viernes, 24 de julio de 2015

El Nombre de las Cosas













No es mi intención parodiar aquí a Umberto Eco ni relatar la búsqueda de un asesino en un convento medieval, aunque sí que es cierto que nombres, historias, pérdidas, conspiración y algo de imaginería medieval se unen en mi cabeza en estos momentos.

Hace ya 4 años escribí aquí un post, "Del Dibujo, la Plástica y de su aprendizaje"  que hoy vino a mí memoria, sorprendiéndome la actualidad del mismo y mi acuerdo con lo que entonces escribí, y con los comentarios hechos al mismo.

En el post puse el tosco dibujo que encabeza este post, donde a modo de embudo, las líneas iban convirtiéndose progresivamente en una delgada línea discontinua.

Algo así creo que está pasando con la enseñanza del Dibujo y la Plástica tras la aplicación de la LOMCE. Y en Secundaria el profesorado de Dibujo, en mi opinión, está ante ello en estado de estupor, en estado de shock.

Y en este estado lo primero ha sido hablar, escribir, reunirnos, asociarnos, movilizarnos (más de móvil que de movernos), y debatir. Malas fechas son estas para hacerlo, pero aún así aún quedan, aún quedamos, valientes que lo hacemos.

En aquel post no me sorprendió el aceptable y parcial desacuerdo de mis mismos compañeros con lo que allí escribí.

Así que no debería causarme asombro hoy que, ante un mundo que cambia, ante una educación que nos desplaza, la primera reacción de muchos de mis compañeros/as haya sido aferrarse a lo poco que nos queda: la palabra "Dibujo" y sus antiguos derivados: "Dibujo Técnico" y "Dibujo Artístico". Esas parecen para ellos ser nuestras tablas salvadoras.

Así que cuando en otros países y lugares hace tiempo que ya se asume el ser "Profesores de Arte", de "Creatividad" o de "Lenguajes Visuales" aquí se defiende seguir siendo "Profesores de Dibujo". Para mí resulta paradójico que muchos de quienes proponen salvar el Arte y la creatividad en la educación prefieran mantener el nombre y las materias del pasado.

Reconozco que para mí, 25 años dando clase, lo más fácil sería darles la razón a quienes así opinan, salvar lo que se pueda y callarme, pero pienso en cosas como futuro, creatividad, educación, arte y no me da miedo opinar sobre ello, aunque pueda equivocarme.

Porque el nombre de las cosas, para mí, es importante.

2 comentarios:

Ana Montes de Oca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana Montes de Oca dijo...

Totalmente de acuerdo.
Renacimiento: dibujo, pintura, escultura, etc.
Siglo XXI: lo anteriores más fotografía, vídeo, cine, performance, web, software, red, etc.
Cambian los medios técnicos, el tratamiento de la imagen permanece en nuestro campo de acción.
Cambio de paradigma en educación, nuevos retos, nuevas soluciones. ¿Dónde nos ubicamos nosotros? El nombre de las cosas sí importa.
Gracias Pedro.