lunes 6 de febrero de 2012

Universitarios y universitarias

     Dice el nuevo ministro Wert en su comparecencia que en España hay demasiados universitarios/as.
     Esto lo cuenta y comenta mi amiga María en su blog "Dimes y Diretes". No me he resistido a comentar allí -y animo a que lo hagan- y al terminar he decidido traerlo aquí en forma de post.
     Para quienes no lo sepan aún, mi ignorancia es más amplia que mi sabiduría, y utilizo este blog para aprender escribiendo lo que puedo, y como puedo, sobre aquello que me preocupa e interesa. Así comento en blogs amigos, y así lo escribo aquí:

     Veamos…"Muchos,… pocos…" 
     Lo que tienen los sociólogos como Wert es que todo lo analizan en porcentajes… 
¿mucho aquí, y según qué índices? ¿europeos? ¿y del norte o del sur?
   Lo que hay, sr. Wert, o mejor, lo que NO hay aquí, es Trabajo, sea para universitarios/as o no universitarios/as. Nuestro paro millonario absorbe a ambos/as. 
     Lo que NO hay aquí es un mínimo tejido productivo. Lo que había, poco, pero había, agrícola, minero, industrial y pesquero lo vendieron ustedes y sus antecesores por un plato de lentejas/fondos subvencionados, por unas prejubilaciones acallabocas. Quienes firmaron aquellas prejubilaciones aseguraron quizás su futuro, pero no el de sus hijos/as. No su Trabajo.

     Y a cambio del Trabajo perdido les ofrecieron Educación, primero "obligatorizando" la ESO, luego multiplicando las universidades. Universidades en todos los sitios, titulaciones para todos/as, con una selectividad eternamente absurda y sus viejas carreras, eso sí, con másters y posgrados. 
- ¿Universidades para el trabajo? no, universidades para títulos, para becas infames, para subempleo, para oposiciones. 
- ¿Universidades para desarrollo e investigación? no, universidades baratas, de poco gasto, de tesis kilométricas y teorías del rábano y las hojas. 
- ¿Universidades universales, de proyectos "europeos" o "internacionales"? No, universidades de intercambio de estudiantes, de Congresos inútiles, de viajes a ninguna parte. 
- ¿Universidades de creación de empleo, de riqueza, de patentes? no, universidades de subvenciones, de contratos basura, de compra de tecnología externa. 

     Y mientras, en la calle, para el resto de jóvenes el trabajo, nos decían, y peor, aún nos dicen, es el turismo y la construcción, la venta de propiedades, la especulación, y también, la política. ¿Y nos extrañamos de que hayan tantos/as universitarios/as? Yo me extraño de que hayan tan pocos/as. 

     Miren, para mí existen tres cosas: Cultura, Educación y Trabajo. 
     La Cultura es común, aunque diversa y abierta, y es la que nos permite crear, disfrutar, compartir, ser civilizados, desarrollarnos como ciudadanos. Este país no es aún un país culto
     La Educación, permitiéndonos conocer y valorar esa Cultura común, nos lleva aún más allá, a ser capaces de descubrir y desarrollar nuestras capacidades personales, permitiéndonos desarrollar un Trabajo, ganarnos la vida y enriquecer, en muchos sentidos, a los demás. Este país no es aún un país educado
     El Trabajo nos permite transformar o mejorar nuestro entorno, crear algo nuevo o aportar un valor añadido por el que obtendremos una ganancia justa, para nosotros y para los demás, que nos permita disfrutar de nuestra Cultura y desarrollar nuestra Educación. El Trabajo, el tejido productivo, ha de crearse en función de la Cultura y de la Educación de sus ciudadanos. 
Y este no es aún un país trabajador

     Estos tres factores están para mí relacionados y son los que permiten que un país avance, que sea culto, educado y trabajador. El gobierno, la Universidad también, como un factor más, y los ciudadanos han de saber entender y desarrollar la Cultura, la Educación y el Trabajo
     Si lo conseguimos, y espero que algún día lo hagamos, no habrán muchos universitarios/as, habrán pocos. 
     Como en otros países.

jueves 2 de febrero de 2012

Escuelas que no veremos (o quizás sí)


 Dicen en la información del vídeo:
"We opened in Augusti 2011. In our first year we will be welcoming children and pupils from the preparation class (6 years of age) to year five years (11 years of age). After this, the school will grow up to year nine. Vittra Telefonplan is a Vittra International school that also offers one computer per student."
http://vittra.se/english/Schools/StockholmSouth/Telefonplan.aspx

También pueden mirar esto:

"6 Exceptional Eco Schools"

"Knowledge economy: Global best school buildings"

Butler Primary School-Perth -W. Australia:

O leer este texto: "Arquitectura indocente", del arquitecto Carlos Sánchez-Polack Morate:
Untitled

Y para finalizar, un vídeo, tomado de aquí:
"How Are Schools Helping Students to Change the World"

TEDxYouthday Theme Song from TEDxAmsterdam on Vimeo.

miércoles 1 de febrero de 2012

(In)competencias y abrazafarolas

Por si no lo saben, "asisto" a un curso online sobre Competencias educativas. Estas son algunas de mis reflexiones allí:

No soy pedagogo, no he leído todas las 49 páginas que escribieron José Moya y Alejandro Tiana sobre el tema de las competencias educativas, pero si busco en Internet encuentro miles, 5.820.000 páginas sobre el tema.

