viernes, 11 de mayo de 2012

Galdós

Benito Pérez Galdós. Spanish Writer.


"…antes de crear literariamente los personajes de mis obras,…
los dibujo con el lápiz para tenerlos después delante mientras hablo de ellos" 
Galdós 

Se llamaba Benito Pérez Galdós, y nació hace 169 años en Las Palmas de Gran Canaria.

Lo llamamos Galdós, porque hubo un tiempo en que los países necesitaban escritores rotundos de nombre corto, (Dickens, Balzac, Tolstoi,…) que, lejos de mitologías y farsas, contasen la realidad -de lo que estaba pasando. Y eso hizo Galdós: pasar España por un espejo de personajes, historias, figuras y derrotas.

A mí Galdós me recuerda a mi difunto padre. Donde íbamos nos acompañaban las obras completas de don Benito, en tomos rojos y papel casi de seda, que alguna vez hojeé, pero que debo decir, poco disfruté. Sus historias me parecían entonces de tiempos muy pasados y poco interesantes, y en aquellos años, en Jaén, el mar de Trafalgar o el de Canarias y el siglo XIX me quedaban muy lejos.

Mi padre había hecho el camino inverso a Galdós, y quizás por eso lo apreciaba tanto. De niño salió de Madrid tras la guerra incivil y con su madre viuda y su hermana vinieron, tras pasar por Lanzarote, por terminar viviendo en Las Palmas de Gran Canaria hasta que terminó la carrera en La Laguna y el trabajo le trajo de nuevo a la península, primero a Soria y luego a Jaén… pero esa es una larga historia. Supongo que a mi padre le gustaba Galdós porque le hablaba de ese Madrid que él había perdido de niño y que siempre le gustaba recrear y recordar, y donde aún le quedaban primos y familiares.

Yo he llegado a Galdós mucho después, casi por un cúmulo de casualidades, relacionadas con mi último viaje a Madrid y curiosamente, con el dibujo y los "urban sketchers" o dibujantes urbanos, entre los que me he ido a incluir desde hace tiempo con mis cuadernos de viaje y "Sketchcrawls", o mi "Skechbook Project" como pueden ver en mi ya amplia colección de dibujos urbanos en Flickr.

Pues bien, primera casualidad: el pasado 14 de abril estuve dibujando en Madrid en el Museo Naval con otros dibujantes de allí. La experiencia de dibujar aquellos galeones mientras oía las explicaciones que se daban en las distintas salas sobre las heroicidades de personajes como Martín Álvarez o Gravina, (curioso museo este, añado yo, donde casi hay más testimonios de derrotas en la azarosa lucha en el mar que de victorias). No es extraño que yo recordase también ese día los episodios nacionales de Galdós que yo había hojeado y leído parcialmente hace muchos años.

Museo Naval Madrid - 4

Pasear luego esa misma tarde por Madrid, dibujar su cielo gris y los tejados desde el Teatro Real, o recorrer las calles del Madrid de las Letras, por no hablar de el estar allí en día tan republicano, también me recordó a Galdós.


Y luego, ya en Las Palmas, una semana después, el 21 de abril, mi amigo Ale ( no se pierdan el relato en su blog 1000000dedibujos ) "nos" invitó al 35 Sketchcrawl, dedicado precisamente a recorrer una ruta dedicada a Galdós. Y digo "nos" cuando quizás debía decir "me", ya que esta vez sólo él y yo fuimos fieles a la cita del dibujo al aire libre. Poco ambiente dibujante, o poco poder de convocatoria, o el dibujo, que dejamos morir poco a poco, no sé bien qué causa buscar, pero allí estuvimos él y yo, dibujando.

La noche antes de ese encuentro, investigando, descubrí que Galdós dibujaba muy dignamente y que, a tenor de la frase que encabeza este post, otorgaba al dibujo gran importancia al construir sus relatos. Incluso le han dedicado una web (en inglés, of course), "The Galdós Drawings" . No he podido acceder a dibujos suyos de mayor calidad, pero comparto aquí uno de los que allí pude encontrar:


Estuvimos pues ese sábado, ante la casa natal de Galdós, hoy Museo, inaugurado 120 años después de su nacimiento, y que luego visitamos. Aquella casa, a la que en 1964, pásmense, el obispo Pildain dedicó una pastoral y carta al Cabildo que no voy a reproducir aquí, pero que dice mucho de ciertos personajes no tan lejanos en el tiempo.

1c- Casa Museo Pérez Galdós


Parece que no tuvo suerte Galdós con sus enemigos y compatriotas, ni en su tiempo ni después de su tiempo: vetos, críticas, leyendas, frases atribuidas, adscripciones políticas o religiosas y su propia vida, casi siempre discreta, pasaron de boca en boca y parece que a pocos gusta el personaje, ya sea por unos motivos o por otros, o por ese cainismo nacional que nos hace encumbrar y derribar héroes con la misma facilidad y rapidez.

A pocos le gusta, y menos a los más cercanos a esa imagen, el verse en el espejo de sus miserias y grandezas mezclando en una obra, a héroes y villanos compartiendo mesa y parlamento, o a mujeres, clérigos y políticos que encarnan arquetipos nacionales. Eso hizo Galdós y lo pagó al final de su vida y quizás aún lo sigue pagando. Tuvieron que venirnos de fuera, una vez más a contarnos lo bueno que era Galdós

Tampoco, comentamos ese día también Ale y yo, tuvo suerte Galdós con la imagen que nos han dejado de él en Las Palmas y en otras ciudades. Su figura oscila entre lo titánico y colosal, y el anciano cansado o retirado. Posiblemente ninguna de ambos modelos le hubiese gustado a Galdós, aún cuando parece ser acudió a algunos de los pocos homenajes que se le hicieron en los últimos días de su vida.

5- Monumento a Pérez Galdós

Quizás por todo eso, ayer, en el 169 aniversario de su nacimiento, elegí dibujar la imagen que encabeza este post, la imagen de un Galdós de 47 años, con su perro, en actitud cotidiana y cercana, con una mirada quizás irónica, quizás escrutadora, mirando hacia su izquierda, y no hacia atrás o hacia el cielo, y que tomé de la que lo ilustra en la wikipedia:

Benito perez galdos y perro las palmas 1890

Al lunes siguiente, día del libro, cayó en mis manos "La Fontana de Oro", primera novela de Galdós, que ahora estoy leyendo y que nos relata las conspiraciones y circunstancias que rodearon los años de 1820 con la lucha entre liberales y absolutistas en un Madrid deteriorado y marchito tras tantas guerras, y derrotas. Curioso el parecido y la vigencia de ese texto, que ya tiene 142 años. Aprendo, leo, en ello estoy.

Gracias, Galdós. Gracias, papá.

1 comentarios:

Ángeles Saura dijo...

Gracias por tu relato, ha sido un placer leer , ver , tus pensamientos.Me interesa Galdós y me anoto leerlo. Me ha resultado un relato ameno y encantador. Me ha gustado todo pero especialmente el final: Gracias papá. Me dejaste pensando en el mío y las cosas que me dejó y también preguntándome en las cosas que dejaré yo a mis hijos. Gracias