martes, 26 de junio de 2012

Derrota - Cambio de rumbo

(Es este un post apresurado escrito hoy porque quizás en próximos días no me sea posible).

Derrota (de derromper). 1. f. Camino, vereda o senda de tierra. 3. Mar. Rumbo o dirección que llevan en su navegación las embarcaciones.

Habiendo nacido en Jaén poco habría de saber yo de navíos y de embarcaciones, y sin embargo, me cuentan, antes de nacer ya viajó mi madre conmigo en uno de aquellos ferrys que hacían la ruta Cádiz -Las Palmas, ruta que repetí en barco varias veces en mi vida hasta que terminé por vivir aquí, en Las Palmas de Gran Canaria.

Luego, mis lecturas de Salgari, Jack London y Pérez Galdós me hablaron de viajes por mar y ese lenguaje marino que nunca he llegado a entender del todo, pero que habla de aventuras, de rumbos, de incertidumbres.

Derrota. Rumbo. Estos días cambio de rumbo. Tras siete años en el CEAD, Centro de Enseñanza de Adultos a Distancia, parece ser, aún no es seguro, pero sí muy posible, que el curso que viene no esté en él. En su momento entré por una entrevista donde se valoraron mis aptitudes y conocimientos informáticos. Eran tiempos de Moodle y plataformas online. Ahora, si me voy, que parece que sí, lo haré porque, pese a mis 22 años y 11 meses, no tengo antigüedad suficiente para quedarme. Son otros tiempos aquí.

Durante siete años, lo reconozco, he sido un privilegiado. Disponer de más tiempo, de menos alumnos, de alumnos adultos, de menos burocracia, me ha permitido buscar, escribir, probar aquello que seguramente no habría podido en otras circunstancias. En su momento pensé que el modelo aquí sería la enseñanza online, las plataformas, los contenidos personalizados. Y visité aquellos sitios que me hablaban de ello. Cataluña, Madrid, Andalucía… asumí responsabilidades para las que quizás no estaba preparado, me peleé con Moodle, Mambo, los blogs y otras herramientas, me apunté a cursos, unos buenos, otros menos buenos, conocí gente, intenté crear comunidades, me apunté a proyectos…

Pero he sido derrotado. Quizás antes de hoy, quizás hace unos años. Cuando me di cuenta que no soy capaz de cambiar las cosas, que nadie me sigue ni quizás me entienda, que los tiempos, parece, no van por ahí, sino por mantener la enseñanza de adultos como había sido siempre. Y lo cierto es que viendo mis resultados este curso no puedo estar contento. De alguna manera, noto estos últimos cursos en mí una vuelta al aprecio al dibujo tradicional y un cierto rechazo a las nuevas tecnologías, lo que quizás sea la señal de que quizás un cambio de rumbo sea lo mejor que pueda pasarme. Y quizás, sí, ironía, así pueda esperar a que los años me den la antigüedad hoy necesaria aquí para impartir la enseñanza a adultos.

Este blog "Discentia" ha estado desde el principio muy ligado al CEAD y a mi experiencia en la enseñanza de adultos. Lo comencé como una aventura de aprendizaje y en él he puesto muchas de mis reflexiones sobre la educación y sobre lo que me rodea, así que será uno de los primeros afectados por este cambio de rumbo. Hace unos días amenazaba con dejarlo, y miren por dónde, antes parece que me han dejado a mí sus circunstancias. Ya veremos hacia donde sigo.

Del CEAD, como centro, como espacio, como personas, quizás escriba más adelante. Mucho he aprendido, apreciado y crecido en otros ámbitos estos años, pero de momento, como los marinos, preparo mi nave para un nuevo rumbo, tirando por la borda todo peso innecesario, haciendo acopio de recursos, de ideas, de objetivos y de cartas de navegación.

Derrota. Cambio de rumbo.


9 comentarios:

luismivm73 dijo...

A mí me gustan los cambios. "Nunca el tiempo es perdido", como dice Manolo García. Verás como te va bien allá donde quiera que vayas. Yo confío en tí, hermano. Besos

Chelucana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Olga dijo...

Querido compañero: donde quiera que estés serás un profesor que mire las cosas de otra forma, crecerás porque ayudarás a crecer a tus alumnos, porque seguirás intentando cambiar las cosas.
La sensación de derrota no la tienes tú solo, la compartimos muchos y es pegajosa y molesta. A veces se debe en parte a que esperamos mucho de nosotros mismos o de la vida. Luego vas aprendiendo a convivir en la mediocridad. Supongo.
Pero tú nunca serás mediocre y aunque haya cambios de rumbos nunca desertes de ser el piloto, el κυβερνήτης "cibernetes", es decir, el gobernante de tu propia vida.
Después de todo, seguiremos en la misma mar.

