miércoles, 15 de abril de 2015

Chapuzas plásticas educativas

No me gusta hacer chapuzas, aunque en educación me las pidan constantemente (carteles a última hora, para ayer si puede ser, decorados por 2 euros, exposiciones en los pasillos...). No me gustan las chappuzas, aunque finalmente las haga.

Y aclaro: carteles para ayer hechos con ceras, decorados en papel continuo con rotulador y si hay suerte témperas que arrugarán el papel, exposiciones en los pasillos de trabajos en folios que pegaremos en los recreos con cinta precinto. Y que luego habrá que retirar.

Llevo 25 años metido en esta especie de chantaje: "o eso o nada, no hay tiempo, no hay dinero..." y si tuerces el gesto, esa mirada que viene a decirte: "lo que pasa es que no quieres..."

Porque para eso está la Plástica: es algo eventual, improvisado, económico, fácil de hacer, sin valor posterior, se puede prescindir de la calidad o de la excelencia, basta con la intención, y por supuesto, si hay que echar un recreo, una tarde, un euro extra, eso será cosa nuestra, de los de plástica, que para eso estamos… un poco más locos de lo habitual.

Hoy me vinieron a pedir un balcón para Romeo y Julieta. Para la semana que viene. Y si se puede antes. Y no crean que es para representar la obra, ya que en mi instituto no hay teatro, lo que llaman salón de actos es es inusable y las cosas se hacen en el patio, como lo hacía Shakespeare… pero peor.

Porque será teatro leído. Pero necesitan un balcón. Y no crean que los alumnos han venido a buscarme o a ofrecerse, no. Ellos piden. Para qué estamos si no los de Plástica.

Dejémonos pues de explicar polígonos o colores, de dibujar en clase, eso no sirve para nada; saquemos un rollo de papel continuo, unos rotuladores, con suerte unas brochas y témperas y creemos una Verona de papel, que durará con suerte una hora.

Porque al final todo el mundo nos felicitará, porque en mágica alquimia convertimos la arena en… arena de colores, o lo bien que quedó ese folio pintado expuesto en la penumbra de un pasillo, o ese cartel con la letra repasada y las faltas de ortografía disimuladas con aquel rotulador permanente, aunque uno mismo se quede pensando para sí ("no es eso, no es eso…"), y mientras, quienes te "chantajearon" o digamos "pidieron" quedarán convencidos de que tenían razón y que con un rotulador y un rollo de papel queda todo tan bien… porque ya se sabe, las chapuzas es lo natural en plástica…

Y entonces yo miraré a lo hecho y gritaré: "¡no, no me tiren eso a la papelera!" ("porque aún se puede pintar por detrás", pensaré para mí…) y es que no tengo remedio, son 25 años dando clases de plástica, esa materia que ya saben, con un folio, un lápiz y algún extra ya tiene bastante.

Pero, es que, aún así, pasados 25 años, miren por dónde, sigue sin gustarme hacer chapuzas plásticas educativas.


viernes, 20 de marzo de 2015

MANIFIESTO POR LA DESAPARICIÓN DEL ARTE EN LA EDUCACIÓN

" Para lanzar un manifiesto es necesario:
A, B, C. irritarse y aguzar las alas para conquistar y propagar muchos pequeños y grandes a, b, c, y afirmar, gritar, blasfemar, acomodar la prosa en forma de obviedad absoluta, irrefutable, probar el propio non plus ultra y sostener que la novedad se asemeja a la vida como la última aparición de una cocotte prueba la esencia de Dios.
Yo hablo siempre de mí porque no quiero convencer. No tengo derecho a arrastrar a nadie a mi río, yo no obligo a nadie a que me siga. Cada cual hace su arte a su modo y manera,…"
( 1918, Manifiesto Dadaísta, Tristán Tzara ).

A. La educación artística distrae, incomoda, hace ruido, mancha, crea ambigüedades y dudas, exalta las diferencias, inventa.
B. Las continuas reformas y reducciones horarias, las normas no han conseguido igualar la educación artística a otras materias.
C. Una mayoría de la sociedad actual olvida y no valora el arte como algo fundamental en la educación.

