martes, 20 de marzo de 2007

Arrimando el ascua a mi sardina: Procesos cognitivos y curriculum

Estos días, la Consejería de Educación canaria (abrevio) ha puesto un foro abierto sobre el Currículo de Secundaria después de la LOE.

Muchos profesores/as de Dibujo expresamos allí nuestra opinión sobre como queda la Plástica (o lo que queda de ella) después de esta ley (y sus decretos autonómicos), no muy diferente a lo que parece querían las señoras Aguirre y Castillo hace unos añitos.

Como este blog va de discentes, y creo que poco se ha pensado en ellos, sus gustos, inquietudes y desarrollo personal y laboral. Muchas estadísticas, muchos informes Pisa-Peso-Pasa, mucho reparto de horas, muchas asignaturas mágicas, concordatos y consensos, pero poca visión de las personas de 12 a 16 años que deambulan por este siglo XXI en nuestros des-centros educativos, me permito reproducir aquí uno de esos mensajes míos (y perdónenme por anticipado):

Procesos cognitivos y currículum - una base para decidir lo que hay que enseñar

Estoy leyendo un libro de Elliot W. Eisner, con el largo título que leen arriba. Sólo por el título no lo hubiese leido, pero se lo recomiendo, porque describe el proceso de "retorno a lo básico" que se dió en Estados Unidos en los años 80, en una época de conservadurismo y recortes presupuestarios.

Lo básico era, miren ustedes, leer, escribir y calcular. Podríamos añadir la bendita lengua inglesa, y tendríamos lo que una madre y profe, y parece que esta ley/decreto/..., nos recomiendan enseñar.

Y tendríamos así cuatro años con unas diez horas semanales de cada una, y tendríamos a nuestro alumnado perfectamente preparado para afrontar su vida laboral... en el siglo XIX.

Por suerte, el señor Eisner y otras personas son menos básicos en su mirada y plantean una visión más amplia del alfabetísmo que incluiría la educación sensorial, los sistemas de representación, la Ciencia, la Tecnología, el Arte, la Historia,...

Pero es cierto que nuestros alumnos tienen muchas materias. También lo es que entre sus preferidas no suelen estar esas materias llamadas básicas. Habría que decir que el aumento progresivo de tiempo (grupos flexibles, horas añadidas al curriculum) no ha cambiado demasiado esa opinión ni los resultados.

Y esta ley/decreto/... no resuelve el problema. Parece que aquí nadie sabe de psicología evolutiva, de lo que un ser humano necesita a los doce, o a los dieciseis años. Nadie es capaz de elaborar un curriculum adaptado a cada edad, a nuestra sociedad y a nuestra época. Sólo se trata de agregar, repartir, mezclar conceptos y materias y añadir de vez en cuando alguna asignatura milagrosa: ayer la cultura clásica, mañana la ciudadanía o la educación vial.

A mi no me importaría que dejasen en cada curso (y sobre todo en 1º y 2º) cinco o seis materias. Y fueran agregando un mayor grado de complejidad y variedad hasta llegar a cuarto.

Y también prefiero impartir un curso de tres horas semanales a dos cursos de una o dos horas. Las materias de una hora semanal (y hasta las de dos) aparte de anti-pedagógicas, deberían ser hasta anticonstitucionales.

Y por supuesto, nada de falsa optatividad ni falsos itinerarios. La enseñanza necesita estabilidad y continuidad. Me gustaría que todos los alumnos tuviesen el mismo derecho a saber lo básico de mi materia o de otra, y dejaría la optatividad para esas llamdas actividades extraescolares.

Hace unos años, y con otro gobierno, escribía yo mensajes similares a éste, y no parece que esta ley/decreto/... hayan mejorado la situación al respecto...

... Seguimos en el siglo XIX.

1 comentarios:

David Delgado dijo...

¡Sí señor! ¡Con 2 cojones! ¡Larga vida al "e-learning 2.0"! Que los alumnos construyan su propio conocimiento, que no tienen un pelo de tontos. :-)