"País…"



Últimamente leo mucho en quienes sigo el "larriano" y quizás "forgiano" concepto de "país" aplicado a las muchas basuras de todo tipo que nos rodean. 

"Éste es un país de…"
"Éste no es país para…"

Creo que toda generalización es odiosa. 

En estos casos a veces me da por releer las descripciones de la España de "El Quijote" o las primeras palabras de "Los Cuentos de la Alhambra" y veo lo poco y lo mucho que hemos cambiado. Quizás no hayamos mejorado lo suficiente o no hayamos sabido limpiar nuestra basura, la de la corrupción y la de las cunetas, la del desempleo y la del sobresueldo, o nos hayamos dejado sobornar por Europa para ser "un país para…" pero me niego a pensar en conceptos como "es país de…" o "no es país de…"

Seamos lo que seamos, somos el 53 país del mundo en superficie, más que Suecia, Japón, Italia, Alemania o Reino Unido.

Somos el quinto país de Europa en número de habitantes y el 30 del mundo, más que Argentina, Canadá o Australia, y si nos ceñimos a la zona habitada, y aún sin contar con el peso del turismo, uno de los de más densidad de población.

Somos uno de los países con mayor esperanza de vida, y de menor natalidad y quizás ese envejecimiento sí que tenga mucho que ver con esa sensación negativa que nos invade.

¿Es cualquier otro país mejor que éste?

A mi me gusta creer que no, sin negar que también éste se puede mejorar, y mucho, que podemos producir menos basura y retirar y reciclar la existente, que podemos hacernos oír y que se pueden mejorar cosas, y que la lícita indignación, el pasado y el asco no deben cegar la visión de la dignidad, del futuro y de la belleza.


Comentarios

Pedro Villarrubia ha dicho que…
Leo historias de México, Venezuela o Argentina y siento que se dan impresiones parecidas, y creo que tendrá que ver con algo de ese "sentimiento trágico de la vida" el cargar al país, y de algún modo a nosotros, las miserias, crímenes y corrupciones que en él suceden.

Siento que eso no sucede en otros países, donde las responsabilidades se quedan en quien cometió los delitos y no pasa a quienes los vivieron, sufrieron o denunciaron, y menos aún al país y justicia que los condenó.

Y si no se condenan, corrigen o denuncian la responsabilidad no es del país, sus habitantes o las víctimas, sino de unas incorrectas leyes o de un sistema o educación cívica que deben ser cambiados.
Gabriela Sellart ha dicho que…
(Pego mi comentario en Facebook)
Cuando mi hijo era chiquito, principio de los 90, un día lo veo jugando a que leía el diario y decía: qué país de mierda. Eso era lo que decía yo cuando leía el diario. No lo dije nunca más, pero lo seguía pensando. Mucho después vinieron tiempos en los que me sentí orgullosa de mi pais. Me sentí orgullosa de la ley de identidad de género y de matrimonio igualitario, de haber lanzado un satélite a pesar de la prohibición histórica de la embajada yanqui de desarrollarnos. Me sentí orgulloso de recuperar los aportes previsionales que estaban a disposición del lucro de particulares. Me sentí orgullosa cuando más de 20 años después de finalizada la dictadura dijimos que esos crímenes no caducaban. Y juzgamos a los genocidas.
Y me di cuenta de que me sentía orgullosa también de muchas cosas que ocurrieron en el pasado.
Y sí, muchas veces me olvido de todo esto. Y me atrapa el desaliento. No sabés, Pedro, lo que he llorado en estos años de macrismo en los que destruyen todo, no sólo lo construido en los 12 años del kirchnerismo; sino lo construido durante más de un siglo, como los institutos de formación docente; o poco menos de un siglo como nuestro sistema de salud pública.
Al desaliento creo que lo promueven. Creo que nos incentivan a subestimarnos. Creo que eso, el desaliento, es el enemigo que tenemos que combatir.
Ayer vi imágenes y videos de la manifestación. Y sé que todas esas mujeres y hombres expresando su solidaridad con una doble víctima del patriarcado es mucho más potente como realidad presente y potencial futuro que cualquier juez carcamán aferrado a los privilegios que no son ni tan absolutos ni tan permanentes.
Son el pueblo europeo que más luchó contra el fascismo. A esa experiencia histórica no se las borra ni un juez, ni una operadora tilinga del PP.