viernes, 25 de julio de 2008

Alejandro Piscitelli en Internet en el Aula

(Ya ven, hace un rato me despedí,... y ahora... pero... es que soy incorregible, y me iba a pasar todo el mes pensando...)

Pues sí, don Alejandro Piscitelli, desde hace pocos días, está también en la red Internet en el Aula. Para quienes no estuvieron, o no lo saben, en el reciente (bueno, ya no tanto) Congreso Internet en el Aula impartió-compartió una conferencia desde Santander que comenzó con su experiencia en el portal educ.ar en Argentina, para llegar mucho más allá, hasta la evolución y futuro de la educación en Internet.

Espero no me tomen por simplista por decir que, para mí, la suya fue una de las mejores intervenciones que oí en este Congreso. Aún no está disponible en la página oficial, pero Fernando Santamaría, en su imprescindible blog Gabinete de Informática ya compartió un adelanto de sus palabras:



Pero además, como buen bloguero e internauta, podemos leer sus propias impresiones de primera mano:

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Cara a cara con el desafío docente. El encuentro virtual/presencial en Santander. Escribir/enseñar en colores y leer/ser leído en blanco & negro en su blog Filosofitis (subtitulado Tomándonos en solfa a la filosofía y en serio a todo lo demás).

- Internet en el aula: virtual y presencial en el propio portal educ.ar.

Yo me temo que tan sólo puedo compartir, aparte de mi admiración, el dibujo que le hice mientras yo asentía repetidas veces a sus acertadas palabras.


Todo un placer, don Alejandro.

jueves, 24 de julio de 2008

Despedida veraniega



Aunque mañana partimos para Lanzarote, y mis vacaciones no serán exactamente como las del dibujo de Jim Borgman, lo cierto es que sí me siento ahora un poco así: con ganas de descansar mis pies en remojo, de no moverme mucho, y de leer y de pensar.

Seguramente lo que sobrará será esa televisión que se ve ahí, aunque supongo que no podré abandonar mi viejo portátil Powerbook, que el último verano rompió una de sus bisagras y aún se mantiene con cinta adhesiva. ¿Resistirá el viaje? ¿Se saturará su memoria con mis acuarelas digitales? ¿Me despertará con mi música archivada?... no se sabe.

Posiblemente, mi imagen veraniega a partir de ahora se parezca precisamente más a quienes aparecen en una de mis acuarelas, digitales, "Aprendiendo... a vivir (que no es poco)", que tuvo incluso sus minutos de gloria en la Bitácora de Aníbal de la Torre.

Aprenderé o re-aprenderé a vivir, sí, que no es poco, a dejar que las mareas marquen el ritmo cada día, que el sonido de las olas se convierta en mi nuevo tic-tac, a que el viento mande y suene, a reposar la vista mirando al horizonte, o siguiendo el flotar de un corcho al extremo de un sedal, perseguir con mi cámara algún detalle o un momento, leer sentado en el mentidero un libro indefinido, dibujar una pared o una nube, pararme a esperar que el programa diario del sol de atardecer pinte de muy diversas formas el risco de Famara,...




lunes, 14 de julio de 2008

C.I.O. - Encuentro en Vegueta

video
Vegueta - Plaza del Pilar Nuevo - Las Palmas de Gran Canaria

Para quienes no lo conozcan todavía, C.I.O. (o CIO) son las iniciales del Claustro Ideal Oficial, una iniciativa de debate que nació en el blog Efervescente2H, allá por noviembre de 2007, y que hasta hoy lleva 10 ediciones. Precisamente me cupo el honor de alojar el VI CIO aquí mismo, en Discentia

Aunque bien es cierto que, al menos a mí, los últimos me han cogido algo cansado y en plena actividad final de curso, el debate generado en los sucesivos blogs considero que ha sido enriquecedor, y muy útil.

