jueves, 24 de julio de 2008

Despedida veraniega



Aunque mañana partimos para Lanzarote, y mis vacaciones no serán exactamente como las del dibujo de Jim Borgman, lo cierto es que sí me siento ahora un poco así: con ganas de descansar mis pies en remojo, de no moverme mucho, y de leer y de pensar.

Seguramente lo que sobrará será esa televisión que se ve ahí, aunque supongo que no podré abandonar mi viejo portátil Powerbook, que el último verano rompió una de sus bisagras y aún se mantiene con cinta adhesiva. ¿Resistirá el viaje? ¿Se saturará su memoria con mis acuarelas digitales? ¿Me despertará con mi música archivada?... no se sabe.

Posiblemente, mi imagen veraniega a partir de ahora se parezca precisamente más a quienes aparecen en una de mis acuarelas, digitales, "Aprendiendo... a vivir (que no es poco)", que tuvo incluso sus minutos de gloria en la Bitácora de Aníbal de la Torre.

Aprenderé o re-aprenderé a vivir, sí, que no es poco, a dejar que las mareas marquen el ritmo cada día, que el sonido de las olas se convierta en mi nuevo tic-tac, a que el viento mande y suene, a reposar la vista mirando al horizonte, o siguiendo el flotar de un corcho al extremo de un sedal, perseguir con mi cámara algún detalle o un momento, leer sentado en el mentidero un libro indefinido, dibujar una pared o una nube, pararme a esperar que el programa diario del sol de atardecer pinte de muy diversas formas el risco de Famara,...




2 comentarios:

Andriu dijo...

Guau, Pedro, cuántas nostalgias, remembranzas y desconsuelos suscita en mí este post.

Disfruta del perfume ensalitrado del muelle de la Caleta, del pescado fresco en el bar Sol, de los pies descalzos en la arena, de los paseos por Famara y de los atardeceres gloriosos y las puestas de sol por la trasera de San Juan.

Bueno, rectifico: confío en que lo hayas disfrutado (que mañana es 1 y hasta la noción del tiempo he perdido).

¡Un abrazo!

Pedro Villarrubia dijo...

Andriu, siento el desconsuelo que pueda haberte causado.

Alégrate pensado que has disfrutado mucho de lo que yo he tenido el mes (sí, ya, snif...) pasado, y que la salitre estará segudo bien implantada bajo tu piel.

Descálzate de vez en cuando tus botas vaqueras, y camina sobre arena hacia donde se ponga el sol... cerrando los ojos podrás ver ese risco rojo reflejado en tu cara...

Y recuerda: que las lágrimas no te impidan ver las estrellas.

Un abrazo.