domingo, 1 de mayo de 2011

Vergüenza (una vez más)

Una vez más, hoy siento vergüenza.

Curioso sentimiento, la vergüenza, que sintiéndose como propio, depende en gran medida de los demás. Hay quien se cura de vergüenzas pronto, o quien nació ya sin vergüenza. No es mi caso.

A veces la vergüenza es propia, y sientes que no vales tanto, que te equivocas, que no te atreves.

Pero otras, la vergüenza es ajena, y a veces la sientes como más dolorosa, porque depende muy poco de tí, y no puedes cambiarla pidiendo perdón, echándole valor, atreviéndote. Es lo que ves, y cómo lo ves, y es difícil curarse de ella.

Hoy, día de los trabajadores y trabajadoras, siento vergüenza

No es sólo que en este país casi cinco millones de personas no puedan celebrar su derecho al trabajo. No es sólo que pocos celebren este día, ni el que, pese a caer en festivo, ni siquiera mañana lo honraremos con descanso. No es que nuestro calendario se llene de patrones, santos, vírgenes, romerías y semanas santas mientras las festividades laicas se reducen al máximo. No es sólo que hoy en los centros comerciales trabajará mucha gente "porque es primero de mes", porque así lo exige su empresa, y lo permite la ley. No es sólo que la prensa, los medios y las televisiones, incluso públicas, dediquen su tiempo al fútbol, las bodas reales, las beatificaciones, y a sus comentarios del antes y el después.

No es sólo que los sindicatos callen hoy porque vienen cobrando desde hace años de políticos y empresas. No es sólo que políticos y políticas visiten las calles hoy dando manos, y nos tomen por tontos/as o desmemoriados/as, e intenten convencernos de que no son ellos mismos, todos y todas, quienes nos llevaron hasta aquí. No es sólo que nos hayan dejado sin modelo económico sostenible vendiendo nuestra industria, agricultura, vivienda y turismo a quien quiso comprarlas, mientras se despilfarraba lo que había. No es sólo que los ricos sean cada vez más ricos y que los pobres cada vez más pobres. 

No es sólo que en educación llevemos años hablando de lo mismo, sin cambiar nada, mientras segregamos y diferenciamos cada vez más pobres de ricos, "list@s" de "tont@s", y envolvemos en palabras y tecnologías el no saber qué, ni para qué, enseñar. No es sólo que la misma iglesia que adoctrina en los colegios organice procesiones, comuniones e incluso seleccione su alumnado, ni que invite a dictadores a sus beatificaciones. 

No es sólo que organizaciones que dicen defendernos o buscar la paz bombardeen o ayuden a unos países mientras se olvidan de otros. No es sólo que se prohiba la medicina herbal para promover las farmaceúticas. No es sólo que el comercio marque los precios de los productos básicos o sanitarios. No es sólo que nos importe poco el futuro de nuestros hijos o el de los demás. No es sólo que este planeta esté cada vez más degradado y que sea cada vez más desigual. No es sólo que artistas e intelectuales callen desde sus fiestas y viviendas de lujo.

No es sólo que ni políticos, ni sindicatos, ni iglesias, ni banqueros, ni empresarios, ni deportistas, ni artistas,  ni medios informativos,… ni docentes, no tengan vergüenza.

No.

No es sólo eso. Es todo eso y mucho más.

Siento vergüenza
Otra vez. ¿Me curaré algún día?

Nota: si quieren comentar, la manera más cómoda es hacerla como usuario anónimo, poniendo su nombre o no en el comentario. Blogger tiene la mala costumbre de pedirles contraseña de Google y si no, pedirles abrir una cuenta.

0 comentarios: