martes, 7 de junio de 2011

Concurso Nacional de Tarados

Discúlpenme el título tan poco "políticamente correcto", pero cuando la indignación progresa, uno no cree que sea bueno moderar su lenguaje.

Cuando los docentes hablamos -o callamos- sobre los males de la Educación, omitimos muchas veces los antiquísimos y burocráticos procedimientos de formación, selección, y de adjudicación de destinos, que tenemos. Estos se llaman currículos de Escuelas y Universidades, oposiciones y concurso nacional -o no- de traslados, respectivamente.

Y lo omitimos, supongo, porque somos resultado de los mismos, o de una tercera opción, algo más "amañada", pero igualmente burocrática y antigua, que se llama "comisión de servicios".

Otro día podríamos hablar -o no- de Universidad, oposiciones y comisiones de servicio, pero hoy es el día de hablar del Concurso Nacional de Tarados, digo de Traslados.

Hoy se publican los resultados del concurso nacional de traslados de profesores/as de Secundaria y otros cuerpos. 14.569 participantes, dice la resolución. Hace unos días se publicó el de maestros/as. 15.484 decía la resolución.

¿Saben lo que es eso?
A 30.000 personas, docentes, estos días se les ha adjudicado un puesto de trabajo según una convocatoria publicada hace unos meses donde hicieron una solicitud, en algún caso obligatoria, y en otros casos voluntaria, a unas plazas que no sabían exactamente si les iban a dar, o en algún caso, si estarían vacantes.

¿Creen que es el mejor procedimiento de selección de puestos de trabajo?

Las administraciones educativas, desde hace siglos, creen que sí. 

¿Y cómo es ese "concurso"?

- Las administraciones educativas establecen unas plazas vacantes, las que ellas quieren, a las que se sumarán -o no- aquellas que queden libres en virtud del mismo concurso.
- Las administraciones educativas establecen un baremo, donde priman la antigüedad frente a méritos académicos, de formación u otros méritos como los cargos a su servicio desempeñados. Eso quiere decir que, así como la valoración de la antigüedad no tendrá límites, los cargos y la formación tendrán un máximo de puntos.

¿Es esto un concurso?
Pues efectivamente, ya que la suerte interviene en gran medida en el proceso.
¿De méritos?
Pues depende. El mérito mayor será permanecer vivo/a sin moverse durante años, es decir, la antigüedad. Los otros méritos, hasta cierto límite. Formarse en demasía o desempeñar muchos cargos no traerá demasiada cuenta.
¿Cómo se evalúa?
En papel. Centenares de folios compulsados, sellados y certificados por los organismos pertinentes. No vale cualquier formación. No vale cualquier competencia. Ha de estar sellada y firmada. Y no pasarse. Sólo valorarán hasta… x puntos.

Este es el Concurso Nacional de … eso.

¿Es el mejor sistema de selección de puestos de trabajo?
¿El único posible?

Y...
¿Oirán hablar a sesudos docentes sobre esto como una de las causas del estado actual de la educación?

1 comentarios:

Jordi dijo...

En referencia al artículo sobre el concurso nacional de traslados (obvio la ironía del "taradismo" porque es un concurso con baremos impuestos por políticos y que afectan a la vida de muchas personas -docentes y familias-), tan sólo comentar que, aunque sea de rabiosa actualidad (al salir hoy las plazas -aunque ayer la Comunidad Valenciana se adelantó filtrándolas-) hay otras situaciones más graves en la asignación de puestos docentes.

Más grave que el propio concurso (que podemos criticar por ocultismo en las vacantes, retraso en las publicaciones de las adjudicaciones cuando hace meses que se entregaron los papeles, baremos poco coherentes, etc.), podemos hablar de otros temas bastante más delicados, ocultos bajo la bandera de la "discrecionalidad" y del "dedismo" como está siendo la asignación de más del 20% de la plantilla del profesorado (en algunas CC.AA. rozando un porcentaje más alto y en otras, algo más transparentes, un poco inferior) en procesos opacos, sin ningún tipo de baremo y, a discrecionalidad del "amigo" de turno que se tiene en el despacho correspondiente o, al conocido del café con el que se comparte carnet o sesiones de padel (u otros juegos más izquierdosos, porque no sólo es la derecha quien opta/usa ese tipo de colocación).

Es muy grave pedirlo, pero más grave es aceptarlo (aunque en muchos casos los motivos personales pueden ser muy importantes) porque la "culpa" no es de quien ofrece si no del que pide o acepta.

Por tanto, conviene hacer adjudicaciones transparentes y objetivas de una "puñetera vez" (siento la expresión políticamente incorrecta que provoca esa palabra).

Es una situación que me repugna (la opacidad) y, que lo único que provoca, es que al final todo sea un sálvese quien pueda y "a pedir" (ya que el otro lo hace).

No creo que sea el sistema. Al menos, en mi caso, no lo hago ni, a corto plazo, pienso hacerlo porque me apetece "dormir tranquilo" y sin "deber favores" (porque al final todo ello se paga).

Perdón por decir lo que pienso en tu casa, pero en días como hoy...apetece.