miércoles, 31 de octubre de 2007

Coordinador TIC : la dulce venganza de los burrócratas

Yo estoy casi seguro que, cuando Guttenberg inventó la imprenta, algún avispado inquisidor encontró "dulces" usos de tal máquina para su trabajo... y utilizó toda una gama de prensas para torturar...

Siento ponerme tan dramático, pero algo así siento cuando, como coordinador TIC en un centro educativo, veo el uso que se viene haciendo de las redes, programas y recursos informáticos.

No es sólo que lo que en principio resulta una experiencia gratificante en casa se convierta en una tortura en el trabajo (reinicios, cuelgues, desconexiones, archivos que no se ven, programas que no funcionan, antivirus que constantemente nos preguntan...).

Es que además, desde las Consejerías nos demandan una serie de trabajos informáticos burocráticos (envío de archivos, relleno de formularios, peticiones de correo, normativa de última hora) la mayoría para mí completamente inútiles (hace tiempo que no trabajo en despacho, a lo mejor el número de horas, alumnos o recursos es super-importantísimo para ese trabajo de planificación que consiste en enviar, a un centro de 1500 alumnos de enseñanza a distancia, 16 ordenadores después de cuatro meses de anunciarlos, tardar dos días en instalarlos, y no garantizar que todo funcione). Y permítanme que no use emoticonos.

Y es que, como no tenemos nada mejor que hacer, nuestros queridos burrócratas (permítanme la fácil errata) pasan su tiempo buscándonos cosas que hacer. Se acabó el triplicado y las máquinas de escribir.

Ahora el directivo o coordinador, que ya saben, sestea en su sillón, para solicitar la ampliación de puntos de red, debe enviar un informe pormenorizado de los puntos existentes y los solicitados, los números de serie de los equipos y hasta un plano de dónde los quieren. (no se preocupen, si llegan a superar esta fase, cuando se pongan a ello habrán perdido los planos y ustedes habrán de rebuscarlos en su correo de hace un año. Eso si no formatearon los equipos y perdieron la información...

Yo antes le echaba la culpa a Microchof. Es una empresa grande, con un servicio teléfonico capaz de proporcionar 40 números de clave sucesivos sin pestañear, con permiso para rebuscar en nuestros archivos, revisar nuestras conexiones, y con un sistema (si se le puede llamar) que se instala sin nuestro permiso y lo suficientemente inseguro como para gastarnos 50 euros anuales para que un antivirus nos recuerde cada cierto tiempo que vivimos un tiempo peligroso y nuestros archivos pueden producirnos estornudos, o algo peor. Como ven, cariño no les tengo, pero no, no son ellos.

Hace tiempo leí el principio de Peter (no es la Ley de Murphy, bastante más famosa, aunque algo se le parece). Ese principio dice, más o menos, lo siguiente: "todo el mundo asciende en la escala corporativa hasta llegar a su máximo nivel de incompetencia. Y ahí se queda. Por años".

Llevamos tiempo de funcionamiento de nuestras escalas corporativas en Educación (y en otras instancias corporativas), el suficiente para que ese principio se cumpla de sobra. Yo mismo creo que he llegado ya a mi más alto nivel de incompetencia.

Creo que es momento de pedirme un descenso de categoría. Saludos.

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