Por todo ello yo grito, me irrito y acomodo mi prosa a la obviedad absoluta de lo que vivimos día a día y lo que vendrá en el futuro, y por ello, por A, por B y por C, escribo este manifiesto una noche antes del previsible eclipse que anticipa la oscuridad que nos invade donde se destruyen Nínives y se construyen muros, se invisibiliza a las mayorías y se decide ajeno a ellas, y por ello, ante la imposibilidad de llevar el Arte a la educación, lanzo el siguiente

MANIFIESTO POR LA DESAPARICIÓN DEL ARTE EN LA EDUCACIÓN

Basta de ya de sufrimientos, de interrupciones, de agravios y de olvidos, basta ya de intentar estar donde no se le quiere.: fuera el arte de la educación.

El arte en la educación - como antes Dadá - hoy ya no significa nada. Si alguien lo considera inútil, si alguien cree que no se puede enseñar, si no quiere perder tiempo por algo que no significa nada… y más si ese alguien es el propio ministro elegido por la mayoría, mejor es arrojar el arte fuera: que no quede nada, ni un solo rastro del arte en las escuelas, ni un color, ni una línea, ni una imagen que nos recuerde eso que algunos llamamos arte, que nadie entiende, que nadie quiere, que nadie parece necesitar hoy.

Nada de piedad, nada de hipocresía. Si todos tienen razón y si todas las materias han de ser iguales, tratemos de no tener razón. Yo estoy contra los sistemas: el único sistema todavía aceptable es el de no tener sistemas. El artista, el poeta aprecia el veneno de la masa condensada en un jefe de sección de la industria. Es feliz si se le insulta: eso es como una prueba de su coherencia.

Váyase pues el arte fuera de las escuelas, de los institutos, de las universidades, sean todos los centros educativos iguales, productivos, similares, coja cada materia su parcela de sabiduría y repártala a su gusto, pero no toque para nada el arte, la estética, lo bello o lo feo, lo irritante o lo ambiguo, lo creativo o lo emocional. Quédese todo eso fuera de la educación.

Porque si el conocimiento que hoy nos dan los medios, el compromiso cómodo, la hipocresía y la cortesía no son arte; si la imposición de la lógica y la danza de los impotentes en la creación no son arte; si la jerarquía y la ecuación social de valores establecidos entre siervos no son arte; si la abolición de la memoria y la abolición del futuro no son arte…

Porque si así ha de ser el arte, lejano, olvidado, prohibido, distinto, crítico, personal, mejor es que lo sea fuera, que encerrado en los muros cada vez más estrechos de esta educación y de esas leyes que estamos creando.

Por A, por B, por C y por todo lo anterior, yo, sabiendo que hablo siempre de mí porque no quiero convencer, porque no tengo derecho a arrastrar a nadie a mi río, y porque yo no obligo a nadie a que me siga, pues cada cual hace su arte y su trabajo a su modo y manera, este 20 de marzo de 2015, a pocas horas del eclipse de sol y de la entrada de la primavera, firmo el presente

MANIFIESTO POR LA DESAPARICIÓN DEL ARTE EN LA EDUCACIÓN

Nota final: basado libremente en el manifiesto dadaísta de Tristán Tzara, del que intercalo frases, este manifiesto parte de la irritación de una ley de educación que hace optativa la educación artística de los niños y, si no oficialmente sí que de facto, arroja el arte fuera de las escuelas, dejando la cultura y la creación futura a los productos comerciales enlatados listos para ser consumidos y no pensados ni criticados.

El título original en que pensé era “Manifiesto por la desaparición del arte en la Educación obligatoria”, pero un manifiesto ha de ser provocador y por ello quise ser más radical.

Creo que hay que repensarse el modelo de educación artística y por ello me ha hecho pensar para elaborar este manifiesto el artículo que relata lo sucedido en Finlandia en los años 80: se crearon las Escuelas de Arte para niños y jóvenes, fuera de las escuelas obligatorias, porque en Finlandia en los años 70, en un proceso de recortes educativos artísticos similar al actual en España, perdida la batalla, profesores, artistas y familias se unieron para crear escuelas de arte para niños fuera de la enseñanza obligatoria. Recomiendo su lectura porque quizás sea ese el milagro educativo finlandés al que debamos de mirar ahora. Si eso fuese así, si fuésemos como ellos entonces capaces de unirnos hoy, este manifiesto-provocación que hoy he escrito quizás no fuese tan desencaminado. Saludos.

http://fronterad.com/?q=bitacoras%2Fjorgeraedo%2Fdesde-escuela-arte-a-educacion-basica-arte-elisse-heinimaa

domingo, 8 de marzo de 2015

MUJERES

Mi pequeño homenaje hoy son mis trabajos realizados sobre mujeres, o acerca de mujeres, y que he ido compartiendo en Flickr estos últimos años:

El álbum "Mujer", 103 trabajos artísticos


El álbum"Mujeres y TIC"286 avatares:




domingo, 8 de febrero de 2015

El Día de la Marmota (25 años / 2 )


"El día de la Marmota" es una película de 1993 que aquí se llamó "Atrapado en el tiempo", con esa sutileza que caracteriza a nuestros distribuidores, quizás porque aquí pocos sabemos lo que es una marmota.

