domingo, 7 de junio de 2015

METAMORFOSIS

METAMORFOSIS

Se despertó sintiéndose un idiota.

Cierto que en otras ocasiones se había sentido así, pero nunca al despertarse. Cansado, quizás, nervioso puede, enfermo alguna vez, pero no idiota.

“Idiota, idiota…” esa palabra resonaba en su cabeza como los tambores de un desfile. Solía machacarse con palabras, no era él precisamente un ejemplo de positividad, pero nunca tan temprano, ni con tal insistencia.

En esos otros casos fruncía el ceño, miraba hacia algún lado, procuraba distraer su mente, tarareaba una canción, salía a pasear o encendía el móvil para leer cualquier cosa que le distrajese de esos pensamientos.

En los mejores casos procuraba contradecirse mentalmente con palabras: “esto puede ser una idiotez, pero no soy un idiota…”

Pero aquella mañana no fue así. Se despertó viéndose con una etiqueta, un tatuaje con esa palabra “IDIOTA”, que todo el mundo podía ver, sonreírse, comentar, etiquetar, clasificar.

Era como si todo lo que hubiese hecho hasta ese día no fuese más que una larga carrera, una larga línea de idioteces desde que dijo su primera palabra hasta que se fue a dormir la noche anterior.

“Soy un idiota”, seguía resonando en su interior como un mantra, como una oración, y no tenía fuerzas para contradecirse, para rebatir esas tres palabras, para evadirse en otras cosas. “Excusas…” todo lo que se le ocurría sonaba a excusas… “De nada me sirven las excusas”, se dijo.

Así que se acercó a sus estudio, miró de soslayo las bolsas de mediocres trabajos por corregir, sus dibujos y acuarelas incompletas, y se fue hacia la estantería repleta de libros a medio leer, tomó un bloc al azar y lo abrió. Estaba repleto de buenas ideas, de propósitos, de intenciones, quizás copiadas y anotadas en situaciones parecidas, listas de tareas a medio terminar, o nunca llevadas a cabo.

Ahí no podía escribir nada. Decidió abrir otro bloc. Estaba empezado con notas tomadas en clase: “María…Juan… trabajos entregados… comportamiento… positivos… negativos… fechas, números, notas…” otro bloc inacabado, otra lista de fracasos más.

Dio la vuelta al bloc, lo abrió por el final, tomó una pluma y empezó a escribir sin un sentido claro, intentando no pensar, sólo contando lo que le venía a la mente, al fin y al cabo ese día se sentía un idiota.

Y escribió:

“Se despertó sintiéndose un idiota. … “