Además, en torno al mismo se han establecido relaciones personales entre los que allí acudíamos. Partiendo de ello, en febrero de 2008, en plena baja por faringitis, creé la red social Ning Claustro Ideal Oficial, como un medio de compartir, conversar, probar las posibilidades de una red social. Una red muy tranquila, con pocos miembros (21) y más cercana a la relajación que a la tensión.

En algún CIO se ha hablado de propiciar un encuentro real, que se planteó hacer en Canarias alguna vez. Organizar algo así, aún siendo poca gente, resulta complicado. Demasiados compromisos, viajes, agendas que coordinar.

Ojalá fuera posible, por otro lado. Como dice mi amigo Aníbal, y lo comparto yo, lo mejor de Internet son las personas. Hay un efecto centrípeto que hace agruparse a aquellas personas que comparten nuestras inquietudes. Este curso he asistido a distintos encuentros (MoodleMoot, Espiral, incluso el Congreso Internet en el Aula...) que me confirman esta opinión.

En este último Congreso en Madrid, creo que ya lo conté, conocí, aparte de mucha otra gente, a Chelucana y YolandaJB, precisamente a quienes en su momento les pasé el testigo del VII CIO en Educarueca.

Yolanda, Chelucana y yo, flanqueando a Stephen Downes en Madrid

Pues bien, el reciente viaje de Andriu, autor de Nada Permanece, a Gran Canaria, preludio de un viaje mayor, permitió reunirnos a la fracción canaria del CIO, Andriu, Ricardo, de Helleniká y un servidor, primero fue en torno a un post de Ricardo, ¡BUENOS DÍAS, SOLEDAD!, que ciertamente no fue nada solitario.

Ese post dio origen a un encuentro en Vegueta, barrio histórico de Las Palmas de Gran Canaria, que ven en el vídeo de arriba. Primero en torno a una comida y luego en una larga tertulia que nos permitió hablar de muchos temas. Los tres, jefes de estudios cesantes, no pudimos dejar de hablar, quizá excesivamente en mi opinión, de todos esos temas que hemos tratado en nuestros CIOs.

Hubo tiempo también para el relax, el humor y el futuro, y hasta para fotografiarnos, en torno a la mesa, y también acogidos por las musas y vigilados por algún fauno. Y dicho esto, aquí les dejo las fotos:
Pedro, Andriu y Ricardo, en torno a la mesa


Los mismos protagonistas, la musa, el fauno y la bicicleta


domingo, 13 de julio de 2008

Nubamoon y Fulano de Tal: videobloggers

Nubamoon, gaditana.
Fulano de Tal, mexicano.
Ambos se expresan ante la cámara.
Su lugar: Youtube.
Sus temas: espontaneidad, poesía, vida.

Les dejo dos muestras de cada uno, y una común:

Nubamoon: "Tenue Azul"


Nubamoon: "Mensaje desde la playa"


Fulano: "Fulano de Tal: No es que muera de amor"


Fulano: "Fulano de Tal: ¡ A llorar !"


Nubamoon y Fulano: "Fulano de Tal: Nubamoon y el tiempo"


miércoles, 9 de julio de 2008

El lado oscuro del corazón

Después de cursos, jornadas, congresos, uno queda exhausto, sin fuerzas, y vuelve a los libros, a la poesía, al cine, su mirada y sus pensamientos. Un discente como yo ha de encaminar sus pasos también, hacia el aprendizaje sentimental.

El lado oscuro del corazón es una película argentina de 1992, dirigida por Eliseo Subiela, que mezcla en su trama la poesía de Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo.

Intercalo a continuación, sin un orden preciso, pero sí buscado, siete fragmentos de la misma:

Algo contigo


Si no sabes volar - Táctica y estrategia


La que vuela


Nunca veas a una puta con luz de día...


No te salves


Rostros de vos - me sirve no me sirve


Verdad Amarga

lunes, 7 de julio de 2008

" ... lo ideal sería que las notas las pusieran los padres..."

