jueves, 9 de marzo de 2017

Razones

En un país que entiende más de balones que de razones.

En un país donde su ministro nos dice que una huelga educativa no tiene "razón de ser", y que la LOMCE no se deroga.


En un país donde un pacto educativo se solventa en una subcomisión que poco podrá cambiar y donde, una vez más, se despachará al profesorado con 15 minutos de audiencia a lo sumo, porque ya sabemos, aquí, de Educación entiende todo el mundo, menos los profesionales que la desarrollan.

Un día después de que nos den razones para que el 8 de marzo no sea una fiesta.

En una sociedad donde el gobierno y sus medios cada vez más afines, como otras veces, se encargarán de difundir el mensaje de que toda huelga es inútil e innecesaria.

En un país donde los medios, como tantas otras veces publicarán y silenciarán aquello que les interese:


En un sector como la Educación, donde el individualismo, la deshumanización y la saturación de tiempo nos harán mirar hacia otro lado, justificarnos, encogernos de hombros, mientras rellenamos miles de papeles inútiles e innecesarios, y nuestros jóvenes son arrojados al paro o a la emigración.

En un ámbito ya tan reducido, como la Educación Artística, donde el próximo sábado, fuera de nuestros horarios, dedicando el tiempo que no tenemos, un puñado de profesores de ARCÚVICA nos reuniremos a ver, mirar, buscar, proyectar, animar, esperanzar…

Yo prefiero quedarme en mi casa, reflexionar, escribir estas palabras, mirar de dónde venimos y a donde nos están llevando…

Releyendo, por ejemplo, artículos como éste: "La utilidad de la huelga general".

Cierto que la huelga plantea algo que nunca he visto, derogar una ley educativa, y que quizás su petición podría ser otra, una nueva ley, un pacto educativo escuchando de verdad a toda la comunidad educativo, un plan educativo de futuro.

Ojalá que este huelga, pero de verdad, fuese innecesaria, porque se dan esas condiciones para mejorar la educación, porque se escucha a los profesionales de la misma, porque se mira el futuro más allá de las aulas, porque se ayuda al presente de esas familias en paro o sin recursos para lo más mínimo, y a las empresas y empleados subcontratados para beneficio de grandes empresas y comisiones más que dudosas, porque se igualan los centros educativos, se modernizan sus edificios, mobiliario y recursos de hace ya décadas, se humanizan las ratios y los horarios, se garantiza la igualdad e integración en condiciones dignas, se educa en el Arte y la cultura…

Pero, mientras eso llega, si es que algún día llega, ejerzo, como otras veces, mi derecho a la huelga, mi derecho a protestar, que pagaré con mi sueldo, porque tengo aún esa suerte y que quizás, si seguimos así, otras generaciones no puedan ejercer.

Feliz 9 de marzo.



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