viernes, 27 de noviembre de 2015

Mis consideraciones a una continua desconsideración hacia las Artes en la Educación

El pasado 5 de noviembre la Consejería de Educación de Canarias publicaba un anuncio por el que sometía a información pública el Proyecto de Decreto que establece el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato en la Comunidad Autónoma de Canarias y solicitaba "la formulación de las consideraciones que estimen oportunas", estableciendo un plazo de 15 días que parece acaba mañana sábado 28.

Anoche decidí redactar mis propias consideraciones, cuatro, que como digo al final, no presentaré. Pero sí que he decidido compartirlas y exponerlas aquí:

- Mi primera consideración es precisamente la falta de consideración de este decreto hacia el profesorado, ya que aún no ha terminado la presentación al mismo de los mencionados currículos, en Gran Canaria materias como Plástica y Dibujo Técnico se presentarán el 2 de diciembre y las últimas, todas las relativas a la Música, se presentarán el 3 de diciembre. 

- Mi segunda consideración tiene que ver con la poca consideración que se tiene en la LOMCE y que se mantiene en este Proyecto, hacia el Arte en general , eliminando la Competencia artística como tal, y hacia las materias artísticas en particular, como la reducción de horas de Plástica y en 1º de la ESO a 2 horas semanales y de Dibujo Técnico en 1º de Bachillerato a 3, lo que hace sumamente difícil la contribución a las competencias y a los objetivos de la etapa mencionadas en la introducción y preámbulo del currículo de las mismas. 

- Mi tercera consideración es la complejidad de los currículos presentados. En mi opinión en nada facilitan la labor del profesorado. Por hacer un resumen, basta mirar esta tabla, que resume la cronología de la materia de Plástica:

Plástica en los currículos de 2007
Plástica en la LOMCE 2015
Plástica en el Proyecto de Decreto de 2015
12 páginas
4 páginas y media
58 páginas
10 objetivos


1º y 3º ESO:
7 Criterios de Evaluación
6 Bloques de Contenido
1º Ciclo (1º y 3º)
56 Criterios de Evaluación
3 Bloques de Contenido
79 Estándares de aprendizaje
1º ESO/ 3º ESO
8/ 9 criterios de Evaluación
39/ 46 Bloques contenido
79 Estándares de aprendizaje
4º ESO:
9 Criterios de Evaluación
5 Bloques de contenido
4º ESO
15 Criterios de Evaluación
4 Bloques de contenido
35 Estándares de aprendizaje
4º ESO
7 criterios de Evaluación
38 Bloques de contenido
35 Estándares de aprendizaje


- Mi cuarta consideración va hacia la utilidad real de presentar estas consideraciones. En junio pasado ya presenté, junto a otros compañeros, alegaciones al proyecto de Decreto por el que se establecía la ordenación de la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato en la Comunidad Autónoma de Canarias, que ni fueron atendidas ni fueron contestadas. 

Por ello, con toda probabilidad, las consideraciones aquí reflejadas no serán presentadas.



jueves, 12 de noviembre de 2015

Carta a una Editorial

Hace unos días, la gran Lucía Álvarez, compañera y amiga, me indicaba en Facebook que una imagen mía aparecía en un libro de texto de Plástica sin mencionar mi autoría.

Tras comentarlo yo en Twitter, la editorial contactó conmigo y me envió un correo manifestando, entre otras cosas, que "…sentimos mucho el fallo y, por supuesto, en la próxima reimpresión del libro lo corregiremos".

Hoy, pasados unos días, me he sentido con fuerzas para contestar, y he escrito estas palabras que ahora comparto en mi blog:

Hola, 

Lamento la tardanza en contestar. He preferido dejar pasar unos días antes de hacerlo.

Ángeles Saura, que fue la promotora de las "exposiciones enredadas", estaba muy contenta al enterarse de que se mencionaban las exposiciones “Avatares 2.0" en su libro de texto.

Yo colaboré desinteresadamente con Ángeles Saura varios años, de 2010 a 2013 en el diseño de los carteles de las distintas exposiciones que se realizaron por todo el mundo, desde Madrid a Cuba, de Portugal a Estados Unidos, Italia, Colombia, Venezuela... 

Ella misma utilizó en 2011, mencionando oportunamente mi autoría, parte de un cartel mío en la portada de su libro “Innovación educativa con TIC en Educación Artística, Plástica y Visual”.

