lunes, 25 de octubre de 2010

Liderando el cambio: ¿Por qué fallan los esfuerzos de cambio en Educación?

(Para entender el origen de este largo artículo, es bueno leer la aclaración final)

Liderando el cambio: 
¿Por qué fallan los esfuerzos de cambio en Educación?

El proceso de cambio educativo se desarrolla a través de una serie de fases que usualmente requieren un tiempo considerable. Saltarse pasos crea únicamente la ilusión de velocidad y nunca produce resultados satisfactorios. Los errores en cualquier fase pueden tener un impacto devastador.

ERROR N° 1: No establecer un sentido de urgencia suficientemente grande.

Casi todas las reformas educativas fallan en esto. Esto es muy importante, porque para iniciar un proceso de transformación se requiere la colaboración de muchos individuos.
Razones de fracaso: Las autoridades educativas subestiman cuán difícil es conducir al profesorado y alumnado fuera de sus zonas de confort. O sobreestiman cuán exitosos han sido en incrementar la urgencia. O les falta paciencia: "ya hay bastantes preliminares, vamos al grano". O están paralizados por la posibilidad de que todo se ponga patas arriba; que el profesorado se ponga a la defensiva, que no hayan resultados a corto plazo y temen producir una crisis.

Kotter señala que hay líderes paralizados porque son más administradores que líderes, y a quienes le ordenan minimizar el riesgo y mantener el sistema actual operando. Para el cambio, por definición, si se requiere crear un nuevo sistema, lo que se necesita siempre es liderazgo. Por esto las transformaciones educativas a menudo empiezan bien cuando una organización educativa tiene una nueva cabeza que es un buen líder y ve la necesidad de un gran cambio educativo. Y es que, existiendo malos resultados como inicio del cambio, lo crucial es facilitar una franca discusión de los hechos educativos en lugar de mantener el status quo para evitar conflictos.

ERROR N° 2: No crear un equipo conductor del cambio educativo lo suficientemente poderoso

Se necesita una mínima masa de apoyo para cambiar la educación. Se necesita un líder y un equipo de personas que trabajen juntas en un compromiso compartido. Debe ser un equipo poderoso en términos de información y experiencia, de reputación y de relaciones. Un alto sentido de urgencia les ayudará a ponerse a trabajar juntos en ese equipo conductor. Esto significa: ayudarles a desarrollar un diagnóstico de los problemas y oportunidades educativas con un alto nivel de confianza y comunicación, permitiéndoles el contacto y coordinación.
Razones de fracaso: Subestimar las dificultades de producir un cambio educativo y la importancia de ese poderoso equipo conductor. A veces, poner a dirigirlo a personal administrativo o sin liderazgo ni las cualidades que se requieren para conducir ese cambio educativo.

ERROR N° 3: Falta de visión del cambio educativo

Si se quiere un cambio exitoso el equipo conductor deberá desarrollar una imagen de futuro educativo fácil de comunicar, y deberá apelar a toda la comunidad educativa. Una visión que debe ir más allá de los números y fundamentarse en planes a 5 años. Debe clarificar la dirección hacia la cual la educación necesita moverse. Sin una visión clara el cambio puede disolverse en una lista de proyectos confusos e incompatibles.
Razones de fracaso: En los fracasos educativos se ven planes, directrices y programas, pero no hay visión del cambio. En otros casos hay visión del cambio, pero es demasiado complicada para ser útil. Si no se puede comunicar la visión del cambio educativo a alguien en 5 minutos o menos y producir una reacción que signifique a la vez comprensión e interés, no se ha cumplido con esta fase del proceso de cambio.

ERROR N° 4: No comunicar bien el cambio educativo

La transformación es imposible a menos que un grupo importante de personas se comprometa hasta el punto de hacer sacrificios a corto plazo. El profesorado no hará sacrificios, aún si ellos están descontentos con el sistema, a menos que crean que el cambio es útil y posible. Sin una comunicación creíble los corazones y mentes de las personas nunca serán involucrados en un cambio educativo. En los más exitosos esfuerzos de cambio, se deben usar todos los canales de comunicación existentes para esparcir la visión, transformar la educación del profesorado mediante cursos que vocalicen el nuevo sistema y los cambios a realizar. El principio guía es simple: "walk the talk", dar ejemplo. Conscientemente, quienes comunican deben ser un símbolo de la nueva cultura educativa. La comunicación llega en palabras y acciones y la última es la forma más poderosa. Nada desanima más el cambio educativo que la conducta de individuos importantes que es inconsistente con sus palabras.

