jueves, 25 de noviembre de 2010

Maltrato = Mal Trato


Hace dos años, 2008, en la red Internet en el Aula, escribí un post, que luego puse también aquí en Discentia. Se títulaba "MUJERES ASESINADAS EN ESPAÑA POR VIOLENCIA MACHISTA en 2008" y básicamente era una imagen con los 67 nombres de mujeres asesinadas ese año:


El año pasado no escribí nada. Desconozco cuántas mujeres murieron finalmente el año 2008, cuántas el 2009, cuántas lo harán este año. Leí alguna vez, y escribo ahora de memoria, que el 70% de las mujeres asesinadas lo son por sus parejas o ex parejas. Hoy, la Unesco asegura que la violencia contra las mujeres alcanza "proporciones epidémicas".

Sin embargo, yo hoy me levanté pensando en mujeres concretas: Ana María Matute, Rosa María Calaf, Rosa María Artal, Bibiana Aído, Teresa de Calcuta, Rosa Parks,…


¿Son, o fueron, estas famosas mujeres mujeres maltratadas? Sólo ellas, o quienes les quieren, podrían decirlo.

Pero, ¿qué es el maltrato a la mujer, a fin de cuentas? 

Ni siquiera yo sabría decirlo. Con mi edad, educación y el lugar en el que vivo no puedo decir que yo no sea culpable de aquello que critico, del maltrato a la mujer. Porque todos, hombres y mujeres, intervenimos cada día, ya sea por acción u omisión, en todas las circunstancias que hacen que mujeres, niños y otros hombres sufran.

Pero creo que comparar esta violencia hacia la mujer, verbal, estructural, mortal, con una "epidemia" no es correcto. La violencia contra las mujeres, como contra los niños, como la violencia en general, viene de antiguo y nace de sociedades enfermas. No considero que sea por "contagio". Por eso, creo yo, no se corrigirá sólo con leyes, estadísticas, "vacunas" o protecciones.

Si conseguimos corregir la violencia será con un cambio radical de las sociedades, educativo, moral, social, que primero haga visibles, y luego ponga en igualdad a mujeres, niñas, niños y hombres, que condene y persiga la violencia desde su raiz inicial, desde el lenguaje, los roles asignados, los juegos, el maltrato, verbal y corporal, la segregación, la minusvaloración social, económica y política de una parte de la sociedad, sean del género, edad o cultura que sean.

Y ese es cambio es lo difícil: 
¿Alguien se atreve a poner en su lugar a las religiones que marginan y subordinan a las mujeres?
¿Alguien se atreve a exigir a los políticos un trato de igualdad en la toma de decisiones?
¿Alguien se atreve a exigir igualdad en el mundo laboral, en el Deporte, en la Salud, en la Educación, en la justicia, en la cultura, en las empresas?
¿Alguien se atreve a exigir respeto a la mujer a periodistas, escritores, académicos, cineastas, artistas, deportistas, jueces?

Si no se dan esos y otros factores, se podrán evitar algunas muertes, pero no el maltrato diario, el desprecio, las malas palabras, la subordinación diaria, la tristeza.

Y eso seguirá siendo un mal trato para toda la sociedad.

Les dejo con un vídeo creado por alumnado de 4º E.S.O. del I.E.S. Gabriel y Galán de Plasencia. en la asignatura de educación Plásica y Visual, dentro del proyecto AM-ARTE. María Jesús Manzanares:

1 comentarios:

Montse dijo...

¡Cuánta razón llevas, Pedro! Si no hay un cambio profundo en los valores y en las estructuras sociales, todo esto no pasará de ser un lavado de imagen.

Un abrazo, Montse