Mª José dijo...

Un cambio de rumbo nunca es una derrota cuando es uno el que lo elige que no parece ser el caso , pero piensa que allá donde te envien o vayas llevarás contigo todo lo que has aprendido , todo lo que has compartido y empezarás de nuevo.
Es triste que la administración no considere sufiecientes mas de 20 años dedicados a la enseñanza de adultos , como algo valorable en una persona que no ha dejado de formarse para continuar su camino en este campo, pero es que hoy por hoy eso no cuenta.
Si el camino ya no te convencía , no lo tomes como una derrota ... piensa que se abren otros nuevos y que siempre pueden deparar algo mejor

Un saludo cordial

Pedro Villarrubia dijo...

Gracias de todo corazón por los comentarios. Mi post, precisamente por su título, con el que quiero darle otro sentido a la palabra "derrota", (ruta, senda, rumbo,...) pretende ser optimista, lo que no impide que mi inercia, comodidad y cobardía asomen por alguna frase.

Gracias, Luismi, por buscar una canción, y creo que la añadiré al post, y añadirle confianza y cariño.

Gracias, Cheli, por esa mención al viaje a Ítaca, tan pródigo de experiencias. Ojalá sepa yo ser tan astuto, valiente, y afortunado, como Ulises. Y también por tu cariño.

Gracias, Olga. Sabes que tu brújula estaba aquí desde el principio. ;-) Cibernetes... bonitas palabras griegas... no, no desertaré, me gusta cambiar de rumbo, y también pilotar.

Gracias también, MªJosé.
Sí, es una pena que sea sólo la antigüedad el único criterio para cualquier puesto, pero administración y sindicatos crean esas absurdas reglas.
Este rumbo no es elegido, pero debo decirte que sí, que lo fue hace siete años, pero el CEAD y la enseñanza de adultos se interpusieron entonces. Me vino bien: mis hijos tenían 3 y 4 años, les he podido acompañar al colegio y recoger en estos años, he aprendido mucho, de lo bueno, y de lo peor, pero el balance es positivo. De alguna manera creo en el destino, así que yo pinto el futuro de colores. :-)

Antonio dijo...

Todo es relativo y las derrotas -en ambos sentidos- solo lo son bajo un determinado punto de vista. En el camino nos encontraremos... Feliz verano.

Carlos González Ruiz dijo...

Quizás estas derrotas sean dulces dentro de unas horas, días o años. Los cambios de rumbo no hacen si no que se aprenda de otra cosa y quizás es lo que buscamos con éstas cosas. A mi me encanta como escribes además de ser uno de mis referentes cuando empecé en este mundillo así que si sigues escribiendo te leeré. Un abrazo

Joan Queralt dijo...

Creo que será un cambio de derrota, de rumbo. Nada de derrotas de las otras.

Cuando se cierra una etapa nace otra. No se sienta Ud derrotado, lo aprendido no se borrará y en el nuevo destino -en el que estoy seguro que disfrutará del trabajo- las cosas nunca volverán a ser como antes.

En momentos en que uno lo ve todo negro y se siente frustado, quemado y con ganas de mandarlo todo al garete debe haber un pensamiento optimista. Volver a empezar (no desde cero sinó desde muy alto) y esperar a que pase el cadaver del enemigo sea este quien sea o lo que sea. Acaba pasando, yo he visto un par de ellos.

Un abrazo.

Manuel dijo...

Tu "derrota" será la vía a nuevos "derroteros" artísticos. Puedo entender casi todo lo que dices, puedo casi sentir un cosquilleo que me recorre el espinazo. Unos salen, otros -como yo- entran en el mundo de la Educación a Distancia. Y entro con un sólo objetivo: seguir aprendiendo y a seguir disfrutando enseñando lo poco que sé. Entiendo tu frustración. Son tiempos difíciles para todos, también para las enseñanzas artísticas (ya lo estamos viendo) y para la cultura y la educación en general, y por eso, iluso de mí, pienso que más que nunca la creatividad y el arte pueden aportar algo de cordura, algo de belleza en este mundo de grisallas y planitudes mentales.
Dicho esto, decirte que mucha suerte en tus nuevos rumbos y acuérdate buen amigo de dejarte naufraggar de vez en cuando por mi Ínsula Dulcamara, siempre habrá un buen vino dulce y una mejor conversación hablando de ultramares, carmines y azules de prusia.
Suerte, maestro.