que tras 28 cursos dando clase, el mayor premio al que parecemos aspirar los docentes, premio que por otra parte se da a todo docente que cumpla ciertas condiciones, independientemente de lo hecho, deshecho, aprendido o enseñado, sea la jubilación, el abandono del puesto con una pensión… y quizás, con un reloj o una cámara de fotos regalada por la voluntaria aportación de los compañeros del último curso.

Sólo la progresiva fragmentación de los docentes en especialidades, centros, departamentos y materias, la pérdida de plazas docentes, el aumento de ratios, la inefectividad de las medidas de atención a la diversidad, la cambiante legislación educativa y laboral, la desconexión y falta de tiempo y de coordinación entre niveles hacen posible que los docentes seamos tan frágiles, tan sensibles a evaluaciones, externas, internas y mediopensionistas, a que de algún modo hayamos perdido nortes y sures de la educación y que nos movamos como peonzas ante tales o cuales inventos evaluatorios (evacuatorios me dice el corrector y así lo añado) metodológicos (metereológicos me dice ahora) con sonoros nombres en inglés y congresos mediáticos de bonitas palabras y ponentes con dudosa experiencia en la práctica.

Muchas veces me dicen cuando alego algo "hay que ser positivo", "hay que tener fe", y yo les continúo con "… y esperanza, … y caridad". De algo ha de servirme la educación religiosa recibida en mi infancia, para recordar virtudes que pueden ser positivas, pero que en Educación no bastan.



Por eso, el pasado sábado, seguramente mientras incubaba esta gripe, ante las heroicas y heroicos socios de Arcúvica y ponentes que estaban a las seis de la tarde escuchando mi pechakucha titulado "Una historia de (buenas) prácticas" les dije, más o menos:

"No sé lo que es una buena práctica, por eso lo he puesto entre paréntesis. 
Sé lo que es práctica y lo que no lo es. 
Sé que estar con las manos en los bolsillos no es práctica.
Y sé que eso no es bueno.
Cualquier práctica, cualquier intento, para mí es bueno."

Y continué con mi pechakucha unos 6 minutos más. 
Y tuvieron paciencia. Y atención. 

Quizás, si recuerdo lo que dije, lo comparta por aquí otro día.

Me he enrollado mucho, lo siento, 
pero no tenía tiempo para resumir.