lunes, 2 de mayo de 2011

Movimientos, cenáculos, catacumbas y metáforas educativas

Prólogo

"Amén"Así terminaba ayer Jordi Adell su post “Web 2.0 y educación ¿el "Día de la marmota"?” Sobre sus "homilías" de los domingos bromeaba yo la semana anterior. "Son metáforas", me decía el propio Jordi.

Me preocupan ciertas metáforas (¿metas fuera?) educativas. Quizás sea yo excesivamente suspicaz.

Movimientos

Sobre mi mesa, la invitación a "Presentación Movimiento E3 y Jornada de Formación Madrid". No tengo muy claro de qué va, pero tenía curiosidad. Me decidí a solicitarla. Me dio una gran alegría recibirla. Pero les escribí:

hay un problema: vivo en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Contempla la organización alguna ayuda para desplazamiento y estancia?

No me han contestado. Así que entiendo que es "mi" problema vivir en Canarias. No sé cuantos/as profesores/as irán desde Canarias. Confío que sean muchos/as. Pero ya conocen "Mi cuenta de gastos (y ganancias)". Podría añadirle algunos cientos de euros. Pero no es eso.

Seguramente estoy ya mayor para viajar de noche, tres horas de avión, después de una semana de trabajo, para buscar un hotel barato, para sentarme al día siguiente en una silla para que "me formen", y regresar sin más.


Porque… ¿qué es un movimiento educativo? ¿se puede transformar el sistema educativo español con 600 profesores/as -sólo- de primaria, secundaria o bachillerato, desconectad@s entre sí, y seleccionad@s por no sé quién, a quienes se les "forma" en una jornada presencial?

En todo caso, me quedaré con las ganas de saberlo. O bueno, quizás algún día me cruce con un profesor/a, con su iPad o netbook bajo el brazo, y una sonrisa especial que me diga "yo soy del movimiento E3, sígueme". Quién sabe.

En toda caso, enviaré un correo al ME3 para que trasmitan mi invitación a otra persona. Espero que lo lean.

Cenáculos

Aunque esta palabra no es bonita en su final, la acepción a que me refiero es la de "reunión poco numerosa de personas que profesan las mismas ideas, y más comúnmente, de literatos o artistas".

Son muy frecuentes en estos años las quedadas, cenas, encuentros, donde profesorado distinto nos reunimos y compartimos experiencias, ideas, y por qué no decirlo, lágrimas y quejas. En estos años he asistido a varias. Luego cada cual vuelve a su lugar, algo mas contento/a, algo más tranquilo/a, dispuesto/a a seguir "evangelizando" en esa pequeña parcela, nuestra aula, nuestro centro, nuestro blog. 

Catacumbas

Otra opción es reunir a grupos de profesores/as en pequeños locales, patrocinados, o no, por empresas u organismos, compartiendo experiencias y propuestas, retransmitiéndolas -o no- por internet, difundiéndolas -o no- en publicaciones, vídeos o presentaciones, ajenos/as a los centros educativos, protegidos/as por decirlo así del ruido educativo, del alumnado, del resto del profesorado, de críticas o preguntas. 

El profesorado saldrá de allí, de un modo parecido al anterior, reforzado y preparado para difundir su mensaje… en su pequeña parcela, en su aula, en su centro, en su blog. 

Metáforas

Me preocupan las metáforas, ya lo dije. El lenguaje no es inofensivo. Veamos:
Homilía: Explicación o discurso dirigido a los fieles sobre materias religiosas u otras que afectan a la comunidad.
Metáfora: tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces en otro figurado, en virtud de una comparación tácita.

Me preocupan las metáforas, sobre todo, cuando como las que he nombrado, se parecen tanto a movimientos, religiones, sectas, castas, iluminaciones,… cuando se defiende en Congresos mediáticos que "la escuela 2.0 no ha muerto" (¿resucitará, tal vez, al tercer año? ¿quiénes son sus apóstoles?)… cuando se nos pide, como hace Jordi Adell, a quien respeto, al final de su "homilía":
"…usar las TIC de manera pedagógicamente progresista, al servicio de los intereses y necesidades de…", "convencer cada día a algún compañero o compañera para que…"


Por favor, pensemos. Así no se cambia la educación. Leamos a Iván Illich, o a otros reformadores educativos.  O mejor, apliquemos un pequeño porcentaje de lo que dicen. Pidamos que cambien las leyes educativas. Contemos con el alumnado y los padres y madres. Apoyémonos en movimientos sociales, no en empresas. Salgamos a la calle, a los medios, a los claustros.

Y si no podemos, o no queremos, o no sabemos, al menos no usemos esas metáforas, ese lenguaje monacal. Usemos lenguaje educativo, real. Marquemos objetivos educativos, no evangélicos.
Estamos en 2011.
Sinceramente.

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9 comentarios:

Juan Domingo dijo...

Nunca mejor dicho, hablar claro, con un lenguaje educativo pero que la gente de la calle lo entienda, si lo hacemos al revés, con un lenguaje metafórico y con intelequias ajenas a la sociedad, servirá de algo? opregunto, no lo afirmo...

juandon

Isabel dijo...

La gente de la calle, Juan Domingo, muchas veces sabe mucho más que muchos profesores. Creo que empezar por esa premisa ayudaria a los alumnos ¿es de lo que se trata, no?

Isabel Ruiz dijo...

Quizá por eso no me he apuntado ahí. Lo veo muy encorsetado, clasista y poco cercano a la realidad de los profesores de a pie.
Sigo prefiriendo las quedadas y los proyectos conjuntos. Lo de "profesor emprendedor" en plan ejecutivo agresivo no lo veo, no. Abrazotes!!

Jordi dijo...

Lamentablemente Pedro no puedo estar más de acuerdo con todo el razonamiento. Posiblemente las "utopías educativas" y "movimientos docentes" que se están llevando a cabo últimamente adolezcan de una falta de realidad, pero siempre he creído que se debe dejar soñar.

A pesar de lo anterior..."los sueños, sueños son"

F.Javier de la Rosa dijo...

Me ha gustado tu artículo. Hace tiempo veía en la tele un movimiento social que llevaban por bandera "el conocimiento a la puta calle" ya está bien de institucionalizarlo, alumnos a la calle, profesores a la calle, universitarios a la calle, intelectos de libro, de charlas densas e interminables, a la puta calle.

Isabel dijo...

Los sueños no ayudan a frenar el fracaso escolar. Los padres y los alumnos son los protagonistas. Los profesores son "instrumentos". Si no se entiende eso, esto no conduce a nada.
Isabel Prada (la mala de la peli)

José L. Castillo dijo...

Lo primero, Pedro, gracias por invitarme a comentar. Es como cuando te invitan a casa de otro a charlar. :)

Así que quiero ser exhaustivo. Casi prefiero ir por partes. No porque las haya o no, sino porque me aclaro mejor yo, que a veces me tuerzo y me lío.

Respecto a los movimientos... Quizá lo vivimos distinto. Tío... que me apunto a un bombardeo. Es que creo que alguno de ellos va a dar con la tecla. Y no sé cuál va a ser. Todo al que le encuentre algo que me guste me vale. Sé que no lo vive así todo el mundo y sé que tiene poco de racional. Aún así te entiendo lo de Canarias. Almería es una esquina y está a cinco horas y media de muchos sitios. Pero mientras las lumbares me dejen me apetece ir a sitios para aprender todo lo que pueda. No sé explicarlo mejor. Pero entiendo que no se puede (ni es bueno) estar en todas, y que la distancia es muy puñetera. Aunque en este caso solo haya una sesión presencial y todo lo demás sea on line, creo que es muy sensato por tu parte ir seleccionando escenarios. Yo creo que también me voy quedando sin fuerzas y tengo que plantearme esa idea, la verdad.

Y por cierto... De acuerdo totalmente. Ni 600 ni 6.000 profesores podrán transformar la educación. Serán sus alumnados los que lo hagan, creo. Porque el número de alumnos y alumnas de 600 profesores es de unos 75.000 a 90.000... así a grosso modo...

No discuto la palabra cenáculo igual que no discutí la palabra homilía. Hago lo mismo que hice entonces, me quedo con el significado que el autor me quiere dar y me gusta. Pero yo lo vivo algo distinto de como tú lo cuentas. Yo, en esos cenáculos, estoy a la caza de ideas. Me junto con gente de un talento enorme y procuro que me deis tanto como me sea posible llevarme. Y jamás me he ido de allí tranquilo, la verdad. Al revés, me marcho a casa muy inquieto y con mucho trabajo por hacer. Tampoco he visto las quejas. No digo que no las haya, digo que no las vi. Y respecto a las pequeñas parcelas... ¡No sabía que las hubiera grandes! Y, sinceramente, espero que no las haya. Con la mía voy asfixiado, la verdad. Tratando de trabajar con algo más de 100 alumnxs y sus familias cada año, tratando de conectarlos con otros alumnados, tratando de que hagan visible su trabajo en mi centro y en otros... No, no, no quiero grandes parcelas, no sabría gestionarlas, ya tengo dificultades con la que tengo...

¿No discutí cenáculo? Pues tampoco discuto catacumba. Lo cierto es que nunca he estado en una catacumba. La descripción que haces no coincide con ningún lugar ni gente que yo haya conocido este año. Así que no puedo aportar nada, la verdad. ¡Lo siento!

No discutí ni cenáculo ni catacumba. Tampoco discuto que las metáforas sean ofensivas (imagino que es el equivalente a que no sean inofensivas). Lo que sí discuto es que se elijan significados cuando se podrían elegir otros. Y en esto discrepo. A mí, homilía, ya lo sabes, me llevaba a la etimología de la palabra, a su raíz, a su fuente: conversar. Y me parecía que usar palabras de las que otros se apropian injustamente, sesgándola y retorciéndola, como ha sucedido con homilía en el contexto eclesial, apropiarse de ella, decía, es bonito. Tomar una palabra manipulada y restaurarla me gusta. Lamento que tú no hayas percibido esto así, a pesar de que intercambiamos algún comentario al respecto.

Pero es un lamento pequeño, por que sé que nos une muchísimo más que esta elección que nos separa. Y sé que vamos a dedicar mucho tiempo a darnos, mutuamente, visiones enriquecedoras (al menos, las tuyas, para mí, salvo esta última, lo son siempre). Y me sentiría muy satisfecho de poder aportarte algo también. Aunque yo me veo incapaz de decirle a nadie nada acerca de cómo se cambia la educación. No lo sé ni en mi pequeña parcela... Pero intentaré aportar tanto como me resulte posible, eso sí.

De nuevo, gracias por invitarme a opinar. Lo he hecho de corazón y con sinceridad, y me he encontrado agusto y acogido haciéndolo, porque sé que gente como tú vive la discrepancia como oportunidad y como diversidad, no como agresión y como diferencia. :)

Carlos dijo...

Buenas Pedro, gracias por el enlace, después de leer los otros comentarios, y suscribir casi en su totalidad el de José Luís me parece que sólo puedo añadir una pequeña aportación, estoy totalmente de acuerdo con tus últimas palabras, los políticos deben promover unas leyes educativas consensuadas, contemos con los padres y madres y sobretodo con nuestro alumnado, pero actualmente todo esto es una utopía y de alguna manera ha de empezar a moverse la rueda, no se si es la mejor pero el intentar convencer a compañeros y compañeras, asistir a encuentros y encontrar ideas para llevar al aula es una y me gusta :D
Gracias por invitarme a pasar :D

Pedro Villarrubia dijo...

Agradezco a quienes comentaron aquí (y a quienes me leyeron). Me disculparán que no conteste hoy con profundidad.

Quizás ayer agoté mi ingenio, si lo tuve, o llegué a pensar que usar las mismas tecnologías y asistir a los mismos eventos ha de suponer acuerdo en las ideas. Lo cierto es que hoy siento que un 99,98% (siempre aproximadamente) de la comunidad educativa no las comparte, y puede que ni las necesite.

Pero, no sé, también puede ser que hoy tenga yo la cabeza entre "y un que"y"fue go" http://j.mp/j26zac