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Mostrando entradas de junio, 2015

Palabras y voces… por la Educación Visual

A veces a los dibujantes nos toca luchar con armas que no son las nuestras. Para defender la imagen hemos de utilizar palabras y voces.
Los profesores de Dibujo llevamos semanas hablando, escribiendo, leyendo para defender nuestro puesto en la Educación.
Desde que se aprobó la LOMCE lo veíamos venir: la educación artística era la gran sacrificada de esta contrarreforma educativa. Pero teníamos esperanzas en que cada comunidad, cada Consejería valorase la cultura y el Arte como un bien y no como un lujo, como parte de la Educación de todos y no de unas élites.
No ha sido así. Ayer mismo escuché al Consejero saliente de Educación y etc. del Gobierno de Canarias declarar en contra de la LOMCE y al mismo tiempo, con la otra mano nos propone un decreto que la sigue a rajatabla. Hace unos días, modificando un autorretrato de Van Gogh, yo mismo le dediqué un retrato y una petición, ¿recuerdan?:
Pero los recortes han llegado: un alumno/a en Canarias no tendrá ya una misma educación visual e…

Cuántos... y cuentos

Oigo sonar los clarines del cambio educativo cuando leo que hay en España 4 o 400 centros innovadores... de 27.000, un 1,5%, y me pregunto: 
¿Cuántos son de infantil, cuántos de Primaria o Secundaria, cuántos son privados, cuántos profesores trabajan allí de los 110.000, cuántos alumnos tienen de los 8 millones que hay en España... cuántos innovan, cambian realmente la educación, cuántos...?
Luego miro nuestras leyes educativas, nuestros currículos, nuestra formación y selección del profesorado, nuestras ratios reales, nuestros centros educativos, nuestros ministros y consejeros de Educación, nuestros gobiernos...
Y me digo:
Cuántos no, Pedro... CUENTOS.

METAMORFOSIS

METAMORFOSIS Se despertó sintiéndose un idiota.

Cierto que en otras ocasiones se había sentido así, pero nunca al despertarse. Cansado, quizás, nervioso puede, enfermo alguna vez, pero no idiota.
“Idiota, idiota…” esa palabra resonaba en su cabeza como los tambores de un desfile. Solía machacarse con palabras, no era él precisamente un ejemplo de positividad, pero nunca tan temprano, ni con tal insistencia.
En esos otros casos fruncía el ceño, miraba hacia algún lado, procuraba distraer su mente, tarareaba una canción, salía a pasear o encendía el móvil para leer cualquier cosa que le distrajese de esos pensamientos.
En los mejores casos procuraba contradecirse mentalmente con palabras: “esto puede ser una idiotez, pero no soy un idiota…”
Pero aquella mañana no fue así. Se despertó viéndose con una etiqueta, un tatuaje con esa palabra “IDIOTA”, que todo el mundo podía ver, sonreírse, comentar, etiquetar, clasificar.
Era como si todo lo que hubiese hecho hasta ese día no fuese más que…