Como toda buena película, ésta puede tener diversas lecturas: cómica, romántica, crítica y hasta metafísica. La trama, para quien no la conozca es alguien que se ve condenado a repetir el mismo día una y otra vez… hasta que consigue cambiar.

En estos días en que reflexiono, o lo intento, sobre mis 25 años como profesor, y quizás también por ser en estas frías fechas cuando transcurre la película, me ha venido a la cabeza, dándole mi propia lectura… educativa.

Y es que tiene esto del trabajo docente mucho de estar atrapado en el tiempo, del reloj que repite las horas, los días, los centros, las aulas, de cursos, recursos y discursos repetidos,… y sí, también alumnos que repiten.

Pasan los años, los cursos, las legislaturas, y parece que todo vuelve a comenzar cada mañana, cada curso, que nada se aprendió de lo de ayer, que te vuelven a repetir y a repetirte.

Cambian alumnos, compañeros, centros, leyes y gobiernos, lo que antes eran diapositivas ahora son cañones (de luz), a las fotocopias les sustituyeron los pdfs y a la televisión y el video Youtube, pero básicamente todo se repite.

Y hay algo que no cambia: la progresiva disminución del tiempo, valoración y esfuerzo dedicado a las Artes y la Cultura en nuestra educación. 

Desde que aprobé las oposiciones de Dibujo de FP, hace ya 25 años, ha habido una continua disminución de horas… y de compañeros. He trabajado en departamentos de Dibujo de hasta 5 profesores y hoy en día raro es encontrar algún profesor/a de dibujo que no trabaje solo/a en su centro, como esa rara especie en extinción, que se mantiene … como algo anecdótico.

Estos días, en un nuevo día de la marmota, como ya lo hicimos estos años cada vez que una ley nos cambiaba las reglas y las horas, hoy los pocos profesores que aún quedamos de disciplinas artísticas, Música, Dibujo, nos movilizamos para pedir que con esta nueva/vieja ley LOMCE no desaparezcan, aún más, horas de enseñanzas artísticas, primero en Primaria y luego en Secundaria.

Pero me temo lo peor, porque ¿qué se puede esperar en un país donde sus maestros reciben una preparación artística más que discutible, donde no existe especialidad de maestro en artes plásticas, y lo que es más grave, a pocos le importa que sea así?. Si el maestro/a apenas aprecia el arte o lo ve como algo molesto innecesario o repetitivo, ¿qué formación artística podemos esperar?

Así que hay algo que no se repite: cada curso mis alumnos/as de 1ºESO llegan a clase cada vez más sin conocer los colores, los materiales, sin ilusión por crear, sin saber usar un pincel, sin usar el lápiz más que para arrojarlo a sus compañeros, sin bloc de dibujo, casi sin ideas ni originalidad, y lo que es peor: sin autoestima.

No es extraño pues, que en los trabajos artísticos de mis alumnos de ESO constate curso tras curso como bajan su calidad, técnica, originalidad y autoexigencia.

Pero es que al año siguiente, en 2ºESO no darán Plástica, darán Música, que seguramente odiarán tras no haberla dado en 1º, … y en 3º y 4º… quién sabe ya lo que darán.

Lo he repetido muchas veces, aquí en el blog, a quien me ha querido escuchar, el disparate de estos currículos de horas menguantes y el desprecio constante por la creación, por el Arte y la Cultura en la educación. Un pueblo sin Cultura es un pueblo aún más pobre.

Pero me canso.

Me canso de repetir una y otra vez que las materias artísticas requieren un proceso (incubación, preparación, ejecución y crítica) que necesita tiempo y que incita a crear, actuar, estimarse.

Porque cada día, cada curso, cada ley, cada maestro y hasta cada alumno me repetirán lo mismo: esto no es importante, no es necesario, no es imprescindible.

El día de la marmota.

Otra vez.

Así que estos días, cuando me miro al espejo, en que me he dejado barba, tengo que asegurarme que al menos algo sí ha cambiado: YO