Yo, por mi parte, estoy menos contento, porque creo que no se trató exactamente de un “fallo”, ya que en la imagen consta la autoría del cartel, y seleccionar una parte del mismo no exime de la cortesía de reconocer el autor.

Por otro lado, si no es por una muy amable amiga, Lucía Álvarez, no me hubiese enterado (a mi centro no nos ha llegado su libro de Plástica) ya que ustedes tampoco se tomaron la molestia de comunicármelo (no es difícil localizarme en Internet, basta hacer una búsqueda por “pvillarrubia” o “pvillarrubia avatares” si se esfuerzan por encontrar más, y hubiesen hallado bastante sobre mí, o si no, a través de la propia Ángeles Saura. Quizás sabiéndolo yo mismo podría haberles facilitado una imagen a mayor resolución, o ayudarles en la selección de parte de la misma.

En un trabajo desinteresado como aquel que hice para una amiga y por el mismo Arte la única compensación que uno pide es el reconocimiento de la autoría de la imagen, y si además su libro trata sobre la Plástica, materia que imparto desde hace muchos años, esa omisión es aún más dolorosa. 

Aún así, valoro y aprecio que hayan acometido la tarea de editar un libro de Plástica, esta materia tan maltratada durante estos últimos años, y que hayan escogido una parte de una imagen mía para ilustrarla, aunque me gustaría haber podido ver el libro para apreciar mejor el contexto y contenido del mismo.

Los artistas visuales y los docentes como yo somos personas sensibles que aspiramos a mejorar el mundo creando imágenes o contenidos que lo expliquen o embellezcan. Nos gusta que nuestro esfuerzo se aprecie y considere de alguna manera, en algún caso de manera tan sencilla como la que usted propone, el mero reconocimiento de la autoría. En otros, con la adecuada remuneración de nuestro esfuerzo. El que lo que hacemos lo hagamos, en la mayoría de los casos, con disfrute personal no debería eximir a nadie de ello.

Confío en que las empresas y editoriales como la suya cada vez más sepan tener eso en cuenta.

A mí, dadas las circunstancias no me queda más que aceptar sus disculpas y confiar que esa promesa de corrección en ediciones futuras se mantendrá. 

Saludos,

Pedro Villarrubia

Termino con la reproducción animada de los carteles que hice para las 18 exposiciones "Avatares 2.0". 

Espero que no se mareen:



lunes, 2 de noviembre de 2015

Pan e circenses... Sueldo y docentes

CIEA - J. A. Marina
Retrato de José Antonio Marina que le hice en 2008, en el congreso Internet en el Aula.
En algún lugar estarán las notas que tomé durante su conferencia. 

Nadie hablaba de sueldos allí.



El periódico El País resume su entrevista a José Antonio Marina en un titular que une "sueldo y docentes".

El artículo termina citando a Marina, que menciona un acuerdo que debe contemplar "presupuesto, objetivos, marco básico de organización escolar, tratamiento del profesorado y acuerdo básico sobre el currículo", pero el periódico dedica las dos terceras partes de su artículo a hablar de sueldo y de inspectores. 

En Facebook, donde comenté y compartí este... artículo, a mi primera reflexión sobre el titular yo añadí: 
- ¿Por qué no condicionar el sueldo de los periodistas a la evaluación de sus lectores? 
- ¿Por qué no condicionar el sueldo de los políticos a la evaluación de los votantes? 
- ¿Por qué no condicionar el sueldo de los religiosos a la evaluación de sus fieles?

Es lo que tiene simplificar a la baja. Donde Marina hace hincapié en la importancia de los docentes y en la simplificación del currículo, e incluso en la falta de formación del ministro, el/la periodista se ha quedado atascado en la palabra "sueldo", y en base a ella estructura su artículo. Esto es España, "is pain"... pan e circenses,... sueldo y docentes...

No seré yo quien, tras 26 años trabajando de docente y un sueldo menguante año tras año, cosa de la inflación y las congelaciones sucesivas, esté en contra de que el sueldo del/la docente se mejore y que se tenga en cuenta su trabajo real en el aula y sus años dedicados a ello.

El problema está en el cómo medirlo, cuándo y quién lo haría, porque en un sistema educativo tan desigual como el español en centros, alumnado, y medios, podría ser aún más injusta su medición que el mantenimiento del estado actual de las cosas.