ERROR N° 5: No remover los obstáculos al cambio educativo

Los cambios educativos exitosos empiezan a involucrar a gran número de personas cuando el proceso progresa. El profesorado empieza a comprender el cambio y quiere ayudar a que ocurra, pero encuentra obstáculos. En algunos casos están en su mente o su formación, pero en otros son reales: la estructura organizacional, los sistemas de incentivación o de evaluación. Al inicio de un cambio educativo, ninguna administración educativa tiene el tiempo o poder necesarios para despejar todos los obstáculos, pero los muy grandes deben ser confrontados y removidos. Si quienes lo bloquean son personas es importante que sean tratadas de una manera consecuente con la importancia del cambio educativo.

ERROR N° 6: No planear sistemáticamente y no crear mejoras educativas a corto plazo

Los verdaderos cambios necesitan tiempo y un esfuerzo prolongado. Pero la gente no quiere embarcarse en una larga travesía a menos que vean una evidencia de que el viaje está produciendo los resultados esperados dentro de los 12 a 24 meses de iniciado el proceso. Crear mejoras a corto plazo es diferente de esperarlas. En un cambio educativo exitoso los líderes educativos deben ver la forma de obtener claras mejoras, estableciendo metas anuales, logrando objetivos y premiando al profesorado y alumnado involucrados con reconocimiento, promoción y méritos.

ERROR N° 7: Declarar la consecución del cambio educativo demasiado pronto

Hasta que el cambio no penetre en la cultura educativa, proceso que toma de 5 a 10 años, todos los cambios son frágiles y sujetos a regresión. Los cambios introducidos pueden desaparecer lentamente en los siguientes años. Después de producir los primeros pasos en el proceso de cambio, los menos convencidos se aprovechan para volver atrás amparándose en las dificultades naturales que surgen durante el inicio de dicho proceso. En vez de cantar victoria, se deben celebrar las metas a corto plazo, para incitar a vencer aún mayores problemas, como cambiar los sistemas y estructuras educativas que no sean consistentes con el cambio educativo.

ERROR N° 8: No anclar los cambios educativos en la cultura

El cambio educativo permanecerá cuando llegue a ser "la forma en que educamos aquí”. Hasta que las nuevas conductas no están enraizadas en las normas educativas, sociales y de valores, están sujetas a degradación. Se requerirá dos factores:
- Mostrar a la gente que los nuevos acercamientos, conductas y actitudes educativas han mejorado los resultados. Esto requiere comunicación.
- Tomarse tiempo suficiente para asegurar que la próxima generación de profesorado y alumnado realmente personifiquen el nuevo sistema. Si la selección y promoción no cambian, el cambio no durará.

8 PASOS PARA TRANSFORMAR LA EDUCACIÓN

1. Establecer un sentido de urgencia
Examinar la economía, el empleo y las realidades educativas. Identificar y discutir la crisis educativa y las oportunidades de futuro. Promover la insatisfacción con el actual sistema educativo. Mostrar los peligros potenciales de permanecer como hasta hoy.
2. Formar una poderoso equipo que guíe el cambio
Crear un grupo con bastante poder para conducir el esfuerzo de cambio educativo. Estimular al grupo para trabajar juntos como un equipo. Crear la masa crítica agente del cambio.
3. Crear una visión del cambio educativo
Crear una visión para ayudar a dirigir el esfuerzo del cambio educativo. Desarrollar estrategias para lograr esa visión del cambio educativo.
4. Comunicar el cambio educativo
Usar todos los medios posibles para comunicar el cambio educativo y sus estrategias. Enseñar nuevas conductas a través del ejemplo del grupo de personas que lideran el cambio. No porque esté informado o publicado está comunicado.
5. Dar poder a otros para actuar sobre el cambio educativo
Quitar los obstáculos al cambio educativo. Cambiar los sistemas o estructuras que seriamente amenacen el cambio educativo. Estimular a asumir riesgos y aportar ideas no tradicionales, actividades y acciones. Desarrollar estructuras, procedimientos y sistemas que acompañen al cambio educativo tanto de manera explícita como implícita.
6. Planear y crear mejoras educativas a corto plazo
Actuar en mejoras concretas y visibles. Crear las condiciones para que ocurran las mejoras educativas. Reconocer y premiar al profesorado y alumnado involucrado en dichas mejoras.
7. Consolidar las mejoras y producir aun más cambios educativos
Usar el incremento de la credibilidad para cambiar sistemas, estructuras y políticas que no se ajusten al cambio educativo.
Recompensar, promover y desarrollar al profesorado y alumnado que ayuden a implementar el cambio educativo.
Revigorizar el proceso con nuevos proyectos, temas y agentes de cambio. Adaptar los programas y criterios de evaluación y promoción al cambio educativo.
8. Institucionalizar los nuevos enfoques
Articular las conexiones entre las nuevas conductas y los éxitos educativos.
Desarrollar los medios para asegurar el desarrollo del liderazgo y la consolidación del cambio educativo.
Incorporar a la cultura organizativa los cambios educativos, por ejemplo, adaptando la selección, evaluación y promoción del profesorado, alumnado y dirección de centros educativos de acuerdo al cambio educativo.

