sábado, 29 de abril de 2006

Discentia, discentiae


Discentia: del latín, femenino, el acto de aprender.
Así que ya saben de que va este blog: aprender, aprendices, aprendizajes.

Curioso que el verbo aprender se escriba en latín disco. Hoy me suena redondo, musical, interminable. Una sola letra, la s, lo distingue de dico, decir, y algo debía tener que ver. Y está muy cercano a otros verbos latinos como discepto, juzgar, discutir, y a discerno, discernir, distinguir.

Por desgracia, de este bonito sonido dis no nos ha quedado mucho, hemos preferido el largo, práctico y algo codicioso aprender (de apprehendo, agarro, sujeto el conocimiento) al corto, teórico y compartido discer, que desapareció como verbo y solo se mantuvo como discente, estudiante, poco usado, y disciplina, muy usado, sí, pero por desgracia no sólo en contextos educativos, y que así añadió otros significados religiosos, políticos y de comportamiento que lo alejaron de los iniciales: acción de instruirse, enseñanza, educación, ciencia, conocimiento, saber.

Así que en este blog también hablaremos de esa disciplina, la que nos permite aprender, la que requiere tiempo y dedicación, la que nos permite progresar, discernir, discutir y girar sin fin en el disco del aprendizaje.

Termino añadiendo que no soy en absoluto un experto en latín, apenas recuerdo mis torpes tanteos en bachillerato, pero me gusta buscar en esta antigua lengua palabras que me sean sugerentes. Para mí tiene eso algo de búsqueda de tesoros, de arqueología sonora. Y ya ven, basta con un diccionario de latín.

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