jueves, 3 de noviembre de 2011

Maldito currículo

(Esta entrada es una copia de mi comentario al debate creado en torno al post de Joselu, "La maldición del currículum", que desde aquí recomiendo leer… a quien le interese el currículum).

Currículo: "corre" y "culo"

Una palabra con semejante rima ya debería haber sido borrada de nuestro vocabulario educativo. Pero lo dice claramente: currículo significa seguir una larga y frenética carrera de conceptos, divididos en áreas, con el culo sentado en una silla. 

Alguien lo ha comparado con la Biblia, que permite múltiples interpretaciones. Sí, pero siguiendo una historia antigua, básica, lineal, dividida, conservadora: usted está aquí, si usted se aprende/interpreta/repite esto y aquello llegará hasta allá. 

¿Y quién diseñó/diseña/decide los currícul/os/ums/a? ¿Y para qué metas? ¿Y dónde acaba esta carrera? ¿Y por qué se repite lo mismo desde los 6 a los 16, 26, 36 años? ¿Y por qué las clases duran una hora? ¿Y por qué sentados/as? 

Ni idea. Esto es como el canon de la misa, las reglas del rugby o los tercios de la lidia. Nadie lo sabe. Ni le importa. Y repitamos: yo soy docente/estudiante porque el mundo me hizo así. 

Resulta que el mundo es global, poliédrico, en crisis, nadie hoy trabaja sólo, ya no hay carreras lineales sino espirales, multidisciplinares y creativas, y mientras, la educación es anacrónica, disciplinar, repetitiva, y ninguna de sus "carreras" garantiza ya un trabajo, como mucho funciona como puerta a una élite más o menos limitada, con sus exámenes/cuotas/precios de entrada. 

Pero seguimos. Miles de docentes en sus pequeñas aulas, durante cada mínima hora, hablando a la carrera para decenas de alumnos/as distintos/as, buscando recursos, probando, adaptando, y respetando… el mismo currículum para todos. 

Y eso sí, se enseña espíritu crítico,… siguiendo el currículum. Se estudia el mundo cambiante… con el mismo currículum. Se cambia la educación… poco a poco… respetando el currículum. En sesiones de una hora. Con el culo… sentado. Sobre el currículum. 

 Maldito currículum.

8 comentarios:

miguel gil casado dijo...

¿Y quién impide pasárselo por el arco de triunfo?

eduideas dijo...

Hay maneras de dar lo que no te gusta de modo que ocupe menos tiempo, cumplas la ley y puedas dedicar el resto de horas a hacer lo que de verdad es provechoso para los alumnos.

Esto supone, sin embargo, tiempo para pensar cuál es el currículum ideal (todos criticamos el vigente pero pocos tienen una alternativa elaborada más allá de intuiciones o máximas), tiempo para buscar recursos alternativos al libro de texto o manual único, tiempo para probar metodologías y debatirlo con el resto del claustro. En ello estamos

Mª Victoria Camacho dijo...

¿Y quién te va adecir que no cumples el curriculo si consigues que tus alumnos sean PERSONAS con creatividad, con criterio y actitud crítica, con ganas de aprender y de comerse el mundo?

Pedro Villarrubia dijo...

Esto es un poco como los misioneros en África: nada nos impide repartir condones y enseñar a fabricar muebles, pero si queremos que "prosperen" deberán aprenderse el "canon".

Y volviendo a las "silla/mesas", podemos, con lo que tengamos en clase enseñar a fabricar nuestros propios modelos, pero cuando nuestro alumnado llegue a otros lugares esa silla no será la "adecuada".

Dicho de otro modo, el sistema educativo -y el económico- están caducos, necesitamos otro sistema que contemple y prepare para la realidad del siglo XXI. Necesitamos planos del siglo XXI. Eso son los currículos, y no gustándome la palabra yo los llamaría mapas educativos, multidisciplinarios, intercomunicados, creativos, activos y flexibles.

Podemos seguir fabricando "sillas" más o menos útiles, más o menos distintas. Yo preferiría diseñar modos de sentarse… y de levantarse.

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Lo peor no es tener a los nenes sentados sin que se muevan todo el día. Aún es más pésimo si sabemos lo aburridos que están, las articulaciones inactivas, los músculos engarrotados y no hacemos nada por hacer algo diferente.

Gracias a las redes sociales me voy cada vez dando más cuenta de que mi docencia era la estrictamente académica pero poco a poco trato de cambiarla. Eso sí, sinceramente, me está costando lo mío y lo hago en pequeñas transiciones. Hacerlo de golpe puede llevarme a estrellarme como está ocurriendo con mis rodillas por tomarme el deporte de nuevo a lo bestia.

En resumen, intentemos ponernos en la piel de quienes tenemos sentados y tal vez algo cambiemos en nuestra práctica.

els xiquets del 2000 dijo...

Realmente me esta entrando una enorme ansiedad y papurri ideologico-didactico-filosofal.

Estoy totalmente deacuerdo con este post sobretodo cuando despues de leerlo he visto a mis alumnos mirandome (pidiendo socorro) al decirles -"vamos a la pagina.... para dar los números...)

Es cierto que debemos cambiar. Tambien creo, como dice eduideas, que debemos de formarnos, compartir y muchas veces centrarnos en que curriculum queremos.

Y puede que para Sant Joan quemar la sillas y mesas del cole :)

Blogge@ndo dijo...

Creo que lanzar exabruptos contra el currículo no lleva al profesorado a ningún sitio aunque reiba un aplauso fácil. El currículo es un marco de trabajo que exige una adaptación y una concreción por parte del profesorado.
No es un listado para aplicarlo omo si fuera un embudo.
Sus propuestas son mucho más avanzadas que la mayoría de las prácticas docentes.
Mi currículo marca que hay que trabajar de manera interdisciplinar, que hay que trabajar por proyectos, que hay que trabajar las lenguas de manera integrada...
¿Se hace todo esto?
Quizás debieramos mirar más a la realidad de las aulas y analizar de quién es la responsabilidad de que pervivan las malas práticas. Desde luego el currículo no las aconseja ni prescribe.

Pedro Villarrubia dijo...

No es culpa del abstracto "currículo", sino de quien lo diseña fragmentado en cápsulas, alejado de la realidad y del desarrollo del alumno/a, extenso, ambiguo, inabordable y monolítico.

Y por supuesto, la "culpa" es también de los políticos que lo aprueban alegremente, sin mirar al futuro o pensar en la evolución natural del alumnado, por la simple acumulación de materias y horas unas sobre otras.

Queda muy bonito lo de interdisciplinar, integrador, activo, y demás, pero cuando trabajas en aulas cerradas, en materias específicas, en periodos de una hora, sin coordinación con otros docentes, y además en viejos currículos, mi sensación es que lo que enseñas vale tan poco como la sirena que marca el fin de la clase o lo que tarda el olvido en llegar al alumnado.