(Adaptado a la Educación de la adaptación que a su vez hizo Viviana Liptzis del artículo de John P. Kotter. "Leading change: Why transformation efforts fail." Harvard Business Review. March - April 1995. )

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Aclaración final: 
Este artículo nace de una pregunta que Carina González hizo en Twitter y en Facebook:
"Cada vez veo más gente cualificada y de mucha valía que no encuentran trabajo, ¿qué pasa en este país que pierde tanto talento?" 
Carlos Morales Socorro respondió al debate con, entre otras, esta frase y este enlace:
"... Sólo queda recurrir a nuestro amigo John P. Kotter: http://www.actiongroup.com.ar/liderando_el_cambio.htm
Es un doc largo pero merece muchísimo la pena."

Agradecido a ambos, que me hicieron pensar, leí el artículo y me pareció un buen ejercicio adaptar lo que planteaba Kotter para las empresas al cambio en educación, como ya hice una vez con el Manifiesto de Internet (en Educación).

Siempre me ha preocupado por qué las reformas educativas fracasan una tras otra. Analizar estos puntos me ayudó a entenderlo. Como siempre, este blog está abierto a sus comentarios al respecto.

9 comentarios:

anibal dijo...

Son tan menores las cuestiones que podría debatir aquí, que sólo me apetece felicitarte por el artículo.
Muchas de las conclusiones millonarias encargadas a veces a comités de expertos deberían contar con una décima parte de la calidad del post que les brindas, de forma gratuita, a los responsables de liderar un cambio que jamás termina por iniciarse en este país.

Un abrazo, amigo!

José L. Castillo dijo...

Me ha pasado como a Aníbal... He ido buscando flecos sueltos para comentar. Pero es que está todo tan bien hilado que poner una pega, por cierta que sea, no colaboraría con tu post sino que distraería del mensaje central. Que es muy potente.

Para mí esto que escribes se sitúa como buen momento de reflexión y de agradecimiento porque este artículo tuyo me es muy útil, precisamente, por el momento que me toca vivir ahora.

Así que imito a Aníbal y te envío un fuerte abrazo porque tu post me ayuda y me arma conceptualmente en una situación que me es necesaria.

:)

Manuel dijo...

Pues de la misma manera me sumo a las felicitaciones y a lo que ya han comentado mantes Aníbal Y Jose Luis.Excelente acertada -y a pesar lo extenso del post- concisa declaración de intenciones. SE ha hablado y se seguirá hablando del fracaso de las reformas educativas en este país, porque este colectivo nuestro camina en distintas velocidades y lo que es peor, no siempre en la misma dirección. Es un buen momento para poner sobre la mesa y de forma objetiva propuestas viables y realistas que generen ilusión a corto, medio y largo plazo.
Manuel.

eRoman dijo...

No quiero parecer pesimista pero después de leer este artículo me pregunto si existe algún ejemplo de un cambio en educación, en cualquier país del mundo, que haya seguido estas pautas y que, por lo tanto, haya tenido éxito.

Muchísimo más optimista soy respecto a la increíble labor de Pedro y de todos los que leen y comentan su blog como promotores de la crítica constructiva y proactiva en el campo de la educación.

Saludos

Olga dijo...

La verdad es que la lectura de esta post tan inteligente me hace planterme una cuestión de fondo:
¿educar para qué? Es decir, qué queremos formar, ¿personas? ¿consumidores? ¿trabajadores? ¿personas? A veces mirando lo que se establece parece que formamos sobre todo trabajadores, con algo consumidores y poquito de personas... Pero es una apreciación desde luego subjetiva.
La otra pregunta sería, ¿hay algún error que no se haya cometido? Es decir, el cambio educativo necesario es tan grande que realmente ¿es posible liderarlo?

Nicolasa Quidman dijo...

He estado un rato dudando si comento o no, porque parece que siempre tengo dar la nota discordante...

Ayer leí que te tentaba reconvertir el post de referencia a la reforma de la educación, y estuve poniendo velas (esta vez, a Osiris, creo) Mi deseo se ha cumplido. Pero lamentablemente, como casi siempre, esto contesta muchas preguntas, y abre muuuuuchas más.

