miércoles, 31 de octubre de 2007

Noche de difuntos y no el jalouiin de las ... narices

Cuando yo era niño... allá en Jaén, por estas fechas celebrábamos la Noche de Difuntos.

Mis abuelos nos traían huesos de santo y buñuelos de viento, de nata y de crema. Cuando podían, nos contaban cuentos de "difuntos", historias que nos abrían los ojos y nos hacían acurrucarnos unos junto a otros, mientras comíamos para espantar el miedo. Y así nos dormíamos, encogidos, soñando con el fantasma que se le apareció al sacristán de la catedral... o aquél extraño ruido que sonaba en un palacio por las noches...

Al día siguiente, ya Día de Todos los Santos, generalmente luminoso, íbamos al parque con mis padres y jugábamos todos como en una fiesta, porque era el santo de todos, ...

Luego, ya con veinte años largos, me vine a esta isla de Gran Canaria y un amigo me invitó en una noche como ésta a San Mateo, a "la fiesta de los finaos". Allí, con mis amigos canarios, al calor del fuego de una barbacoa, rodeados de castañas, almendras, dulces (y algo de licores) espantamos nuestros miedos riendo y hablando. Luego, es cierto, no se han vuelto a repetir mucho esos momentos.

Pero me parece que hace ya bastante tiempo que en estas fechas sólo se oye hablar de "Halloween". Algunas veces yo usé este tema yanki como recurso para que mis alumnos dibujasen sobre el terror y la muerte, que tanto eludimos en nuestra educación formal (vean, si no, mis artículos sobre el tema). Y sé que mis compañer@s de inglés también lo hacen, aunque por otros motivos.

Pero ahora tengo dos hijos de 4 y 5 años. Y lo que percibo es una campaña comercial destinada a unificarnos y que consumamos, usando a los niños como pretexto. Los americanos, como imperio que son, se han convertido en expertos en eso. Tomaron una fiesta mexicana "el día de los muertos" que toma raíces aztecas e hispanas y las mezcla genialmente en una fiesta asombrosa, la banalizaron con disfraces, caramelos y terror barato, riéndose frívolamente de la muerte, y nos la venden bien, haciéndonos que nuestros comercios, y nosotros como profesores o padres, seamos sus principales propagandistas.

Pues no, yo hoy me niego, yo esta noche me sentaré con mis hijos e intentaré contarles un cuento de no demasiado miedo, pero que les recuerde algo más que spiderman y drácula, les daré frutos secos, almendras y pasas, les hablaré de sus abuelos, que no conocieron, y los acostaré con un fuerte abrazo.

Después, ya dormidos, pensaré en los que ya no están conmigo: mi padre, mis abuelos, mis tía, mi prima, las victimas que mueren cada día y que no conozco,... posiblemente, aun con mi falta de práctica, rezaré una oración por los que no están ya con nosotros, y pensaré en que estamos de paso, que yo algún día no estaré tampoco aquí...

Y mañana, con un día luminoso, espero, llevaré a mi familia al campo, y bajo los castaños que aún quedan, les enseñaré las púas del erizo que esconden una castaña, y cómo los romanos plantaron castaños allá donde iban, y a la tarde, alrededor de una sartén veremos saltar las castañas en el fuego...

(y mientras escribo esto... en la calle unos niños gritan "caramelos"... ¿batalla perdida?... no lo sé... ya son tantas...)

Saludos en la Noche de Difuntos. No pasen demasiado miedo.

1 comentarios:

MonVall dijo...

Hola Pedro!

Además de una convencida potachovizada soy profe de inglés, así que permíteme que te puntualice un pequeño dato ;-)Tengo fresquita la historia que explico a los alumnos por Halloween y que les encanta!

Los americanos adoptaron, y adaptaron, la costumbre de los irlandeses que se instalaron en USA a raíz de la época de hambruna que sufrieron en su país a mediados del siglo XIX. Éstos portaron la cultura celta ya mezclada con la católica. Lo curioso es que la costumbre de dar caramelos es la historia de una extorsión!! Las bromas a los vecinos se convirtieron, en los años 30 en vandalismo, e incluso era peligroso salir de casa. Así las cosas, empezaron a sobornar a los niños con caramelos para que a cambio los dejasen en paz!! Después ya vendrían los italianos y su mafia. La cultura americana parece provocar esta actitud de "campi qui pugui" o tonto el último! Y nosotros a recibir a Mr Marshall con los brazos abiertos.

Cierto es que en los estados cercanos a México hacen un mash up de las dos fiestas.

Yo también era de las que comía hoy huesos de santo y recordaba a los familiares difuntos, y ahora compro una calabaza para decorar, como castañas y panellets (en Cataluña estamos de Castanyada) y decoro el árbol por Navidad!!

Feliz festivo en compañía de tu familia!

MonVall

PD: Muy chulo el álbum del flickr!!