Mi primera lección de dibujo
A veces conviene volver a las raíces.
A veces conviene repetirse.
A veces conviene recordar.
Recordar cómo mi madre me enseñó a dibujar árboles. Era yo muy pequeño. Es una lección que nunca olvidaré: sentados los dos en un banco, una libreta, unos lápices.
- "Fíjate, Pedro, ¿ves ese árbol?"
- "Sí, mamá, es muy grande."
- "Vamos a dibujarlo, Pedro. Pero no te fijes en el árbol. Fíjate en una sola hoja. Síguela con la mirada. ¿la ves?"
- "Sí, mamá."
- "Dibújala. Y sigue con la que está a su lado. Una hoja cada vez..."
Seguí dibujando un buen rato, sin ver el árbol, sólo una hoja cada vez...
Cuando le mostré el dibujo a mi madre y me volví a mirarlo, tenía delante de mí el mejor dibujo de árbol que había hecho jamás, pero sobre todo, había aprendido una lección que aún no he olvidado: había viajado por unos minutos a un mundo de hojas, brisas, luces, formas y colores que nunca me ha abandonado.
A veces conviene repetirse.
A veces conviene recordar.
Recordar cómo mi madre me enseñó a dibujar árboles. Era yo muy pequeño. Es una lección que nunca olvidaré: sentados los dos en un banco, una libreta, unos lápices.
- "Fíjate, Pedro, ¿ves ese árbol?"
- "Sí, mamá, es muy grande."
- "Vamos a dibujarlo, Pedro. Pero no te fijes en el árbol. Fíjate en una sola hoja. Síguela con la mirada. ¿la ves?"
- "Sí, mamá."
- "Dibújala. Y sigue con la que está a su lado. Una hoja cada vez..."
Seguí dibujando un buen rato, sin ver el árbol, sólo una hoja cada vez...
Cuando le mostré el dibujo a mi madre y me volví a mirarlo, tenía delante de mí el mejor dibujo de árbol que había hecho jamás, pero sobre todo, había aprendido una lección que aún no he olvidado: había viajado por unos minutos a un mundo de hojas, brisas, luces, formas y colores que nunca me ha abandonado.


5 comentarios:
Quien siente su profesión así, no tiene más remedio que ser un maestro como la copa de un pino.
:)
Hermosa historia Pedro y ¡qué gran maestra! así no es de extrañar que un tal Pedro sea una persona con una gran sensibilidad y unos ojos capaces de mirar más allá, siempre más allá, buscando una Ítaca en cada cosa, en cada gesto, en cada palabra:
Més lluny, heu d'anar més lluny
dels arbres caiguts
que ara us empresonen,
i quan els haureu guanyat
tingueu ben present no aturar-vos.
¿Verdad que no necesitas traducción?
Maravilloso Pedro. Leí una vez que un maestro decía a sus alumnos: no empolléis, tan sólo dejaros llevar por la pasión; sólo eso merecerá la pena.
Está claro cuál es la tuya. Maestro.
Hermosísima historia. Palabras impregnadas de ternura y cariño, una lección de un maestro del dibujo y de la vida. Cuánto se aprende contigo, Pedro, y qué valioso. Muchísimas gracias de todo corazón a tu madre por sus enseñanzas y a ti por compartirlas. Tu dibujo es genial. ¡Qué sensibilidad! Un fuerte abrazo.
P.D.: Conforme iba leyendo el post me iba imaginando el excelente vídeo que se podría hacer con él.
¡vaya post más cojonudo!(con perdón)
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