sábado, 10 de mayo de 2014

Euro… pea




Reconozcámoslo, esto de Europa es un imperio: el cuarto Reich, con sus emperadores, triunviratos y senadores, con sus patricios y plebeyos, sus bárbaros y sus legiones, y sus unos… y sus ceros.

Uno no sabe si su centro está en Berlín, Luxemburgo o quizás en Suiza, porque desde luego Bruselas o Estrasburgo no lo son.

Estas son las pantallas necesarias, un parlamento, una comisión, miles de leyes y documentos, la fachada sobre la que arrojar huevos o lechugas, pero su centro está en otros lugares.

Y desde luego no en el Sur. Aquí tiene Europa sus termas, su sol, sus yates, pero no su centro. Lo raro es que nos concedan la ciudadanía. Quizás es que así nos lo creemos más: eso de la igualdad de derechos, de servicios y de oportunidades.

Por eso me da pena que los políticos que se supone que quieren cambiar las cosas aquí… quieran irse a Bruselas. Rodeados de grandes palabras, de muchas razones, con sueldo fijo, asesores, cuatro días a la semana y viajes vip. Por eso, quienes van a allí pierden su credibilidad y hasta son olvidados. Un retiro de lujo. Para ellos… y ellas

¿Cultura europea? ¿Política europea? ¿Economía europea?
¿Libertad, igualdad y fraternidad europeas?

A mí sólo me suenan a "euro" y "pea"…
Y sí… pea, de peajes, de pedos… y de pena.