“En realidad, lo ideal sería que las notas las pusieran los padres. Quién sino ellos saben mejor que nadie lo listo que es el niño. (Encontrado en el Facebook de Ana Ovando)

Me está empezando a gustar Facebook. Tiene cosas curiosa Facebook: como el microblogging, las micronoticias, las micro-fotos, la micro-publicidad. Parece como si paseásemos por una playa de pequeños guijarros. A veces encuentra uno regalos, detalles, ideas... como éste, Ana nos envía al artículo de Elvira Lindo en El País:

Las notas
ELVIRA LINDO 02/07/2008

No entiendo muy bien qué quiere decir la ministra Cabrera cuando afirma que tenemos el mejor sistema educativo de la historia de España. ¿Es que no podemos aspirar a más viniendo de donde venimos? Porque si en vez de establecer la comparación con el pasado la establecemos con otros países europeos salimos mal parados. Tampoco entiendo eso de que el sistema educativo ha contribuido al progreso de los últimos años. Parece que no es un secreto que el auge español ha sido consecuencia, fundamentalmente, del disparatado negocio inmobiliario que, en estos momentos de desplome, deja al aire lo que muchos predecían: que nuestro país necesitaba menos ladrillo y más incentivos a la investigación, al desarrollo tecnológico, a esa economía sofisticada que guarda una relación estrechísima con el sistema educativo. Entiendo que los catastrofismos son estériles pero también lo es el maquillaje de la realidad, una realidad de la que tampoco es responsable la ministra actual. La cosa viene de largo. Llevamos años más atentos a los procedimientos que al aprendizaje. No sé qué valor formativo tiene, por ejemplo, que como planea hacerse en alguna comunidad autónoma, los padres se conviertan en supervisores permanentes de los exámenes de sus hijos. Una especie de vigilancia al vigilante que viene a sumar dolores de cabeza y burocracia a ese maestro que deberá acompañar las notas con comentarios explicativos. Tener que justificar cada calificación, en vez de hacerlo sólo cuando surge algún problema, es entender que el profesor debe estar bajo sospecha. Esta medida permitirá también, dicen, que los padres puedan mostrar el examen a docentes de otros centros, a fin de que entre todos podamos encontrar la nota justa. En realidad, lo ideal sería que las notas las pusieran los padres. Quién sino ellos saben mejor que nadie lo listo que es el niño.

domingo, 6 de julio de 2008

Igualdad: dos artículos (copio y pego)

Hoy visité el estupendo blog "a una nariz pegada".
Y encontré un artículo: "La igualdad mal entendida".
La dificultad que me supone leerlo en mi navegador habitual, y la bondad a compartir que ha manifestado su autora en otra ocasión me han llevado a copiarlo aquí.

He añadido además otro artículo: "Esto es algo muy personal", de Elvira Lindo, publicado en el diario el País, que Chelucana me recomendó en un comentario a mi post "A esa niña no nacida, agitada por cornetas", publicado aquí.

Espero los disfruten o comenten.

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BLOG "A una nariz pegada"

LA IGUALDAD MAL ENTENDIDA

"La Ministra de Defensa, Carme Chacón, nos ha ofrecido un gran ejemplo paseando su barriga de siete meses por Afganistán, cumpliendo así con su apretadísima agenda hasta el mismo día en que nació su bebé. Una criatura que nació por cesárea de urgencia y antes de término. Lo que interesaba era demostrar que una embarazada debe seguir trabajando hasta el final. Las consecuencias que esta actitud pueda tener en el bebé parece que a nadie le han importado lo más mínimo. Que la Ministra comparta la baja de maternidad con el padre es un ejemplo de modernidad que todos deberíamos seguir. Pues bien, a mí se me escapa. La madre es la única que está fisiológicamente preparada para parir y para amamantar. La naturaleza lo ha querido así y deberíamos respetarlo. Anteponer la carrera profesional a los hijos debería dejar de ser objeto de admiración. La conciliación laboral y familiar no significa aparcar al bebé a las 16 semanas. Los bebés deben estar con su madre durante, como mínimo, el primer año de vida. En eso coinciden la mayoría de los pediatras. Deberíamos eliminar la idea de que los hijos interfieren en la carrera profesional porque es nuestra profesión la que no permite disfrutar de los hijos tanto como ellos merecen. Es necesario recuperar la idea de que un embarazo, un parto y la posterior crianza son algo sagrado porque el pasado y el futuro de todos está en el vientre materno". Y esto es lo que comenta otra lectora: "Hay muchas embarazadas que hasta la misma fecha del parto estan en el trabajo, en su casa, y haciendo autenticos milagros para que la economía de su casa no se unda, y no por eso son menos meritorias de que la Chacón, a la cual todo se lo han servido en bamdeja de plata. Esas mujeres es a las que habría que ayudar y no darle tanta importancia a la Chacón porque haya viajado en primera clase y con todo resuelto y a cargo del erario público". Esta carta se publicó en La Vanguardia hace pocos días. La Ministra porque estudió Derecho con mi marido y lo que no se le puede negar es que es una trabajadora nata, que como tantas otras, decidió ser madre tarde (primeriza de 37 años, que para mí es tardísimo ...) para priorizar su carrera profesional. Lo de siempre: nos dijeron que se podía tener todo, hasta que se escapa el tren. En mi profesión, la mayoría son así. Tienen hijos casi a los 40, muchas veces después de embarazos complicadísimos y de gastarse el dinero en clínicas de fertilidad, pero los crían a golpe de canguro para poder mantener su nivel profesional. Y lo peor es que esto no está nada mal visto. Hay una mamá de la escuela de mi hija que es Directora de no se qué empresa y tiene que viajar mucho, con lo cual se ocupa de la niña siempre su marido. ¿Y qué piensan los demás, incluido el mío? Pues muchos alucinan: ¿qué guay, en qué debe trabajar? Cuando a mí me da mucha pena, porque se está perdiendo todo y no aparece por el colegio. Pero para los demás, es genial. Las mamás que estamos cada día a las cinco menos diez en la puerta, estamos las tardes con ellos, los llevamos a la piscina, al parque y a las fiestas, nos quedamos en casa cuando están enfermos esas madres que se preocupan de dar lo mejor a sus niños, se implican en sus cuidados, les ofrecen la calided de su regazo, los escuchan y miran para entenderlos, les acompañan en sus noches tanto en sueños como en despertares, madres que cargan a sus hijos hasta que estos piden bajar, calman su sed hasta que no la necesiten mas, madres que se preocupan, buscan entender el por qué les pasa o hacen eso sus niños y no paran en su empeño hasta lograr superar cada tramo, sin tomar salidas fáciles, sino llegando a la raiz para encontrar la verdadera solución ... ¡ah, éstas no! ¡Éstas no valen nada! Siguiendo con la Ministra, cuando la ví en la comparecencia del Congreso con los pechos hinchados bajo el traje, pensé: ¿Cómo lo debe hacer ahora? ¿Le dolerán todavía los puntos de la cesárea de urgencia? ¿Se habrá tomado la pastilla para inhibir la leche (que a las seis semanas la naturaleza hace fluir de una manera brutal)? ¿O bien se sacará la leche en los pasillos del Congreso y la congelará en casa? ¿O quizás ya desde el principio decidió dar biberón, por aquello de la igualdad al 50% con su marido y levantarse los dos por la noche? Siempre digo que a nuestra generación, los que estamos ahora en la mitad de la treintena, nos han engañado. Nos han vendido la moto de que lo primero es el trabajo y nadie nos avisó de que también querríamos tener una familia. Si decimos que queremos disfrutar de nuestros hijos, nuestras madres piensan que menuda lástima, porque te estás perdiendo la posibilidad de tener una buena carrera profesional. Y ahora cargamos con una doble y triple jornada, los divorcios aumentan cada día y muchos padres admiten no poder controlar a sus hijos adolescentes. Algunas de nuestras madres renunciaron a trabajar por obligación. Muchas de las mamás de ahora deben trabajar por obligación. Hay ahí algo que falla. Felicidades a todas esas mamás que un día comprendieron que no se puede tener todo, que no aparecen en las estadísticas ni en las noticias, pero realizan un trabajo que no tiene precio.

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DIARIO EL PAÍS
CRÓNICA: OPINIÓN DON DE GENTES

Esto es algo muy personal
Elvira Lindo 04/05/2008

Me echaron del trabajo por estar embarazada. Esto ocurrió en 1985, los socialistas estaban en el poder y yo trabajaba en la radio pública. Los malos ratos se almacenan, pero no se olvidan. Yo no olvido el día en que me llamó el jefe a su despacho. Iba avisada, sabía que un jefazo había comentado que, con dos embarazadas en la redacción, la cosa se estaba poniendo "antiestética". El jefazo en cuestión no era mal tipo, y su idea de la radio pública respondía a un perfil progresista; pero en ese perfil no cabían asuntos de tan poca monta. Así que cuando me senté enfrente del jefe de programas aquella mañana, ya sabía que iba a pasar un mal rato. El hombre, un catolicón bondadoso que era capaz de aceptar a esa turba de melenudos que habían invadido la radio, me acercó la silla, como si entendiera que yo tenía dificultades para sentarme. Pero yo no las tenía, en absoluto. Mi carácter, alegre pero con una tendencia innata a la melancolía, se había visto reforzado por aquel aluvión explosivo de hormonas, y a las siete de la mañana estaba en una parada de la periferia, esperando la camioneta. De siete meses, con el magnetofón al hombro, hacía reportajes de barrios; de gente rara, postergada, desatendida. San Blas, El Pozo, Entrevías. Los yonquis me cedían el asiento y sus madres ("contra la droga") me preparaban la merienda. Con el goloso material grabado subía por la calle Huertas, y el camarero del Murillo, antes de que entrara, ya me estaba preparando un vaso de leche con limón. Para mis compañeros, aquel embarazo tenía algo de exótico, porque en los ochenta las chicas de la radio de 22 años hacían de todo menos quedarse embarazadas. Los recuerdos se aparcan, pero nada se olvida. La palabra "antiestética" que precedió a mi despido me sigue hiriendo tanto como los razonamientos paternales con los que mi jefe me puso de patitas en la calle. Debía estar tranquila, dijo, prepararme para lo que venía. No sirvió de nada que yo me revolviera, que le dijera que estaba cumpliendo, que no quería estar en casa, por favor, que no quería. Salí del despacho con la cara colorada. De vergüenza. Las cosas son más difíciles cuando se lidia con sentimientos equivocados, y yo, como les ocurre a los niños cuando sufren un abuso, sentía vergüenza. Nunca pude verbalizar ese sentido latente de culpabilidad: en el pecado llevas la penitencia. Por el pasillo me crucé con la chica que esperaba desde hacía un mes el contrato de un puesto que se quedaba libre, el mío. Ay, Dios mío, todo tan grosero, tan ilegal, tan injusto. No sólo por ellos, sino por mí misma, que no sabía que debía sustituir mi sentido de culpa por el de indignación. Veintidós años. En fin. Y unos derechos laborales de los que poco se hablaba en el grueso de los derechos laborales. Durante aquellos dos meses comencé una novela, pinté todas las sillas de mi casa, bajé y subí las escaleras para que el parto no se retrasara, me caí por las escaleras, casi acabo a hostias con un operario castizo que dijo al verme pasar "¡hija mía, cómo te han puesto!", soñé muchas noches que al irme a trabajar me dejaba al bebé olvidado en un cajón, y atravesé veinte mil veces el descampado que iba del barrio de UGT al de CC OO. Gran descampado, de inmensidad sobrecogedora, como la de los Campos Elíseos. Me estoy viendo: pantalón de peto y zapatillas, alegre como nunca, solitaria y mucho más joven de lo que yo creía entonces que era. El niño llegó, extraño y vengativo. Más que llorar, gritaba, y parecía estar proclamando: ¿a qué viene tanta felicidad por mi llegada? Así que, cuando a los veinte días de traer al pequeño Dios al mundo, el jefe me llamó para que me reincorporara ya, ya, ya, o me quedaba sin contrato, a punto estuve de tirarme a la carretera y parar un coche que me devolviera a la radio. Pobre ignorante. La angustia de dejármelo olvidado en un cajón se acrecentó, y durante seis meses la nostalgia invadió todas mis horas laborales. Luego fui aprendiendo a compatibilizar la adoración al niño Dios con mi vocación profesional. Que era mucha. Es una historia muy personal, lo sé, pero la cuento por la parte enternecedoramente común que tiene. ¿Qué queda de todo eso? Una particular aversión a las ironías que con frecuencia se usan para hablar de las mujeres embarazadas, una convicción de que en España no hemos superado el arraigado desprecio por lo femenino. Carme Chacón, embarazada pasando revista. Y qué. El bombo, se ha llegado a decir. De ese bombo venimos todos. Así que de los bombos habría que hablar quitándose el sombrero. Un cartel americano antiguo que tengo frente a mi mesa reza: "Ellas traen los votantes al mundo, déjalas votar".

Pero si fuera amiga de esa mujer inteligente que es Carme Chacón le diría: no tengas prisa, disfruta del pequeño Dios, el tiempo pasa tan rápido que no hay ministerio que se le compare. Al presidente le diría: tal vez el mensaje esté equivocado; una embarazada no es una enferma, pero es incomprensible que tenga que visitar un lugar de riesgo, lo que necesitamos es tener la seguridad de que el puesto que merecemos nos estará esperando cuando estemos dispuestas a volver. Sin prisa.

A los lectores les diría: éste no es un artículo sólo para mujeres.

viernes, 4 de julio de 2008

Cuaderno de Dibujos : Congreso Internet en el Aula

Como en otras ocasiones, he vuelto a dibujar en un Congreso o reunión. En un gran Auditorio y a oscuras es más difícil que en Barcelona, pero aquí les traigo mi pequeña exposición sobre el I Congreso Internet en el Aula:



CIEA - Apertura
Inauguración del Congreso Internet en el Aula - Sede de Madrid.



CIEA - Eva Almunia
Inauguración del Congreso Internet en el Aula - Eva Almunia,



CIEA - Stephen Wozniak
Congreso Internet en el Aula - Stephen Wozniak.



CIEA - J. A. Marina
Congreso Internet en el Aula - J.A. Marina.



CIEA - ponente
Congreso Internet en el Aula - ponente.



CIEA - Piscitelli
Congreso Internet en el Aula - A. Piscitelli



CIEA - Stephen Downes
Congreso Internet en el Aula - Stephen Downes

jueves, 3 de julio de 2008

Ramón Castro - una estrella en el Congreso Internet en el Aula

En el barullo mediático del Congreso Internet en el Aula, entre "Stephenes", satélites, "timing", ponentes, ministerios, consejerías, presentadoras de la tele, comerciales y docentes de todo tipo, brilló para mí una persona: Ramón Castro.

Su ponencia, en la sala Unesco, se desarrolló el sábado a última hora. Trató sobre su programa Siestta, un entorno de gestión de aula y comunicación con las familias que Ramón lleva desarrollando años, y que ofrece como software libre a la comunidad educativa.

Comenzó su charla mencionando dos referencias claras: ADSL a 5 euros y software libre, como elementos imprescindibles de Internet. Sin ellas es muy difícil que avancen las TIC.

Y arrancó así los primeros aplausos y las primeras sonrisas.

Y nos habló después de comunicación con las familias, con el alumnado, del valor de los refuerzos positivos, de las posibilidades que ofrece Siestta, que yo no he probado aún, pero que tiene un aspecto estupendo, y unas posibilidades muy interesantes.

No he podido localizar el vídeo oficial. Me temo que no está disponible. Este corto fragmento ni es muy bueno en calidad, ni recoge más que una pequeña parte de una intervención que fue muy interesante.



Hasta tanto podamos disfrutarlo entero, lo comparto con ustedes.

Saludos.