Debo ser una ingenua, una ilusa, o no sé... De todos los errores que causan que realmente no se lleve a cabo el cambio, el que para mí lo resume todo es la falta de un liderazgo colectivo y convencido...

¿Dónde estamos nosotros y nosotras?

¿Qué estaríamos dispuestos a perder, qué podríamos ofrecer a cambio de tener la oportunidad de cambiar la escuela?¿Porqué no nos hemos ofrecido (tal vez alguno, individualmente, lo ha hecho)?¿Seríamos capaces de arriesgarlo todo por que nos dejaran intentarlo? Esto es: ¿aceptaríamos el encargo?
¿Porqué no le hemos propuesto a Angel Gabilondo: "nosotros nos ofrecemos a cambiar la escuela, nosotros lo organizamos, nosotros lo pensamos, nosotros lo implementamos... y garantizamos el éxito con nuestros trabajos"?

¿Seríamos capaces?


Mi admiración y mi cariño por encima de cualquiera de las otras consideraciones que hago.

Besos,

María

enrique rubio dijo...

Deseo felicitar y compartir, tanto la inquietud por el tema que se trata, como el tratamiento al mismo.

Aún cuando está contemplado, creo recordar, en el apartado 4, me parece fundamental realzar la importancia de una adecuada 'formación de formadores' para 'evitar que fallen los esfuerzos de cambio en la Educación'.

En el momento actual de tránsito (¿administrativo?) de la Enseñanza Superior, hacia el proceso europeo de convergencia o Proceso de Bolonia, son muchas las dudas que tengo acerca de la implantación con éxito de la correspondiente reforma educativa.

Es por ello, que me parece muy oportuno reflexionar acerca del requerido cambio actual en nuestro Sistema Educativo (a todos los niveles).

Por si fuera de interés, adjunto algunos sencillos comentarios que en su día hice, relacionados con el 'posting' presente.

- ¿Por qué deberíamos los profesores desarrollar ‘ecompetencias’ en nuestras materias?
(http://blog.cicei.com/erubio/2010/06/20/%c2%bfpor-que-deberiamos-los-profesores-desarrollar-ecompetencias-en-nuestras-materias/)

- Bolonia y la reforma del Sistema Educativo actual.
(http://blog.cicei.com/erubio/2009/12/14/bolonia-y-la-reforma-del-sistema-educativo-actual/)

-¿Se puede permitir un profesor tecnológicamente ignorante?
http://blog.cicei.com/erubio/2008/07/21/%c2%bfse-puede-permitir-un-profesor-tecnologicamente-inculto/

Felicidades y mi agradecimiento por tus comentarios.

José L. Castillo dijo...

@NicolasaQuidman ¿Sabes lo que te digo, María? Que sí, que llevas razón. Que habría que comenzar a articular una respuesta global. Bien testeada en las aulas para evitar ocurrencias, claro.

El día que cambie la educación será el día en que vaya una gente (docentes, familias, alumnado...) a hablar con el ministro que toque con una propuesta de Ley en la mano, y sus correspondientes Decretos.

Pero esa realidad aún está algo lejos. Somos la banda de Pancho Villa... Y esto también tiene gracia! :)

María José Betancort Villalba dijo...

Como siempre con las palabras justas y precisas. Hace reflexionar.
Después de sufrir tres cambios educativos en mi corta vida profesional sigo viendo la señal de fracaso, no están dando los resultados esperados. Rajoy anunció que si salía su partido en las próximas elecciones, reformaría el sistema educativo. ¡Para echarse a temblar!
El profesorado está descontento, los alumnos y alumnas, insatisfechos y los padres y las madres protestan. La sociedad está soliviantada con el tema de la educación.
Siempre me he preguntado el por qué esta sensación de fracaso y oposición ante cualquier cambio.
Cada cambio supone normativa nueva, ¡de golpe!, favorece a aquel colectivo que chille más (tendrá más horas), se favorece a algunos centros más que a otros (dispondrá de mayores recursos materiales), y muy pocas veces se tiene en cuenta las necesidades del alumnado en el momento de desarrollo en el que se encuentran.
Siempre hay expertos que teorizan, que nadie los ha visto metido en las aulas, y de ellos sale un nuevo sistema educativo. El trabajador a "pie de aula" (me refiero a todos los profesionales que trabajamos con el alumnado), si me permites la frase, sufre y siente la oposición, el rechazo y la insatisfacción.
No parece que se conseguirá un acuerdo de Estado, de todas las fuerzas políticas, la educación no es para cuatro años o según el signo del partido político que gobierne en ese momento. La educación debe estar por encima de todo eso, es el futuro, no sólo de los estudiantes, sino del futuro del país. Necesitamos un cambio con cabeza, coordinado y apolítico.
Un eso.