sábado, 15 de noviembre de 2008

Alejandro Rozitchner y su teoría del entusiasmo

La sombra de internet es alargada, y a veces, un post que comienza en unos juegos infantiles en Canarias, termina por llegar hasta un señor argentino de difícil apellido, Alejandro Rozitchner, a sus dos blogs, 100 volando y Bienvenidos a mí, y a su "Teoría del Entusiasmo", artículo suyo publicado en la Nación en el año 2003.

No pretendo transcribir aquí un artículo que leerán mejor en su fuente original, pero sí algunas frases del mismo, y tres vídeos que reflejan sus pensamientos. Gracias, señor Rozitchner.

"... Uno no puede entusiasmarse con cualquier cosa.

... ¿Por qué es difícil entusiasmarse? Porque hay que pasar en limpio al ser, volcarlo en el mundo.

... En vez de una moral del sacrificio, una moral del entusiasmo, que entienda que aun para el trabajo es necesario entrar por la vía del darse gusto y no del someterse o dejarse de lado.

... El fracaso es un más acá del entusiasmo, porque el entusiasmado obtiene su paga en el proceso y no sólo en el resultado.

... fracasar es no haberlo intentado, no haberse animado a tratar.

... No es cierto que el entusiasmo sea constante y permanente, es más bien cambiante y oscilatorio.

... el entusiasmo bien vivido tiene sus límites y sus finales. El asunto está en saber distinguirlos, sintiéndolos y pensándolos.

El entusiasmo es un amor por las cosas, un afecto por ciertos ámbitos, personas, actividades. Un amor que realiza nuestras posibilidades, que nos acerca a seres cuya existencia, por pertenecer precisamente a ese campo de vida compartido, tiene sentido para nosotros.

El entusiasmo es el camino subjetivo para acceder al sentido, el punto nieve del querer, la ebullición que nos cocina y realiza."


Para qué hablar del entusiasmo


Entusiasmo, motivación y crisis




Educación y pensamiento crítico

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