Y lo que encuentro son ocho competencias en Secundaria, cinco en Bachillerato (en Canarias de momento, en otras comunidades no se han definido) mucha literatura, y nada, o muy difuso y general, sobre cómo se evalúan valoran e incentivan.

Me dicen que eso lo hace cada centro en sus PCC y me acuerdo enseguida de la LOGSE y sus "Contenidos, procedimientos y actitudes" y a miles de docentes que estuvimos años elaborando estadillos con items, por unidad, por evaluación, por alumno/a, con fichas finales infinitas y globales, que, nos decían, iban a mejorar los resultados y el trabajo docente una barbaridad. Cada curso, esos datos, items y tiempo perdidos acababan en la basura, o en el expediente, que viene a ser igual, cuando al final el padre/madre nos preguntaba: "pero mi hijo/a, ¿aprueba o no, y qué nota tiene?"

Pues bien, ahora, a un traje existente, materias y contenidos, Ministerio y Consejerías le añaden una capa de 8 o 5 colores/competencias, que se seleccionan antes, porque son "básicas", y nos dicen que se las pongamos encima, que evaluemos "competencias".

"¿Mande? ¿Y eso?"
Es que lo pide Europa.
"¿Y cómo se evalúa?"
No, cada materia/profesor lo define, por temas, por unidades, por evaluación...
"¿Y hay tiempo para coordinarse entre las materias para evaluarlas?"
No, no, cada materia evalúa las suyas, y no siempre todas.
"¿Y el alumno aprueba si obtiene las competencias?"
No, no, aprueba por materias, con su nota.
"¿Y para ingresar en la Universidad o Ciclos Formativos, se tienen en cuenta?"
No, seguimos como estamos, exámenes y materias según las carreras y ciclos.

Pues vale. Y los/as docentes nos ponemos a ello. Participando en cursos como este al que "asisto", leyendo -o no- sesudos documentos de gente que lleva años sin dar clase, respondiendo "cuestionarios de creencias y actitudes del profesorado", escribiendo/copiando/pegando documentos sobre la importancia de tal y cual competencia y que si la competencia "A" yo la evalúo así, elaborando tablas desglosadas de competencias y...

Bueno. He recordado enseguida dos palabras: "abrazafarolas" y "correveidiles", que escuchaba en la radio deportiva hace muchos años. Y no puedo dejar de aplicármela en este curso y en otros. Así me siento como docente ante las competencias, ante la incompetencia de unos procesos absurdos y ante la pérdida improductiva de un tiempo que no mejora la educación.

Lo he escrito muchas veces, creo. La educación la define la puerta por la que se sale de ella. Si esa puerta sigue pidiendo para salir notas y materias, y no competencias, ¿de qué sirve ponerle capas de colores?

Y otra cosa: si seleccionamos competencias "básicas" tendremos una sociedad y educación "mínimas". A lo mejor se trata de "ESO".

Saludos.

lunes 30 de enero de 2012

Impotencia

"Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo." (Platón)

Desde que en diciembre obtuve -yo, aunque los notas las recibieron a mis alumnos/as- los peores resultados que recuerdo en una evaluación, me recorre una sensación de impotencia. Cero aprobados/as en algunas materias, poquísimos presentados/as, apenas trabajos que corregir compusieron un panorama desolador, al menos para mí.

Es cierto que enseguida intenté valorar las circunstancias: alumnado adulto, variado, con distinto origen, problemas laborales y de aprendizaje, desconocimiento de la materia, falta de práctica, con gran diversidad en sumo. Pero, aún así, me invadía la impotencia. Tras escribir aquí sobre la enseñanza del dibujo, la creatividad, el cambio, sobre mil y un argumentos educativos, pensé en abandonar este blog Discentia, en el que tantas reflexiones he dejado.

Dejé pasar el tiempo.

Pero, tras charlar con mi amiga Ángeles Saura, a quien tanto debo, de esta y otras impotencias, recordé que este blog se llama "Discentia", y no"Docencia", y que lo comencé hace casi seis años para aprender y reflexionar sobre educación, pero también sobre la vida, el arte, sobre todo, o casi.

Y ese aprendizaje, es mi opinión, no se construye sólo sobre éxitos o fracasos ajenos, ni sobre grandes frases o teorías de salón, sino con los propios intentos, sean éxitos o fracasos. Sobre la pedagogía del fracaso mucho se ha escrito. Desde mi impotencia de hoy no me veo capaz de aportar gran cosa, si acaso, que el Arte es la actividad más tolerante con el fracaso: nos permite aprender, y a veces se convierte ante nuestros ojos en un éxito.

De momento, como discente, liberado por mi impotencia, me permitiré seguir intentando aprender. También de mis fracasos.

Y es que aún no sé si soy tonto o sabio.