En un país, y no me refiero sólo el periódico, más preocupado por sueldos, cifras y porcentajes que por altísimo número de jóvenes sin trabajo ni estudios, y más atento a la televisión, al fútbol y a una política electoralista y corrupta antes que a una educación cada vez más pobre, debilitada, masificada, ideologizada y desigual, es de agradecer que José Antonio Marina mire a otros países, los copie, y proponga alternativas y mejoras para la educación de aquí.

Pero, en mi siempre humilde opinión de aprendiz, de tanto mirar afuera, de tanto proponer proyectos y leyes y libros blancos, nos falta mirarnos y ver auténticamente nuestra realidad educativa y social, precisamente esa que no queremos ver: niños sin desayuno, sin libros, sin padres, sin futuro, sin ideas, sin educación, docentes sin sueldo, sin tiempo, sin ilusión, sin dirección, sin leyes adecuadas, padres y madres sin trabajo, sin dinero, sin tiempo, sin fuerzas, centros educativos desiguales, insuficientes, pobres en recursos, incómodos, mal diseñados, empresas sin derechos, sin formación, sin ideas, sin proyectos, sin trabajo, políticos sin formación, ni información, sin ideas, sin visión, sin proyectos, sin presupuestos ...

En la educación, como en un enfermo, lo primero, creo yo, es un buen diagnóstico: analizar el estado en que se encuentra, las raíces de su enfermedad, y eso va más adentro, mucho más allá, de índices, porcentajes y evaluaciones internacionales, para pasar después a prescribir qué es lo más necesario para mejorar, en este caso, la educación. 

Luego, quizás, como propone Marina, pero hay muchos más interesados, podríamos reunir entre todos fuerzas y buscar un acuerdo real sobre cómo hacerlo, sobre qué es lo más urgente, pero sobre todo qué es lo más necesario, para mejorar la educación.


sábado, 31 de octubre de 2015

Zanahorias...

Últimamente escribo poco. Y escribo mal.
Últimamente dibujo poco. Y dibujo mal.
Últimamente creo poco. Y creo mal.

Así que espero que sepan disculparme.

Últimamente todo son zanahorias. 
Tantas que dudo ser capaz de encontrar la manera de ilustrar con una imagen lo que veo.
Quizás lo haga al final con una imagen ajena.

En la fábula del burro y la zanahoria, una sola zanahoria bastaba para llevar al burro en una dirección. Y luego pasado un tiempo su dueño se la daba como recompensa y la sustituía por otra. Mal que bien, en la fábula el burro avanzaba, realizaba un trabajo, incluso, en su simplicidad, se sentía recompensado.

El problema es cuando pones demasiadas zanahorias. 
El burro no avanza, se paraliza, duda y se frustra. 
Frustración. Complicada palabra, quizás contenga demasiadas zanahorias.

Pues eso pasa, me pasa, nos pasa, en educación, pero posiblemente en todos los campos de la vida actual.
Imagínense un alumno/a inmerso en una docena de asignaturas que le ofrecen distintas zanahorias, objetivos, actividades, evaluaciones, y a su vez en una docena de pantallas con distintos mensajes y estímulos. Se paraliza. El tiempo y la atención son limitados. Se bloquea. Se frustra.

Zanahorias, todo zanahorias.

Imagínense ahora un/a docente que comienza el curso con una decena de cursos, un centenar de alumnos que conocer, a los que ofrecer zanahorias, y con una ley nueva de centenares de artículos y disposiciones, mal desarrolladas en borradores y artículos, con centenares de estándares y de rúbricas, de cursos y propuestas de formación, de reuniones, de planes, de actividades, de compañeros/as que conocer y con quien coordinarse, de aulas que recorrer, de pasillos que vigilar, de materiales que comprobar... de clases que impartir. 
De alumnos/a que conocer. Que educar.
Y el tiempo es el mismo. 
Todo cambia menos eso. 
El tiempo y la atención son limitados.

Porque hay centenares de zanahorias, todo son zanahorias.

Así que yo al menos, me bloqueo, me paralizo, me frustro ante tanta zanahoria.

Pero, ¿saben sobre todo por qué? 
Porque en el fondo pienso que la mayoría de las zanahorias que nos ofrecen son falsas, inútiles, innecesarias, absurdas, y lo que es peor, tengo la sensación de que, aún así, nunca nos las darán, y nunca serán para nosotros algo que nos facilite avanzar ni nos haga mejores o más felices.

Y termino este post con dos imágenes de J.Morgan, dibujante canario (http://www.humordemorgan.com, que resumen muy bien estas sensaciones: