lunes, 4 de abril de 2016

Rancio…

Hace ya casi tres meses oí en la radio: 
"Uno de cada tres docentes tiene más de 50 años".

Enseguida noté que mi percepción no era esa. Y tuiteé:
Parece ser que la radio citaba un informe que data ya de 2014, publicado en el diario el Mundo que además se refería al curso 2012/13 y que se acompañaba con un gráfico:

Bueno, pues han pasado ya tres cursos desde entonces, pocas plazas se han ofertado desde entonces, y muchas se han perdido, y como casi la única promoción posible para el profesorado es conseguir una plaza cercana a su domicilio, puedo deducir que en muchos centros escolares de grandes ciudades como el mío esa estadística se inclina claramente hacia lo que indicaba en mi tuit.

Cuando comencé hace… más de 25 años apenas duplicaba en edad a mis alumnos de FP de entonces. Ahora casi quintuplico la edad de mis alumnos de 1º de ESO. Estoy mucho más cerca de ser su abuelo que de ser alguien cercano a sus padres. Y eso los estudiantes lo ven. Muy claro.

Y no solo soy yo, como ya dije, en mi centro y en muchos no es extraño oír a menudo decir a alguna compañera: "a la madre de ese alumno le di yo clase… en infantil".

Y en materias como la mía, Dibujo, donde desde hace años no se convocan plazas de oposiciones y el profesorado sustituto casi es de mi edad, es aún más evidente. ¿Puede tener un profesor o profesora de Arte más de 50 años?.

Puede.

Envejecemos. Y se nos nota. Y nos lo notan.

Puede que por eso, cuando el 30 de enero Cesar Bona hablaba ante un auditorio repleto de profesorado, a mí se me escapara alguna respuesta irónica sobre si necesitábamos más "césares" o más "bonas" en la educación, y mi amigo Toni Solano me respondiese:
La conversación siguió y hasta el propio César Bona intervino y me lanzó un tirón de orejas:
Y terminó, creo recordar, que con mi recordatorio al envejecimiento del profesorado y mi recomendación de una renovación docente para poder cambiar la educación, a lo que Toni Solano me respondió que hay docentes jóvenes que son ya muy "rancios".

Rancios.

Rancio me decían mis alumnos de Huétor Tájar y yo lo tomaba como algo simpático, como estar un poco fuera de sitio, pero a los treinta y tantos lo que te diga el alumnado lo tomas de otro modo.

Rancio a los cincuenta y tantos es otra cosa. No te lo dicen los alumnos, te lo dicen las escaleras, el espejo, la pastilla de por la mañana, el cansancio al mediodía, el desvelo nocturno…

Rancio.

Y aún así, sigo pensando que cualquier renovación educativa pasa, no sólo por repetir mantras ilusionantes, o descubrir tecnologías o métodos milagrosos, sino por rejuvenecer todo el cuerpo docente, por implicar, formar y seleccionar docentes jóvenes, abrirles las puertas de los centros educativos, y dotarles de muchos más incentivos laborales y personales que conseguir una plaza fija o acercarse a su domicilio.

(¿Ven otro motivo por el qué no escribo a menudo en este blog? ;)


Aún así, mantengamos la sonrisa. Y la esperanza. 

Y para ello, y lo recomiendo de verdad, pueden leer los positivos mensajes de Santiago Moll en su blog "Justifica tu respuesta" (cuyo nombre, debo añadir, no me gusta mucho… o será que no me gustan las justificaciones… :).

2 comentarios:

Toni Solano dijo...

Los que estamos en las redes sabemos que la cualidad de rancio no viene dada por la edad, sino por el estancamiento en una práctica rutinaria y a menudo poco ligada a la realidad del contexto. No te veo rancio, Pedro, aunque quieras adoptar esa pose frente a cierto snobismo de salón. Hay que ser crítico y reflexivo con la educación actual y mantenerse en el difícil equilibrio entre el canto mesiánico de unas aulas pobladas por querubines con ansias de perfección y el fado derrotista de quienes añoran un pasado mejor (solo existente en una falsa percepción de sus propios orígenes).
En eso estamos muchos, cantando a veces triunfos y disimulando otras los fracasos, propios o ajenos. Si fuésemos perfectos, nos harían ministros, así que nos conformamos con ser profes que envejecemos, sí, pero mantenemos el tipo entre esa desaforada juventud que nos rodea :)

Colegio Providencia dijo...

Algo muy interesante que tiene razon y se menciona en la nota. Es que dentro del colegio y seguramente en los demás colegios, la mayoria de los profesores son de más de 50 años de edad y sinceramente son los mejores por su experiencia, aunque si suelen ser de las clases mas tediosas y sin dinamismo en ocasiones. Pero Ojo, eso no sucede con todos.

Saludos Cordiales!